Baskonia se regala una final en el festival del error
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Un tapón de Diakité, casi a dos manos, le dio la final a Baskonia, 67-70, en un partido que fue un festival del error de manual. Lo de poner a enfriar el cava antes de tiempo suele ser mal asunto en el deporte, pero el Real Madrid, visto lo visto, puede encargar unas cuantas cajas de espumoso porque el nivel mostrado por Baskonia genera muchas dudas ante los blancos en una final, que eso sí, se ganaron a pulso. Su máxima diferencia a favor fue de cuatro puntos, pero llegaron en el mejor momento. El Barça firmó un encuentro para olvidar y con todo a favor dejó escapar un Clásico que tenía en la mano.
Luwawu-Cabarrot ante Clyburn.EFE.
Arrancó el Barça mandón sobre la pista. Algo temeroso, Baskonia aguantaba como podía el chaparrón inicial de Clyburn, al que le queda clase de sobra para coger el tempo del partido sin demasiados agobios. Los nueve puntos del primer cuarto del americano marcaron la diferencia que poco a poco se había estrechado gracias a un Diakite que no quería despedirse de la semifinal antes de tiempo. De hecho, el segundo cuarto arrancó con los vascos más inspirados y el Barça fallando canasta tras canasta debajo del aro.
Muy poco acierto
El apagón culé obligó a Xavi Pascual a parar el partido y resetear al equipo justo en el momento en el que Baskonia tomaba la primera ventaja en el marcador (26-27). El Barça intentaba con Shengelia y Vesely sumar desde la pintura, pero el acierto no llegaba. En ese impase, el partido no acaba de encenderse, Baskonia iba sumando jugadores a la causa. Spagnolo, Forest y sobre todo Cabarrot encendían la bombilla para darle las primeras ventajas sostenidas a los vascos. Con más pena que gloria el partido se fue al descanso con un doloroso 37-38 que dejaba claro que al partido le faltaban demasiadas cosas. Sobre todo, acierto.
Tornike Shengelia trata de anotar ante la defensa del Baskonia.EFE.
El paso por los vestuarios no cambió el guión de los horrores. El partido se hundía en una decadencia absoluta con los dos equipos sufriendo para sumar alguna canasta que llevarse a la boca. El 45-42 a falta de cuatro minutos para arrancar el último cuarto era desesperante. No era cuestión de defensas ajustadas o sistemas imposibles de sueprar, eran errores sin demasiado sentido.
Dentro de la mediocridad algún triple de Laprovitola y la entrega de Shengelia cambiaban el paso levemente al suplicio. En ese escenario Baskonia no reaccionaba, pero se mantenía dentro del partido. Otra canasta sobre la bocina del tirador culé llevó el partido al 58-49 con el que arrancaba el cuarto definitivo. Nueve de ventaja para administrar y meterse en la final.
Cuando parecía imposible que Baskonia cambiara el paso, les llegó el ataque de orgullo y en un abrir y cerrar de ojos acortaron la distancia para asegurarse un final de partido apretado. Tanto lo apretó que se fabricó una ventaja de cuatro puntos mientras el Barça observaba la remontada con indolencia.
A falta de menos de tres minutos Baskonia lo tenía en la mano con la máxima diferencia a favor en todo el partido. Hasta en cinco ocasiones pudieron sentenciar los vascos, pero la noche era aciaga para todos. El barça recortó con un mate de Shengelia y tuvo la última jugada en la que los brazos interminables de Diakite mandaron la posible prórroga al carajo. Hubiera sido insufrible.
Ficha técnica
67. Barcelona (21+16+21+9): Laprovittola (12), Brizuela (-), Clyburn (11), Shengelia (12), Vesely (6) -cinco titular-, Punter (9), Cale (-), Satoransky (6), Hernangómez (6) y Parra (5).
70. Kosner Baskonia (16+22+11+21): Forrest (10), Howard (3), Radzevicius (7), Frisch (-), Diakite (10) -cinco titular- Villar (-), Omoruyi (4), Kurucs (14), Luwawu-Cabarrot (13) y Spagnolo (9) .
Árbitros: Pérez Pizarro, Calatrava y Olivares. Sin eliminados.