Colombia
así a pesar Barranquilla cuatro días de goce
Tras cuatro días de alegría, música y una exaltación a la raíz de la fiesta, el Carnaval de Barranquilla se despide con el desfily ‘Joselito se va con las cenizas’un cortejo fúnebre simbólico, cargado de “lágrimas” y júbilo que pone fin a la Fiesta más grande de Colombia hasta el próximo año.
La reina del Carnaval de Barranquilla 2026, Michelle Char Fernández, liderará el desfile luciendo el traje ‘El luto es venganza’Junto a ella participarán el rey Momo, Adolfo Maury, y los reyes del Carnaval de los Niños, Sharon Acosta y Joshua Ortiz, una monarquía carnavalera que conquistó millas de corazones durante su reinado.
El mito popular que marca el fin de cuatro días de rumba.
Cuentan las leyendas urbanas que todo comenzó con una borrachera descomunal. En medio de la resaca colectiva, un hombre yacía inmóvil, sin señales de vida. Lo creyeron muerto y lo metieron en un ataúd
Joselito Carnaval listo para el desfile. Foto:Vanexa Romero ARCHIVO /EL TIEMPO
Así, entre tamboras y lamentos fingidos, recorrieron las calles de Barranquilla en su improvisado entierro.
Pero el milagro carnavalero ocurrió: al día siguiente, con la misma vitalidad de siempre, Joselito Carnaval resucitó, listo para otra ronda de parranda.
Este personaje, el alma simbólica del Carnaval de Barranquilla, encarna el espíritu indomable de la fiestadeclarada por la Unesco como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.
Es el desbordamiento de la alegría que se desploma exhausto tras cuatro días de música, danza y desenfreno.
Su funeral no es más que el pretexto perfecto para despedir a los cuatro días de parranda con lágrimas de maicena, viudas falsas y una farsa fúnebre donde la muerte y la diversión se dan la mano.
Un ritual con historia y ecos ancestrales
La historia de Joselito tiene raíces profundas. Como explica el sociólogo Edgar Rey Pecando, quien lleva más de 50 años estudiando las fiestas del Carnaval, que la presenta en la VI versión del libro ‘Joselito Carnaval, análisis del Carnaval de Barranquilla’, su figura se conecta con los ritos de las saturnales romanas, donde un esclavo era convertido en rey temporal solo para ser sacrificado al final de la celebración.
También recuerda las costumbres de algunos pueblos de España y Portugal, donde el Carnaval se cerraba con la quema o despedida de un muñeco que representaba el desenfreno de los días anteriores.
Existió realmente Joselito, ¿es un mito?, ¿una realidad?
En la historia de las fiestas griegas o romanas que dieron origen al carnaval, existían los “mandamás” de la fiesta, los reyes de burla, o reyezuelos.
Edgar Rey Sinning, sociólogo e historiador. Foto:suministrada
Sinnig explica que estos personajes tenían el poder de ordenar durante el período de la fiesta y luego fueron asesinados. “De tal manera que en el carnaval en el mundo existe una especie de Joselito Carnaval, en otras ciudades se le llama Joao Carnaval y otros nombres”.
El tradicional desfile de Joselito Carnaval en el barrio Lucero, sur de Barranquilla. Foto:Vanexa Romero ARCHIVO / El Tiempo
Lo importante, agrega el investigador, es que cada fiesta escoge a su personaje central. “Joselito representa a ese mandamás de la fiesta, encarnado en la reina, al final no muere ésta, sino Joselito. Es una leyenda, se construyó entre todos y se fue consolidando como ese personaje mítico del carnaval de Barranquilla y hoy está en el imaginario colectivo de la ciudad, como el hombre alegre que pagó por su alegría e “irresponsabilidad” con la muerte con la certeza que resucitará el año entrante”.
En Barranquilla, Joselito. no se quema ni se destruye: se entierra, pero solo por un año. Es la esencia misma del carnavalero que goza hasta el último segundo, se desploma de cansancio y renace con la misma fuerza cada febrero.
El cortejo más alegre del mundo
El entierro de Joselito Carnaval es un espectáculo de contrastes. Viudas desconsoladas se retuercen en el pavimento, llorando su partida con exagerados alaridos, mientras el sonido de las tamboras, el llamador, el guache, y la flauta de millo pone a bailar hasta al más compungido.
Desfile del Carnaval de la 84 martes de carnaval. Foto:Vanexa Romero ARCHIVO / El Tiempo
Hay médicos con estetoscopios que declaran su caída entre carcajadas, sacerdotes improvisados que le dan la bendición, y hasta prestamistas que reclaman las deudas pendientes del difunto.
En barrios como Lucero, barrio Abajo o Rebolo, las funerarias prestan ataúdes y coronas para darle más realismo al cortejo.
Los vecinos, que todo el año pueden estar peleados por cualquier diferencia, para estos días es borrón y cuenta nueva para organizar colectas para el sepelio más gozoso del año, con tragos, maicena, espuma volando por el aire. Es un velorio sin tristeza, una despedida que en realidad es un hasta pronto.
El Joselito que nunca se fue
Cada barrio tiene su Joselito, cada grupo su propia representación. Algunos son muñecos rellenos de trapos y aserrín, otros son hombres de carne y hueso con la habilidad de mantenerse inmóviles dentro del ataúd hasta el final del recorrido.
“Era su ritual, su forma de despedir el Carnaval. Se tomaba su ron, se enmaicenaba bien y se dejaba cargar por todo el barrio. No faltaban las viudas que lo lloraban a gritos, ni los vecinos que lo despedían con aplausos”, cuenta Judith.
Las viudas llorando la partida de Joselito Carnaval. Foto:Vanexa Romero ARCHIVO / EL TIEMPO
El último desfile de Camilo fue en 2013. A pesar de su delicado estado de salud, insistió en vivir una vez más su papel de Joselito. Su hija lo detuvo antes de completar el recorrido, y, aunque se bajó del ataúd, quedó con la tristeza de no haber cumplido su despedida. como en años anteriores. Meses después, Camilo partió de verdad, dejando en su barrio la memoria de un Joselito que nunca quiso dejar de gozar.
joselito carnaval sustantivo, masculino—o es solo una tradición: es el reflejo de la idiosincrasia barranquillera. Representa al que goza hasta la última gota de felicidad, al que ríe en la adversidad y al que siempre encuentra razones para volver a levantarse.
Su entierro es el cierre perfecto del Carnaval, un recordatorio de que toda fiesta tiene su final, pero también la promesa de que siempre habrá un nuevo amanecer de tamboras y alegría.
Porque en Barranquilla, Joselito nunca muere. Solo se toma un descanso hasta el próximo febrero, cuando volverá a levantarse, con más fuerza que nunca, para seguir bailando en la calle hasta el último aliento.
El desfile de la Reina del Carnaval a pesar de un Joselito
El último gran acto del Carnaval se realizará este Martes de Carnaval, 17 de febrero a partir de las 4:00 pm, con salida desde el Parque Los Fundadores, en la carrera 54. Desde allí, propios y visitantes se congregarán para despedir a Joselito entre llanto, baile, humor y picardía, en una despedida cargada de amor y tradición.
La reina Tatiana Angulo Fernández de Castro llora a Joselito Carnaval. Foto:Vanexa Romero ARCHIVO /ET
El atravesará Barrio Abajo, cuna de las más importantes manifestaciones folclóricas del Carnaval, donde comparsas, danzantes y carnavaleros lloraran a Joselito, el alma del Carnaval, que cada año “resucita” durante la fiesta y luego vuelve a partir con la promesa de revivir el Carnaval de Barranquilla el año que viene.
La participación en “Joselito se va con las cenizas” estará abierta a todos los carnavaleros que deseen sumarse a su despedida, reafirmando el carácter popular de este ritual que marca el cierre de la fiesta barranquillera.
Con este desfile, el Carnaval de Barranquilla 2026 llega a su fin, tras una extensa programación cultural que inició oficialmente el 17 de enero, con la Lectura del Bando, y que durante semanas exaltó la riqueza patrimonial, artística y simbólica de la Fiesta, reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
LEONARDO HERRERA DELGANS periodista de EL TIEMPO leoher@eltiempo.com y en X: leoher70
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