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Colombia

Atentado contra diputada en Magdalena: cinco disparos y un mensaje de intimidación

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La noche del 31 de marzo, la diputada del Magdalena Rosita Jiménez fue víctima de un atentado a tiros en la vía nacional mientras se desplazaba entre Ciénaga y Santa Marta. El blindaje de su vehículo evitó una tragedia, pero el hecho evidencia un patrón de violencia política contra funcionarios electos que denuncian corrupción en el departamento.

El atentado contra la diputada Rosita Jiménez ocurrió en el sector de Alcatraces, sobre la Troncal del Caribe, donde cinco proyectiles impactaron su camioneta blindada sin causar víctimas. Los disparos fueron dirigidos desde motocicletas por hombres que la interceptaron sin previo aviso en plena vía nacional.

¿Por qué el atentado contra Jiménez se repite en el mismo lugar?

El atentado contra la diputada no es un evento aislado. Según su propio comunicado, Jiménez fue atacada en la misma ubicación en 2021, hace más de cinco años. Entre ambos incidentes, ha recibido coronas fúnebres, amenazas directas y sangre arrojada a su residencia como intimidación permanente.

La diputada ha sostenido públicamente que los ataques están vinculados a sus denuncias contra la corrupción, el crecimiento del microtráfico y la presencia de grupos armados ilegales en Magdalena. “Este atentado no es un hecho aislado, es el resultado de años de amenazas e intimidaciones”, advirtió en su comunicado oficial tras lo ocurrido el 31 de marzo.

Respuesta institucional y llamado a la acción

La gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra, rechazó públicamente el atentado contra la diputada e impartió instrucciones a organismos de seguridad para avanzar en la investigación. Según organismos de seguridad nacional, la Unidad Nacional de Protección (UNP) mantiene esquemas de vigilancia para funcionarios en riesgo.

Jiménez expresó una declaración contundente: “No me van a callar” y elevó un llamado urgente a la Fiscalía, el Gobierno Nacional, la UNP, la ONU y organizaciones defensoras de derechos humanos para intervenir de manera efectiva. Su mensaje fue claro: “Mi voz no se apaga. Mi compromiso no se negocia”.

El atentado contra la diputada evidencia el deterioro de la seguridad en Magdalena y reabre el debate sobre las garantías para funcionarios electos que ejercen fiscalización política en el territorio. Para más información sobre situaciones de seguridad en el país, consulta más noticias de Colombia.