En julio de 2025, la inflación en Colombia volvió a mostrar señales de resistencia a la baja, a pesar de la tendencia descendente frente a los registros de 2024 y de inmediato los expertos pusieron en el centro del debate económico este indicador, que si bien está avanzando, no llega a los niveles que el país necesita.

Según el más reciente análisis de Anif, la variación anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubicó en 4,9%, un incremento de ocho puntos básicos frente al 4,82% reportado en junio; que mantiene al indicador por fuera del rango meta del Banco de la República y refuerza las proyecciones de que la presión inflacionaria podría intensificarse en el segundo semestre.

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El dato mensual también se apartó del comportamiento moderado observado en meses anteriores; ya que el IPC de julio registró una variación de 0,28%, lo que implica un aumento de 18 puntos básicos respecto a junio y se explica principalmente por el encarecimiento de ciertos alimentos, el aumento en algunos costos de vivienda y los servicios de restauración.

Tres divisiones concentran el impacto anual

El informe de este centro de estudios económicos detalla que tres divisiones de gasto concentraron el 67,4% de la inflación anual; comenzando por alojamiento y servicios públicos que aportó 1,5 puntos porcentuales a la variación total, con un crecimiento anual del 4,9%. Dentro de esta categoría, el arriendo imputado sumó 0,7 puntos y el arriendo efectivo, 0,5 puntos.

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EFE

“En segundo lugar, alimentos contribuyó con 0,9 puntos porcentuales y una variación anual también del 4,9%. El mayor impulso provino de las frutas frescas, que aportaron 0,2 puntos, seguidas por la carne de res y el tomate, con 0,1 puntos cada uno”, dijo Anif.

La tercera división fue restaurantes y hoteles, con un aporte de 0,8 puntos y una inflación anual del 7,6%; que se explicó principalmente por el aumento en comidas servidas en establecimientos de mesa y autoservicio, que sumaron 0,6 puntos porcentuales y no dejaron que el IPC bajará más de lo visto.

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Por otra parte, a nivel mensual, el comportamiento de julio tuvo un líder claro en los alimentos, que contribuyó con 0,15 puntos porcentuales, seguido por alojamiento y servicios públicos (0,06 puntos) y restaurantes y hoteles (0,04 puntos).

En los rubros específicos, las frutas frescas sumaron 0,04 puntos a la variación mensual, el arriendo imputado otros 0,04 puntos y las comidas en restaurantes, 0,03 puntos; por lo que el informe destaca que este patrón marcó un quiebre respecto a junio, cuando los alimentos habían tenido un aporte más moderado.

Inflación en Colombia

El costo de vida volvió a romper la tendencia a la baja en 2025.

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Cambios relevantes frente a junio

El análisis de Anif también identifica los principales productos y servicios que modificaron su contribución a la inflación entre junio y julio y señala que las frutas frescas pasaron de restar 0,019 puntos a sumar 0,041 puntos, un cambio positivo de 0,06 puntos porcentuales. El tomate, por su parte, pasó de una contribución negativa de 0,023 puntos a una positiva de 0,015, lo que representa un aumento de 0,038 puntos.

“El caso de las papas fue particular y aunque siguieron restando a la inflación (-0,025 puntos), su impacto negativo se redujo en 0,033 puntos frente al mes anterior. En el segmento de vivienda, la electricidad recortó casi por completo su contribución negativa, pasando de -0,070 puntos en junio a -0,007 puntos en julio, lo que significa un cambio de 0,063 puntos”, reportaron.

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En conjunto, el informe de Anif advierte que estos resultados evidencian un freno en el proceso de convergencia de la inflación hacia la meta oficial. Aunque el indicador ha descendido de los niveles observados un año atrás, persisten presiones en componentes esenciales como alimentos, vivienda y servicios, que pueden mantener la inflación en terreno elevado en los próximos meses.

La combinación de incrementos en precios básicos de consumo, ajustes en servicios públicos y repuntes puntuales en bienes perecederos sugiere que, para lograr una reducción sostenida, se requerirá un contexto de mayor estabilidad en la oferta de alimentos y control en los costos de servicios esenciales. Mientras tanto, el desafío de devolver la inflación al rango meta seguirá marcando la agenda económica del país en lo que resta de 2025.

DANIEL HERNÁNDEZ NARANJO
Periodista de Portafolio