Tras más de 14 años al frente de la Confederación Colombiana de Cámaras de Comercio, Confecámaras, Julián Domínguez Rivera anunció que dejará la presidencia ejecutiva de la entidad el próximo 5 de octubre. Durante más de una década, lideró a la Red Cameral, integrada por 58 cámaras de comercio en el país en procesos de transformación digital, fortalecimiento institucional y defensa del empresariado en un contexto de incertidumbre económica y política.
Domínguez hizo un balance de su gestión, explicó los logros alcanzados, las dificultades que enfrentó y deja un mensaje sobre los retos de su sucesor, Nicolás Botero-Páramo Gaviria quien actualmente se desempeña como Director Ejecutivo de Fedeseguridad.
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¿Qué balance hace de sus 14 años como presidente de Confecámaras?
Este gremio viene trabajando por construir una estrategia del 2025 al 2030 y estamos culminando la estrategia del 2020 al 2025.
Esta estrategia tiene incorporadas magníficas ejecuciones, especialmente alrededor del tema de la información. Las cámaras de comercio son las depositarias del mayor tesoro de información empresarial que hay en Colombia desde 1931. Con esa información venimos nosotros trabajando un tema que es fundamental para el desarrollo empresarial del país, que es la movilidad empresarial, es decir, determinar cuáles son las empresas que perduran más y que crecen más.
Ahí tenemos dos factores y es que de cada 10 empresas que se crean en Colombia, al cabo de 5 años sobrevive el 33 por ciento, es decir, sobreviven 13. Pero también hemos venido observando que las empresas se quedan estancadas y solo el 7 por ciento cambia de tamaño.
Lo que estamos haciendo es con esta información trabajar en aquellos focos o factores que permiten que las empresas perduren más o tengan un cambio.
En eso han sido muy importantes lo que llamamos ciertas habilidades blandas, como es tener mejor diseño estratégico, organizar mejor el talento humano, enfocarse para lograr vender por fuera de su propio entorno e incluso en el exterior, aplicar prácticas de innovación, aplicar algunos temas que tienen que ver con tecnología. Y allí estamos focalizando nuestro esfuerzo.
En materia institucional, logramos dejar a Confecámaras con unas finanzas sanas. Cerramos 2024 con excedentes de 1.200 millones y con auditorías externas que avalaron la transparencia de nuestros procesos. Esto no es menor, porque la sostenibilidad financiera asegura independencia en la toma de decisiones y permite enfocarnos en lo esencial: trabajar por los empresarios.
En la confederación tenemos unas plataformas que sirven para las 58 cámaras de comercio que se llama el Registro Único Empresarial y Social (Rues) con el cual hacemos toda esta caracterización de analítica económica y empresarial que contiene más de 300 millones de datos que ha sido consultado por 15 millones de usuarios en el año pasado para propósitos de identificar clientes, identificar proveedores e identificar competencia incluso.
Por otro lado, tenemos otra plataforma que atiende 52 cámaras de las 58 para que esas cámaras puedan operar eficientemente.
En la renovación de la matrícula que es la prueba de fuego cada año entre los tres primeros meses del año, este año tuvimos una cobertura y una eficiencia del 100 por ciento de la plataforma tecnológica que atiende esto. Esto es inusual, la verdad, en términos tecnológicos obtener que evidentemente las plataformas estén activas al 100 por ciento es para nosotros un gran honor y es lo que hemos venido construyendo en un plan que empezó en el 2017 y que consolida ahí.
Julián Domínguez Rivera, presidente de Confecámaras Foto:Fernando Ariza
Usted ha insistido en que la formalización es clave para el desarrollo. ¿Por qué?
Porque la formalidad multiplica las posibilidades de crecer. Las estadísticas son claras: una empresa constituida como persona jurídica tiene cinco veces más posibilidades de generar empleo y de expandirse que una que opera en la informalidad. Por eso hemos acompañado a más de 37.000 empresarios en procesos de formalización, no como un requisito burocrático, sino como una estrategia de competitividad.
Además, la formalización abre puertas al crédito, a los contratos públicos y privados, y a la participación en cadenas globales de valor. En Colombia tenemos un reto inmenso, porque aún cerca del 60 por ciento de la fuerza laboral está en la informalidad. Ese es un freno al desarrollo y es algo que debe seguir siendo prioridad para la Red Cameral.
¿Cómo viene entonces ese próximo congreso de Confecámaras?
Tendremos el Congreso de Confecámaras el próximo 2 y 3 de octubre. Lo hemos denominado nada nos detiene, allí empresas y cámaras de comercio van a significar que el vector fundamental de la sociedad es el empresario.
Ya que el empresario es un factor de bienestar, de empleo, de contribución social en las regiones y tendremos allí presencia de todas las regiones del país con empresarios medianos, grandes y pequeños.
Allí estarán afiliados de las cámaras de comercio, miembros de las juntas directivas, traeremos importantes invitados internacionales para tener la visión de la economía mundial, de la economía latinoamericana y colombiana.
Vamos a tener un módulo muy interesante con los presidentes de las altas cortes, donde estará el presidente de la Corte Constitucional, el presidente de la Corte Suprema y el presidente del Consejo de Estado, que para nosotros es muy significante desde el punto de vista de la garantía de las reglas de juego para el sector empresarial.
Vamos a tener la posibilidad de destacar segmentos muy caracterizados de empuje de empresas de mujeres, empresarias que se han destacado, tenemos tanto de la empresa más pequeña de región como grandes empresarias que hoy día apoyan en el país, eso nos parece muy importante.
Y otro que tiene que ver con jóvenes, emprendimientos juveniles donde lo que verdaderamente importa es que mostrar cómo el emprendimiento hoy día no tiene edad y cómo la utilización de herramientas tecnológicas es un movilizador.
Por otro lado, vamos a construir unas alianzas o vamos a suscribir unas alianzas con diversos sectores, con cámaras binacionales, con entidades del sector privado, del sector público.
Esto es por ahora, digamos, como la gran maqueta, nosotros estaremos enviando el programa detallado apenas esté terminado de cerrar.
¿A que se debe esta decisión?
Obedece a una condición personal muy importante, yo he prometido acompañar la red cameral a lo largo de este gobierno y lo he cumplido.
Yalo que falta es un remanente del gobierno y creo que lo más importante es que hemos logrado mantener la institucionalidad cameral, hemos logrado que los empates por el querer de algunos sectores entrar a tomarse algunas cámaras de comercio se haya detenido con un ejercicio muy fuerte de gobernabilidad.
Para eso ha sido clave la eficiencia de una ley que impulsamos en el Congreso que es la ley 1727 del 2014, que blinda la actividad de las cámaras de comercio y eso ha sido muy importante.
Esa ley asegura que las cámaras actúen como agencias de desarrollo regional, y no como cuotas políticas. Si perdemos eso, perderíamos la esencia misma del sistema cameral.
Entonces llegó el momento, me reclamaba la familia y otros sectores y encontré la posibilidad de una persona que pudiera tomar las banderas.
Tengo abandonados mis caballos, mi tenis, mis hobbies. Quiero recuperar ese tiempo.
Pero me retiro tranquilo. Confecámaras queda con unas bases sólidas, con un sistema cameral fortalecido y con un sucesor preparado. Eso me da la certeza de que la institución seguirá aportando al desarrollo del país.
Julián Domínguez Rivera, presidente de Confecámaras Foto:Fernando Ariza
¿Qué logros destaca en la defensa del empresariado frente al clima político actual?
Quizás el mayor logro es haber defendido la idea de que atacar al empresario es atentar contra el desarrollo del país. Hemos visto discursos que estigmatizan la actividad empresarial, y eso es peligroso. Colombia necesita más y mejores empresarios, no menos.
En medio de crisis como la pandemia, las protestas sociales o la incertidumbre política, las cámaras de comercio se convirtieron en aliadas estratégicas de las regiones. Creamos programas de apoyo, líneas de orientación y espacios de articulación con alcaldías y gobernaciones. Gracias a esa cercanía, pudimos sostener un diálogo franco con el Gobierno y con los gremios, siempre en defensa del tejido productivo.
¿Quién toma las riendas?
Nicolás Botero-Páramo, es un gran líder gremial, un hombre joven, lleno de energía, con experiencia en el sector Gobierno, con experiencia internacional, una persona que tiene unas características de llamar a los consensos, que es muy importante.
Hoy la Junta Directiva hizo una declaración de amplísimo respaldo a mi nombre por unanimidad, yo les insistí en que era el momento de mi retiro y en consecuencia darle paso también a Nicolás, que era la persona que yo consideraba que debía ser quien me sucediera y así fue, ha sido una transición pacífica.
Hemos trabajado juntos en el Consejo de Gremio Nacional, del cual tuve el orgullo de ser presidente, como tuve también la oportunidad de ser presidente de la Asociación Iberoamericana de Cámaras de Comercio y entonces eso garantiza un tránsito a un sucesor que me deja pleno de satisfacción.
¿Qué se necesita para que el país crezca ?
Confianza, mire, al país le inoculamos el virus de la desconfianza y está haciendo metástasis en todas las instituciones.
Lo que nos ha protegido es que tenemos instituciones sólidas, nosotros tenemos que creer en nuestras instituciones, en el Congreso de la República, en nuestras Cortes, tenemos que creer en los organismos de control, tenemos que creer en la prensa libre, es un factor fundamental. Tenemos que creer en la institucionalidad empresarial, ese es un factor muy importante y sistemáticamente se está profundizando la desconfianza en todos estos sectores.
Lo que nos diferencia con otros regímenes, especialmente con Venezuela, es que nosotros hemos tenido unas instituciones fuertes que hasta ahora han operado adecuadamente, instituciones que pueden tener falencias, pero son más las fortalezas.
Yo creo que lo más importante es avanzar en que esos proyectos que están represados de inversión, que se puedan poner en marcha cuanto antes, porque para el sector eléctrico, para el sector petrolero, para la infraestructura, la confianza es fundamental. Y allí hay que trabajar mucho, por mantener la confianza para las grandes inversiones que requiere Colombia.
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