Un grupo de trabajadores y exempleados del gigante tecnológico montó un campamento en el ala este del campus principal de Microsoft y desplegó pancartas con mensajes como “Únete a la intifada de los trabajadores: no al trabajo para el genocidio”. Minutos después, la policía intervino y desalojó a los manifestantes.
La acción fue organizada por el colectivo No Azure for Genocide, que desde 2023 ha cuestionado los contratos de la empresa con el Estado israelí. Sus voceros aseguran que “Microsoft está permitiendo el genocidio de los palestinos al facilitar el espionaje masivo y la persecución militar”.
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Investigaciones conjuntas del diario The Guardian, +972 News y Local Call han revelado que los servicios de Azure son utilizados por la Unidad 8200, la agencia de espionaje militar de Israel, para interceptar llamadas, acceder a mensajes de texto y monitorear a la población palestina en Gaza y Cisjordania.
Según los reportes, estas prácticas habrían servido para seleccionar objetivos y justificar ejecuciones extrajudiciales. Además, tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, Israel profundizó su alianza con Microsoft, destinando al menos 10 millones de dólares a servicios digitales de almacenamiento, vigilancia y análisis de datos.
Protesta en Microsoft Foto:Bloomberg
Microsoft informó el pasado viernes que abrió una investigación externa de carácter “urgente” para verificar el presunto uso indebido de Azure en operaciones de vigilancia masiva. La empresa sostuvo que tal práctica está expresamente prohibida en sus términos de servicio.
No obstante, excolaboradores consideran insuficiente la reacción. Hossam Nasr, exempleado despedido en octubre de 2024, declaró que “la compañía no ha dado respuestas reales ni ha detenido sus negocios con Israel, incluso después del asesinato del periodista de Al Jazeera Anas al-Sharif”.
De acuerdo con los trabajadores, la protesta en Redmond refleja el malestar creciente dentro de empresas tecnológicas por los vínculos con la industria militar y de seguridad de Israel.
protestantes Foto:Bloomberg
En enero pasado, colectivos de trabajadores denunciaron la profundización de estas alianzas tras la guerra en Gaza, lo que ha generado presión pública y llamados a revisar los contratos.
Mientras tanto, Microsoft enfrenta un dilema reputacional y es el de conciliar su papel como proveedor global de servicios tecnológicos con la exigencia de empleados, organizaciones de derechos humanos y sectores de la sociedad civil que reclaman transparencia y desvinculación de proyectos militares.
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