[ad_1]
![]()
¿Este si es Millonarios? No parece. Debe ser otro, quizás un equipo juvenil con la misma camiseta. Porque no puede ser que Millonarios, el de los grandes, el profesional, el de la pesada historia, ande tan mal, ande jugando como a ver qué le sale. Esta copia de Millonarios no despierta angustia sino rabia en sus hinchas. Este lunes, con ellos de testigos, perdió de local, 0-1 con Llaneros. Y si miran la tabla, sí, Millonarios es colero.
A los 2 minutos los hinchas quedaron tan congelados como la defensa azul, cuando Jan Angulo se levantó libre en el área y metió un cabezazo con potencia. El portero Novoa tuvo una reacción felina, de puro instinto para saltar y poner las manos y evitar el gol del visitante. Qué susto para Millonarios.
Pesadilla en Bogota: Millonarios no despierta
El equipo bogotano se sacudió, no era un partido para esperar ni para sufrir, fue al ataque y Carvajal estuvo a nada de celebrar, cuando se barrió y punteó la pelota y la mandó al travesaño. No entró, pero la afición recuperó parte del alma que se le había escapado en la jugada anterior. Era un partido para ganar, pensarían, sin saber lo que vendría: que el partido iba a entrar un periodo de letargo, de pasividad, y que el que se sacudió no fue el local sino el visitante cuando López lanzó un remate abajo y a un ángulo que exigió al máximo al portero Novoa. Iban 30 minutos y Llaneros se veía mejor.
Millonarios vs. Llaneros. Foto:Millonarios FC
Así que a esa altura era normal que la gente en El Campín chiflara, que exigiera, que desesperara, que bostezara… Carvajal parecía el más decidido, metió un cabezazo y la pelota arriba. El primer tiempo se le fue a Millonarios sin mostrar autoridad, sin parecer local, sin ganar. Y cuando Victoria pudo definir, la tiró afuera contra el palo.
Cuando el narrador preguntó quién era la figura de la primera parte, todos coincidieron: Novoa…
En el segundo tiempo todo fue pesadilla. Entró Daniel Ruiz y ni así. Banguero, que parecía nervioso, le regaló el balón a Angulo, la defensa se quedó mirando para el cielo o para las tribunas o para el piso, la pelota paseó por el área y le vino a caer a Daniel Mantilla, el ex Millonarios, el que acababa de entrar, ese que nadie en las tribunas quería que cogiera la pelota porque les daba mal presentimiento, y efectivamente, remató y adentro, 0-1.
Millonarios quedó desinflado. Sin saber qué hacer. Adelantó sus líneas pero en frente tenía a un rival crecido. Cuando mejor se acercó fue con un casi autogol de Meza de taco. Era como si la única forma para que millonarios celebrara un gol fuera anotado por el rival en su propia puerta. Pereira quiso ser el héroe que evitara la derrota y su remate fue al palo. Ni la suerte estaba con ellos.
Menos mal el partido terminó, porque ese equipo de azul, el que dice ser Millonarios, no iba a tener cómo empatar. Mejor cerrar ese capítulo y pensar en lo que viene. Por ahora, la hinchada desespera porque su equipo, con dos derrotas y sin puntos, parece una mala copia.
PABLO ROMERO
Redactor de ELTIEMPO
Más noticias de deportes
[ad_2]
