Colombia
Así operaban los delincuentes de la moto naranja que tenían atormentado a un sector en

Durante semanas, los vecinos y comerciantes de la avenida 19 con calle 108 empezaron a notar un patrón que se repetía con inquietante frecuencia. Una motocicleta naranja, siempre con dos hombres a bordo, irrumpía en distintos puntos del sector y desaparecía con la misma velocidad con la que llegaba.
Los mismos uniformados que patrullaban el área ya reconocían la moto, sus trayectos y la manera en que sus ocupantes se movían entre el tráfico y los andenes. La Policía sabía de ellos, y no desde hace poco. El pasado 10 de noviembre, de hecho, ya había ocurrido un intercambio de disparos con este mismo par de delincuentes.
Ese antecedente fue el que llevó a priorizar la zona. Por eso había allí puestos fijos, patrullajes especiales, unidades Gourmet y GEMAS, y recorridos constantes para intentar anticiparse a un nuevo ataque. La comunidad, pese a los controles, sentía que la moto seguía rondando, que la amenaza permanecía y que en cualquier momento podía repetirse un asalto.
Lugar de Usaquén. Foto:Policia Metropolitana de Bogota
Ese momento llegó este martes, alrededor de la 1:30 de la tarde. La moto naranja apareció de nuevo y se detuvo junto a Jean Claude German Bossard García, un joven administrador de empresas de 29 años, nacido el 5 de diciembre de 1995.
Según la versión oficial, los delincuentes buscaban arrebatarle el celular. Él, en un acto reflejo, instintivo, se resistió. Y esa reacción, que cualquiera podría tener al sentir el ataque de desconocidos, desató la violencia. Le dispararon dos veces. Uno de esos proyectiles le atravesó el pecho.
El joven cayó sobre la vía mientras la ciudadanía, aterrada, trataba de entender qué había pasado y los mismos delincuentes trataban de huir sobre la motocicleta naranja. Pero la policía ya estaba cerca. La reacción fue inmediata: un patrullero, al escuchar la situación y ver la plataforma de escape de los asaltantes, los enfrentó. En segundos se produjo un nuevo intercambio de disparos, esta vez con desenlace definitivo. Uno de los delincuentes quedó neutralizado y el otro fue capturado.
El capturado resultó ser un menor de 16 años. Un estudiante adolescente de noveno grado, oriundo de El Peñón (Bolívar), residente en el barrio Santa Isabel, en Puente Aranda, y con una herida en el brazo producto del enfrentamiento.
Era él quien hacía parte de esa dupla que llevaba días, quizás semanas, moviéndose con la motocicleta naranja por la 19. Su captura permitió esclarecer al menos parte de la estructura, pero no toda.
Todo parece indicar que la moto no era el único vehículo involucrado. En varios hechos recientes, un carro también habría participado de la misma modalidad de ataque. Las autoridades ya tienen identificadas sus placas y buscan al tercer implicado que se movilizaba en ese vehículo. Este hombre, según la investigación en curso, tendría conexión directa con los mismos episodios que mantenían en alerta a la comunidad.
Lugar de los hechos. Foto:Policia Metropolitana de Bogota
En la escena quedó incautado un revólver calibre 32, con seis cartuchos: tres disparados, tres aún sin percutir. El arma que, de acuerdo con los informes, fue accionada contra Jean Claude. También se recuperó la motocicleta utilizada para cometer los delitos.
Lo que siguió fue una mezcla de indignación, tristeza y una sensación de que el crimen había logrado cruzar un límite que la comunidad ya temía. Jean Claude German Bossard García no era un desconocido para el sector. Era un joven estudiante universitario, un profesional en formación, alguien que, como tantos, caminaba por la ciudad con la convicción de que podía defender su derecho a transitar sin miedo. Su muerte marcó un punto de quietud.
Por eso, para esta noche, vecinos y allegados anunciaron un plantón en su memoria. No será solo un acto simbólico, sino una manifestación del cansancio colectivo: el rechazo a una secuencia de hechos que, pese a los esfuerzos policiales, alcanzaron a cobrarse una vida.
La moto naranja, el carro involucrado y los nombres que aún faltan por capturar se convirtieron en la imagen de una cadena delictiva que, por semanas, había colonizado la tranquilidad de la zona.
La intervención de este martes permitió desmontar una parte, pero el tercer implicado sigue siendo pieza clave para cerrar el caso y entender por completo cómo operaba la banda que había puesto en jaque a este sector del norte de Bogotá.
CAROL MALAVER
SUBEDITOR BOGOTÁ
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