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Luis Díaz hace doblete y se va expulsado; crónica

Cuando se habla de Champions League, Luis Díaz no pasa inadvertido. Es una competición que lo apasiona, y cómo no. Pero este martes le pasó de todo con el Bayern Múnich, de la gloria a la tristeza, de la euforia a la polémica o quizá a la injusticia o a la imprudencia. Todo en los primeros 45 minutos del partido contra PSG cuando hizo doblete y luego se fue expulsado. Pero su obra fue suficiente, su equipo ganó otra vez, 1-2.
Tenía que haber sido su partido inolvidable. Hacerle dos goles al PSG, en el Parque de los Príncipes. Hacer el primero cuando la afición local recién se preparaba para ver a su equipo, en solo 4 minutos. Hacer el segundo en media hora para que no quedara duda de su importancia. Lucho brilló, en el tiempo que estuvo en la cancha. No se esperaba, nadie se lo espera, que se iba a ir expulsado antes de terminar la primera parte. Fue la mancha. Lucho se fue del estadio de regreso a Alemania con esa sensación extraña, hacer dos goles y que todo el mundo hable de él. Pero tener que irse al vestuario por la roja.
Luis Díaz, figura del Bayern en París Foto:AFP
Bayern salió a jugar como suele hacerlo, en casa o afuera. Con ese dominio que genera terror a sus adversarios. En 4 minutos lanzó el primer gran ataque con Olise, que iba a celebrar, pero el destino estaba escrito para Lucho, a él le quedó el rebote y remató con la certeza de no fallar. Marquinhos casi le saca el balón con el hombro, se contuvo de meter la mano. Fue el 0-1.
Lucho demostró que estaba muy hambriento de gol. Quería figurar y ayudar a su equipo en otra faena. Su segundo gol fue premio a su concentración y a su viveza. Cuando vio que Marquinhos recibía la pelota y no sabía qué hacer con ella, Lucho se le lanzó como un león, le gruñó y lo asustó. Le robó la pelota, lo dejó desarmado, pudo robarle hasta la camiseta, todo en fracción de segundos. Encaró y remató, y fue el 0-2, y Lucho era la figura. Bayern pudo aumentar con un remate al palo de Gnabry. o con un gol anulado a Kimmich. Todavía iban a pasar muchas cosas.
Luis Díaz vio la tarjeta roja Foto:AFP
Lo demás fue extraño. Lucho fue por la pelota, por detrás de Hakimi, quien cayó y se lesionó aparatosamente. El árbitro revisó la jugada y el VAR dio sentencia. Lucho se tenía que ir expulsado. ¿Exagerado? Quizá. No parecía tener la intención de lastimar a su rival, pero el rival se lastimó. Se vio feo. Y Lucho, la figura, se fue expulsado.
Luis Díaz, figura del Bayern en París Foto:AFP
El resto del partido se resume en la normal reacción del PSG que fue por todo, decidido a empatar, y de un Bayern que incluso con 10 dio muestra de que también sabe resistir. Todo el segundo tiempo fue así, una batalla desigual por la cantidad de hombres en la cancha, pero igualada por la valentía del cuadro alemán. El 2-1 iba a llegar tarde que temprano y llegó. João Neves se encargó de poner el 2-1 que le dio un envión al PSG.
El remate del partido fue de drama para ambos bandos. Los alemanes, parados como guerreros dispuestos a defender la victoria con espadas. El PSG probando por todos los frentes, lanzando todos los ataques. Parecía que el empate iba a llegar, se olía. Seguramente Lucho, desde el vestuario, rogaba para que no fuera así, para que su doblete no se derrumbara. Bayern había resignado el ataque, Kane se iba de la cancha sin hacer daño, los demás regaban sudor en la cancha para no permitir el empate.
Hasta que llegó el anhelado final. Bayern, gracias al doblete de Lucho, ganó otra vez. Sigue imparable. Es un equipo que asusta a cualquiera. Y Lucho, aunque tuvo su mancha con la roja, fue el motor de la victoria.
PABLO ROMERO
Redactor de DEPORTES
@PabloRomeroET







