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María José Marín está lista, a los 18 años y apenas en su segundo año en el golf universitario estadounidense, para jugar el segundo Major de su carrera, el Amundi Evian Championship, que comenzará este jueves en Evian-Les-Bains, Francia.
A las 12:12 p. m., horario local (ocho horas menos en Colombia), la joven colombiana disputará su primer torneo de grand slam en Europa. Jugará, en la primera ronda, al lado de dos coreanas, Jeongeun Lee y Haeji Kang.
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Ha sido un año lleno de alegrías para Majo, quien logró su casilla en este torneo gracias a la victoria del equipo internacional en la Arnold Palmer Cup (el equivalente a la Ryder Cup en el golf femenino). Pero no ha sido su único logro: ganó el NCAA DI National Championship, el torneo nacional universitario de Estados Unidos, algo que solo había logrado una colombiana: María Isabel Baena, en 1996.
María Isabel Baena Foto:John Wilson Vizcaíno. Archivo EL TIEMPO
Además, Majo, nacida en León (México), pero criada deportivamente en Cali, recibió el pasado 30 de junio el premio Honda a la mejor jugadora universitaria del año, un galardón otorgado por The Collegiate Women Sports Awards, para destacar a las mejores atletas en varias disciplinas.
Antes de comenzar su participación en el Amundi Evian Championship, Marín habló con EL TIEMPO de su gran año y de lo que espera en este nuevo Major, tras haber pasado el corte en el US Women’s Open, una experiencia que la marcó muchísimo.
¿Qué tanto la marcó el premio Honda y el título en la NCAA?
Estas dos cosas significan muchísimo, el premio Honda fue una cosa muy inesperada, mis papás y mi coach sabíamos de la existencia del premio, sabíamos que estaba nominada, pero nunca pensé que me fueran a escoger. Que me dieran el premio significa muchísimo, es el reflejo de todo ese trabajo que llevo desde bien chiquita y todos esos buenos resultados que hemos tenido en estos últimos tres meses han sido solo éxitos. Tuvimos algunos bachecitos, como el de Augusta, pero desde entonces siento que estoy en un pico muy alto.
Y ahora se viene esta invitación a su segundo Major.
La invitación al Evian también fue una cosa inesperada, me lo gané gracias a triunfo que tuvimos con el equipo internacional en la Arnold Palmer Cup, muy feliz y emocionada de estar representando a Colombia, también un poquito a México, que fue el país donde nací, y a toda la gente que me escogió para poder estar allá y es otro sueño que se me cumplió muy temprano.
María José Marín Foto:Dustin Satloff. USGA
Este año volvió al Augusta National Women’s Amateur, pero no pudo pasar el corte. ¿Cómo lo vivió?
Este año fue la tercera vez que pude participar en el torneo, va a ser siempre como la primera vez, es todo, como dicen, mágico, es un privilegio. Solo 72 jugadoras del mundo lo pueden hacer y ser una de las mejores jugadoras en el Field. No se cumplieron las expectativas: mi juego, a pesar de que me sentía con mucha confianza, tenía a mi papá en la bolsa, pero hubo cositas que no funcionaron esa semana. Pero como siempre, feliz de volver a Augusta, más que este año tuve un grupo muy grande acompañándome, fue todo muy lindo, poder jugar una ronda de práctica en Augusta sin ningún tipo de preocupación, lo tomé de la mejor manera y como una oportunidad de mejorar, de ponerle más seriedad a mis cosas. Saqué muchas cosas buenas de esa participación.
¿Qué significó el título individual de la NCAA?
Fue una de las cosas más locas que me ha pasado en los últimos meses, sabía que tenía las capacidades y el golf para poder ganar ese torneo, pero nunca pensé que podía ganarlo en el segundo año. Ya conocía el campo, sabía cómo desenvolverme, sabía muy bien la estrategia, pero estaba compitiendo contra 150 de las mejores jugadoras universitarias, entre ellas las número uno y dos del mundo. Sabía que tenía que jugar muy buen golf. Al final del torneo no me la creía, era un objetivo que tenía a muy largo plazo: pensaba conseguirlo, si todo salía bien en mi junior year o en mi senior year, que era mi tercero o cuarto año de universidad. Eso me deja muy feliz, es el reflejo de todo ese trabajo tan bonito, tan sólido, que llevamos con Jorge Mesa, con Hernán Rey, con mi papá, eso trajo muchas cosas lindas a mi vida en los últimos meses, solo emociones.
María José Marín Foto:Archivo
¿Qué balance sacó de su primer Major, el open estadounidense?
La participación en el US Women’s Open me dejó muchísimos aprendizajes. Llegué con el objetivo de pasar el corte en un campo que era todo, menos sencillo. Era un campo que te requería tiros perfectos en cada hoyo, tenías que ser nítida en todos los aspectos de tu juego, era un campo de subidas y bajadas, greens muy rápidos, roughs muy altos, y además los greens son muy duros y la distancia que, creo, es la más larga que se juega en el LPGA, 6.700 yardas. Yo juego campos en el circuito universitario que son de 6-300 a 6.400. El primer aprendizaje que me dejó es que debo ser mucho más hábil en mi juego corto, se requieren tiros especiales y tiros que no se ven en el día a día en el circuito college. Tengo que ponerme a entrenar eso por su en un futuro hago parte de otro US Women’s Open, ya saber cómo manejar este tipo de situaciones. Hay temas que uno no puede controlar: hay días que nos hizo viento de 15 millas por hora, lloviendo y con ocho grados de temperatura, el manejo de las condiciones y de la paciencia es complicado, a veces los tiros no salen como uno quiere, pero es cómo va a hacer el siguiente tiro y cómo va a resolver desde donde quedó la bola. Y tercero, un agradecimiento eterno a todo el apoyo y a todas esas personas que hacen parte del proceso, en especial a mi papá, que estuvo cargándome toda la semana y fue una experiencia inolvidable tenerlo al lado para pasar el corte en mi primer Major, también tener a Jorge Mesa ahí apoyándome fue un privilegio, a mi patrocinador principal que es Alto Rendimiento Azteca, que estuvieron pendientes de todo lo que necesitara.
¿Qué significa la relación que tiene con su papá, José, y el hecho de tenerlo al lado como cadi?
Tener a mi papá en la bolsa, primero, es un símbolo de confianza extrema. Me ha visto crecer en el golf y a pesar de que ya llevo dos años por fuera sigue conociendo perfecto mi swing y mi juego. A veces sí me dice tírala entre esa mata y ese árbol que está a un metro, y allá la tiro, porque sé que ahí es. Es una complicidad en el campo, no es solo un trabajo de cadi-jugador, sino que está la figura paterna, me río, a veces bobeamos en el campo, nos reíamos, pero también sabemos que estamos trabajando y que estamos jugando un torneo muy importante y espero que así vayan a ser las próximas participaciones, como en el Evian o en el próximo US Amateur.
María José Marín con su padre, José. Foto:USGA
Ha venido trabajando con Jorge Mesa y Hernán Rey, que son los mismos coaches de Nico Echavarría. ¿Cómo ha sido esa relación?
El trabajo con Jorge viene desde que yo estoy chiquitita, ha seguido mi proceso desde que tenía 8 años, Conoce mi swing, mis tendencias y sabe cómo arreglarme en cinco minutos. Fue clave tenerlo en el US Women’s Open: acababa de tener una semana muy agitada en el Nationals y a veces vienen tendencias de swing, vuelve al swing natural y el mío tiene cositas, je. Me corrigió algunas cosas que fueron claves, me dio tips y también me dio confianza, no fue mucho tiempo el que pasó después de verlo, a él lo quiero y lo aprecio mucho.
Hernán Rey se integró hace poco a su equipo. ¿Cuál es su aporte?
Hernán ha sido parte de mi proceso desde el año pasado, pero también ha sido fundamental. Complementa muy bien lo que dice Mesa y además es un coach mental impresionante, esta pendiente de todos mis torneos, no tanto por la parte técnica sino por lo mental: me pregunta cómo me tiento, me da tips, me dio tips para el US Open que me sirvieron muchísimo.
María José Marín Foto:USGA
¿Qué es Alto Rendimiento Azteca (ARA)?
ARA surge de la idea de Benjamín Salinas, que es el dueño de TV Azteca, la cadena más grande de la televisión mexicana, par apoyar la proyección de atletas latinos. Vienen apoyándole desde diciembre, en el último tiempo me acompañaron en el US Women’s Open, que fue clave.
¿Qué tanto cambió la preparación el hecho de tener su segundo major por delante, algo que no estaba en su calendario hace algunas semanas?
La preparación no cambia para nada, todo el proceso que llevamos he a preparado para este tipo de momentos, tal vez haya necesidad de practicar un poquito más en cuanto a cosas que necesite en el campo, distancias, tiros especiales, pero con la práctica que tuve en mi club, fue más que necesaria y tengo a mi papá 24/7 al frente. Uno debe tener mucha disciplina y mi papá, además de exigirme, me motiva, Hace poquito me dijo que desde chiquita me motivaba de maneras indirectas. Yo no me daba cuenta y sigo sin darme cuenta a veces. Son cosas que no tengo en college, tener a alguien al lado mío motivándome.
Le quedan dos años más de universidad en Arkansas. ¿cómo visualiza lo que viene?
La victoria llegó muy temprano, más de lo que esperaba, pero esto me da mucho más confianza para ir más fuerte en la universidad en los torneos que vienen., Ganar un campeonato de la NCAA significa que ti juego puede tener cosas por mejorar, pero que el proceso va por buen camino, que hay que trabajar mucho, poner amor a mis entrenos, ser responsable con mi parte académica, que no la puedo descuidar para nada. Mi carrera exige todo de mí: estudio contaduría, no puedo descuidar eso y si por ahí en algún momento el golf no está en mi vida quiero tener una carrera profesional, y quiero ser exitosa en cualquiera de las dos cosas. Para las siguientes temporadas creo que puedo tener mejores presentaciones que las que he tenido, me siento con la capacidad y la confianza.
José Orlando Ascencio
Subeditor de Deportes
@josasc
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