El martes anterior, mientras España competía contra Turquía en el estadio de La Cartuja, miles de aficionados observaban cada jugada sin percatarse de la lucha oculta que se desarrollaba simultáneamente: la de la ciberseguridad.

Su salvaguarda estaba bajo la vigilancia de Atos, la empresa tecnológica que recientemente inauguró en Sevilla su centro de operaciones de ciberseguridad número 18 a nivel mundial, el más meridional en Europa. En encuentros de este calibre, los sistemas pueden ser objeto de miles de ciberataques en pocas horas, y el centro sevillano es parte de la red global que Atos establece para estos incidentes críticos.

Las instalaciones, ubicadas a pocos metros de la estación de Santa Justa, son el resultado de más de 20 años de presencia de Atos en Andalucía. Lo que inició en 2002 como una modesta oficina en Tomares para servicios de telecomunicaciones, se ha transformado en un centro tecnológico desde el cual se contribuye al diseño, la prueba y el mantenimiento de sistemas para clientes en todo el mundo, incluyendo los Juegos Olímpicos y la UEFA.

“El propósito es supervisar servicios esenciales a nivel nacional e internacional”, aclara José Manuel Rodríguez, director de Atos en Canarias y Andalucía. La finalidad es incrementar la plantilla actual del centro en los próximos dos años (hasta llegar a 500 empleados), motivada principalmente por la expansión del SOC (Centro de Operaciones de Seguridad), el área de calidad del software y la especialización en SAP.

Un centro que sirve a medio mundo

La labor que se lleva a cabo en estas oficinas de Sevilla va mucho más allá de lo que sugiere su ubicación geográfica. Los proyectos son de gran magnitud: el más pequeño cuenta con un grupo de alrededor de 13 personas; el mayor puede llegar a las 60 o 70.



Integrantes del equipo de Atos, en las instalaciones de Sevilla.
/ Susana C. Gómez

Entre los consumidores más relevantes destaca Correos a nivel nacional, aunque la relación también menciona entidades que reflejan las capacidades técnicas del centro: Ferrovial, con quien han dedicado casi diez años a la realización de iniciativas “muy avanzadas” en transformación digital e inteligencia artificial generativa; el organismo público del Gobierno francés; e incluso instituciones como la OTAN y la Comunidad Económica Europea, específicamente para la zona Schengen.

“Estos servicios fueron la culminación y el testimonio de que Sevilla era un centro establecido“, rememora Carmen Bustillo, encargada del equipo del centro de excelencia y directora de Desarrollo y Soporte de Proyectos Internacionales.

Originalmente, el centro sevillano se había reconocido para desarrollo y calidad en clientes locales, pero desde 2015 un cambio de rumbo impulsó la expansión global. En la actualidad, Sevilla es reconocida dentro de la red de Atos Iberia como “el centro por excelencia en la calidad del software“.

La empresa posee sedes en Madrid (la principal), Barcelona, Valencia, Valladolid, Toledo, Tenerife, Sevilla y las portuguesas de Faro y Lisboa. Cada una de ellas tiene sus especializaciones.

: Valladolid en telecomunicaciones, Toledo en gestión electrónica. Sin embargo, cuando se aborda el tema de la calidad del software o de iniciativas que exigen habilidades lingüísticas, Sevilla, Valladolid y Tenerife son las pautas a seguir.

La Junta de Andalucía, un cliente con una larga historia

La conexión de Atos con el gobierno andaluz se remonta a más de 12 años. La firma proporciona servicios de calidad del software para siete departamentos y entidades. “Establecemos la metodología de calidad, definimos cómo realizar pruebas en las aplicaciones y gestionamos los fallos que surgen”, señala Bustillo.

Entre las entidades con las que colaboran destacan el Servicio Andaluz de Salud, los departamentos de Empleo, Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, además de la Agencia de Servicios Sociales y Dependencia de Andalucía. La empresa también colabora con instituciones como la Diputación de Jaén, las universidades de Jaén y Sevilla, así como el Ayuntamiento de Málaga.

Un claro ejemplo de esta competencia técnica es el superordenador Hércules (CICA), proporcionado por Atos y sustentado en la arquitectura BullSequana X400, que se posiciona entre los cinco más potentes de España. Este sistema, que según Patricia Luque, del sector de negocio de la Junta de Andalucía en Atos, “fortalece el clúster andaluz de supercomputación”, brinda servicio a las diez universidades públicas de Andalucía y a centros de I+D que realizan su labor en la comunidad.

De los Juegos Olímpicos a la Eurocopa: experiencia en eventos críticos

La trayectoria de Atos en grandes eventos deportivos constituye uno de sus activos más significativos a nivel mundial. La empresa ha sido socio tecnológico del Comité Olímpico Internacional desde Salt Lake City 2002 hasta París 2024. Carmen Bustillo, quien posee una antorcha olímpica exhibida en las oficinas de Sevilla, ha formado parte de todas las ediciones de los Juegos en ese lapso.

Las cifras son impresionantes. En París 2024 se registraron miles de millones de impactos de seguridad. La preparación de unas Olimpiadas puede extenderse más de cuatro años y sobrepasar las 250.000 horas de ensayos. “Durante un tiempo muy corto no hay margen para el error”, concluye Bustillo.




José Manuel Rodríguez, director de Atos en Canarias y Andalucía, y Carmen Bustillo, responsable del equipo del centro de excelencia y directora de Desarrollo y Soporte de Proyectos Internacionales, en el centro de Atos en Sevilla.
José Manuel Rodríguez, líder de Atos en Canarias y Andalucía, y Carmen Bustillo, encargada del grupo del centro de excelencia y directora de Desarrollo y Soporte de Proyectos Internacionales, en la sede de Atos en Sevilla.
/ Susana C. Gómez

Ese saber acumulado en la red global de Atos también se ha transmitido a la UEFA, de la cual es socio tecnológico en las competiciones de selecciones nacionales. La labor es casi idéntica a la de cualquier otro servicio -desarrollo, calidad, soporte a producción- pero con un énfasis exacerbado en ciberseguridad y pruebas de rendimiento. “No puedes permitirte una caída del sistema”, advierte Bustillo. La vigilancia es continua antes, durante y después de cada partido, involucrando múltiples centros de Atos según las necesidades específicas de cada evento.

El SOC: el núcleo de la seguridad crítica

El centro de operaciones de ciberseguridad inaugurado hace pocas semanas es, según sus responsables, un componente esencial para el futuro. Localizado en un área completamente separada del resto de las oficinas, con acceso limitado, el SOC ya está funcionando parcialmente con dos o tres clientes nacionales e internacionales.

“Era necesario tener un SOC en español“, justifica Rodríguez. La selección de Sevilla responde a múltiples factores: la tradición de la ciudad en centros globales de servicios, su ubicación geográfica como el punto más meridional de Europa para este tipo de instalaciones, el compromiso de la Junta de Andalucía con la ciberseguridad y el perfil juvenil del centro. Sin embargo, también hay un elemento estratégico: “Hemos hecho mucho hacia afuera, pero poco hacia Andalucía. Eso es algo que pretendemos modificar”.

La intención es que el SOC atraiga capacidades y potencie el crecimiento del negocio local, tanto en la administración pública como en el ámbito privado. “Por eso resulta beneficioso que nos perciban”, señala Rodríguez, quien considera crucial que las nuevas generaciones conozcan “lo que se realiza”

y las posibilidades que proporciona el sector.

La educación técnica en comparación con la universidad

Una de las revelaciones impactantes durante la charla con los directivos de Atos en Sevilla es su apreciación sobre la educación. Carmen Bustillo afirma con firmeza: los graduados de programas formativos de grado superior están rindiendo “considerablemente mejor” que los universitarios.

Desde 2018, Atos se asocia con colegios de Sevilla, su provincia y Cádiz en iniciativas de capacitación. En 2023 lograron un récord: 190 individuos en formación. Y los resultados, según Bustillo, son notables. “En términos tecnológicos y de conocimiento, un aprendiz de FP puede llegar ya familiarizado con Java, Angular, Python o React, mientras que el de carrera no ha manejado nada”, compara.

La ejecutiva, quien es ingeniera en informática, admite que la universidad brinda “una perspectiva más amplia” y mayor madurez, pero en lo referido a formación técnica práctica, la FP prevalece. “Yo no adquirí conocimientos de informática en la universidad”, confiesa sin ambages.

Otro mito que se desmorona es el de los idiomas. “Están llegando con un dominio del inglés impresionante, muchos con B2 acreditado”, afirma Bustillo. El francés es más difícil de encontrar, pero incluso en ese aspecto Sevilla ha avanzado notablemente. En el programa con el Gobierno francés, de ocho individuos con competencia en ese idioma, solo uno proviene de Marruecos; los demás son de Sevilla.

Según la ejecutiva, el inconveniente no radica en la calidad de la formación técnica, sino en la actitud. “Creen que el ámbito de la informática es únicamente Java y salen diciendo ‘yo quiero Java moderno, no me hables de calidad del software, ni de robotización'”. Hasta que no experimentan otras tecnologías, no comprenden las opciones. Bustillo narra el caso de dos jóvenes que se negaban a trabajar con plataformas de low-code. “Les tomó tres días decirme ‘esto es alucinante'”, recuerda.

El inconveniente, en su opinión, es que las instituciones educativas se enfocan exclusivamente en desarrollo y no reflejan la diversidad del sector tecnológico, que incluye desde la ciberseguridad hasta la automatización de procesos, abarcando el análisis de datos o la inteligencia artificial.

Lucía Fernández

, integrante del grupo de QA (Quality Assurance) de Atos en Sevilla, representa un ejemplo de esa variedad. “A pesar de que mi perfil no es técnico -poseo una licenciatura en Geografía y un Grado en Grabado Calcográfico-, en mis 25 años en Atos he sido parte de diferentes grupos donde la interdisciplinariedad ha sido un valor esencial”, comenta. Su trayectoria evidencia que “la inclusión de puntos de vista distintos contribuye a formar equipos más dinámicos y con mayores competencias”.

Ciberseguridad: del gasto a la inversión obligatoria

La percepción acerca de la ciberseguridad en las organizaciones ha mutado drásticamente en los últimos cinco años. “Ya no se encuentran como antes, porque se percibe en los servicios que requieren”, señala Bustillo. No importa si se trata de un pliego público o una oferta privada: todos solicitan servicios de ciberseguridad y evaluaciones de seguridad.

José Manuel Rodríguez lo sintetiza en una afirmación: “Ya hemos cruzado ese Rubicón“. Antes era necesario evangelizar, convencer. Actualmente, la concienciación ha llegado “a base de consecuencias”, especialmente con la oleada de ransomware. “Cuando el encargado de informática se acercaba al de compras y le decían ‘hay que invertir en ciberseguridad’, respondían ‘son gastos'”, recuerda Rodríguez. “Ahora se está comprendiendo que es una inversión, porque no destinar X cantidad de dinero implica que se multiplicará por 50 lo que puede suceder”.

Las organizaciones han modificado su consulta. Ya no se trata de “si me sucederá”, sino de “cuándo me sucederá”. Los incidentes de empresas cuya producción ha sido interrumpida por un ataque, o de administraciones locales secuestradas digitalmente -ha pasado en Estados Unidos, Canadá y en España, incluso en hospitales españoles- han actuado como advertencia.

La democratización del acceso a la tecnología mediante la nube ha posibilitado que incluso las empresas pequeñas puedan contratar paquetes completos de seguridad sin la necesidad de contar con un responsable propio. “Es una forma de que nadie se quede rezagado en la transformación digital”, señala Rodríguez.

El directivo enfatiza la urgencia de contar con una “seguridad integral y completa, en todos los aspectos”. Y plantea una reflexión ineludible: cada vez que surge una innovación, los malos también innovan. “El ejemplo de la IA: los individuos malintencionados también van a utilizar la IA para fines dañinos. Son herramientas, como el cuchillo“.

Inteligencia artificial: de la revolución al uso responsable

La inteligencia artificial es tema de conversación general, pero ¿qué requieren realmente las compañías? Según Carmen Bustillo, la interrogante principal es “para qué”. “Se está demandando más el ‘dónde puedo aplicar la IA en mi empresa'”, aclara.

Atos ha creado demostraciones para clientes como Ferrovial, examinando situaciones específicas donde la IA generativa podría ser beneficiosa. “Se ha constatado que efectivamente se puede en esa área particular, pero también se ha observado que hay otra parte donde no tiene lógica”, resume Bustillo. No todas las implementaciones son aptas para mejorar con IA.

En el ámbito de calidad del software, por ejemplo, la IA generativa puede disminuir la carga en tareas como la revisión de documentos de diseño o la elaboración de casos de prueba. Pero advierte: “Implementar una inteligencia artificial generativa no es algo que se logre de la noche a la mañana. Tienes que capacitarla, suministrarle datos, ir ajustando“.

La reflexión de la ejecutiva es clara: “No es que la IA vaya a reemplazarnos en nuestros puestos de trabajo, sino que nos convertiremos en asesores y revisores de la inteligencia artificial generativa”. El elemento humano seguirá siendo fundamental.

José Manuel Rodríguez amplía el contexto histórico. La IA no es una novedad: “En los años 70 ya avistamos a C3PO, un androide dotado de IA”. Lo que ha cambiado es que, con ChatGPT y herramientas afines, la IA se ha normalizado masivamente.

Sin embargo, la IA también presenta retos educativos. Carmen Bustillo comparte una anécdota reveladora: “Mi hijo tiene 5 años y cuando le preguntamos algo que no sabemos, responde ‘pues pregunta a ChatGPT‘”. José Manuel Rodríguez añade: “Está sustituyendo a los padres, al psicólogo y al psiquiatra. Y debe tenerse cuidado porque la IA está diseñada para responder siempre, pero no siempre dice la verdad”.

El fenómeno de las “alucinaciones” de la IA -respuestas inventadas presentadas con total confianza- causa preocupación, especialmente cuando involucra a menores. “Los jóvenes están reemplazando situaciones por ‘lo que indique ChatGPT'”, compara Rodríguez. La misión de educadores y padres es crucial para formar un uso crítico de estas herramientas.

Daniel Martín Núñez, encargado

El servicio de RPA (automatización robótica de procesos) de Atos en Sevilla supervisa a 13 expertos en iniciativas de automatización y actúa como consultor técnico en plataformas de hiperautomatización, “enfrentando los desafíos más complicados”.

La automatización de procesos y la IA son, de acuerdo con los encargados de Atos, dos aspectos de la misma transformación tecnológica, junto con el Big Data, la realidad virtual o aumentada y las redes sociales. “La IA ha absorbido a la otra, pero en realidad están conectadas”, aclara Rodríguez.

Andalucía como impulsor tecnológico de España

La perspectiva de José Manuel Rodríguez sobre el porvenir de Andalucía es elevada. “En 10 años, si Andalucía continúa en esta dirección, podría convertirse en el motor de España“, prevé. El directivo señala uno de los elementos que sustenta su predicción: la decisión de la Junta de invertir en digitalización y especialización provincial.

Cádiz, Huelva y Sevilla están adquiriendo relevancia en el sector aeroespacial. Sevilla comparte con Granada la gestión pública digital, con la reciente inauguración del centro de IA aplicado por la Junta en la ciudad nazarí. Málaga se destaca en ciberseguridad, Almería en agrotecnología. Jaén y Córdoba se especializan en seguridad y defensa, siendo Córdoba ya sede de compromisos europeos para fomentar un ecosistema de innovación en este campo.

“Andalucía en sí misma tiene el potencial de ser ese Silicon Valley europeo“, afirma Rodríguez. La iniciativa pública de formar ecosistemas especializados en innovación es, en su juicio, el rumbo correcto.

Una transformación en tiempo real

El directivo sitúa el contexto histórico: “Es una transformación que, a diferencia de las anteriores, es global y democrática. Gracias al cloud, contamos con superiores herramientas tecnológicas en el hogar que en las empresas, y cualquiera puede poseer un superordenador en su casa. Esto permite que cualquier persona participe en esta transformación”, estima Rodríguez. Añade que, si en revoluciones pasadas los recursos clave fueron el carbón o la electricidad, en esta transformación son los datos.

Rodríguez

Reconoce que es complicado evaluar la dimensión de lo que está pasando. “No somos conscientes porque estamos inmersos en ello, pero con el tiempo se podrá apreciar todo lo que ocurre en un corto periodo”. Ofrece ejemplos visuales: en 2005, al elegir al papa Benedicto XVI, la Plaza de San Pedro estaba colmada de personas. Solo siete años después, en la elección de Francisco, la plaza fue invadida por móviles. Lo mismo sucede en los conciertos, pero “con una diferencia: antes tenías el mechero viendo el escenario. Ahora estás observando el móvil, registrando la experiencia en lugar de disfrutarla“.

Esta meditación sobre el uso de la tecnología se conecta con otra reflexión acerca del narcisismo digital. “Nuestros padres viajaban a Egipto y regresaban con fotos donde ellos eran diminutos y las pirámides eran enormes. Ahora la pirámide parece pequeña y tú la estás cubriendo porque lo importante eres tú. Nos promocionan el yo“, examina Rodríguez. Como comunidad, considera, “somos entidades pendulares” y eventualmente será necesario restablecer el equilibrio para “dar el protagonismo a lo que realmente lo requiere”.

Un proyecto para la ciudad y la región

El mensaje final de los representantes de Atos en Sevilla es contundente: desean que los adolescentes comprendan que “desde aquí se han realizado logros significativos y se pueden lograr cosas grandiosas“. La lista de éxitos lo respalda: han apoyado a Inditex, Airbus, la OTAN, la UEFA y los Juegos Olímpicos.

El centro de ciberseguridad recién inaugurado es solo el más reciente capítulo de una narrativa que sigue desarrollándose. Con la vista puesta en duplicar personal, expandir el negocio local y establecer a Sevilla como un referente del sur de Europa en operaciones de seguridad crítica, Atos es un paradigma de cómo la tecnología de clase mundial puede prosperar desde Andalucía hacia el mundo entero.

En una era de revolución digital sin precedentes, donde la capacitación, la ciberseguridad y la inteligencia artificial transforman el mercado laboral y las relaciones económicas, entender qué se lleva a cabo en estos centros tecnológicos deja de ser una curiosidad para convertirse en una necesidad. Porque, como indican sus representantes, lo que sucede entre estas paredes no es ciencia ficción: es el presente de una región que aspira a ser protagonista del futuro digital de España y Europa.