Tras superar la Pandemia del Covid-19, numerosos indicadores que se vieron perjudicados durante la Crisis Global han tomado un RUMBO POSITIVO. SIN EMBARGO, EN CASI TODO EL MUNDO CONTINUAMOS SUFRIENDO OTRA “PANDEMIA” SILENCIOSA QUE IMPACTA LA CALIDAD DE VIDA URBANA: LAS fatalidades en accidentes de tránsito. Según la Organización Mundial de la Salud (2023), anualmente mueren 1.19 millones de personas en siniestros viales, convirtiéndolos en la principal causa de defunción en niños y jóvenes de 5 a 29 años en todo el mundo.
Como se muestra en la Gráfica, Bogotá alcanzó su nivel más bajo de fatalidades en accidentes de tránsito en 2020 con 364, como consecuencia de las restricciones en la movilidad. Sin embargo, es importante mencionar que ya había una tendencia decreciente desde 2016. No obstante, cada año después de 2020 se incrementaron las fatalidades hasta alcanzar el mayor número de la última década en 2024, con 565. Esta problemática representa un desafío para cumplir con la meta establecida en el Plan de Desarrollo 2024-2027 de reducir el NÚMERO de VÍCTIMAS ANUALES A 462, ya que implicaría romper la tendencia y disminuir sostenidamente un 6% anual de aquí a 2027.
Fatalidades en Accidentes de Tránsito en la Capital. Foto:Cortesía
RECENTEMENTE, LA SECRETARÍA DE MOVILIDAD PUBLICÓ EL ANUARIO DE SINIESTRALIDAD VIAL DE 2024 EN EL QUE SE REPORTAN 12,912 accidentes de tránsito graves que resultaron en 22,593 personas lesionadas y 565 fallecidas. El medio de transporte que más contribuyó a estas cifras fue la motocicleta, con 11,393 lesiones (50.4% del total) y 267 fallecidos (47.2% del total), lo cual llama especialmente la atención, ya que, a diferencia de todos los otros modos de transporte, el número de muertes y lesiones de motociclistas ha estado en aumento y sostenido en la post-pandemia. Esto se debe, en gran medida, al incremento en la cantidad de vehículos en motocicleta que se evidenció en la Encuesta de Movilidad de Bogotá de 2023.
Con el nivel más alto de muertes por accidentes de tránsito en la última década, esta pandemia silenciosa exige una respuesta decidida. NECESITAMOS UNA “Vacuna” CON TRES COMPONENTES. Dos de ellos son responsabilidad del Distrito:
1. Infraestructura: La mayoría de las vías de la ciudad fueron construidas con estándares del siglo pasado que priorizan la velocidad para los vehículos particulares. Sin embargo, las últimas décadas han demostrado que esta es una forma insostenible, ineficiente y peligrosa de diseñar una ciudad. Los tiempos han cambiado y la diversidad de ACTORES VIALES que hoy interactúan en la vía requiere repensar estos espacios, brindando comodidad y protección a los actores vulnerables y eficientes (transporte público, bicicletas y peatones).
2. Control: Este componente es polémico, pues incluye estrategias como las cámaras de seguridad y la presencia institucional en las vías; aunque es necesario, los buenos comportamientos en las vías solo se mantienen en el tiempo con una buena dosis del último componente.
3. Cultura Ciudadana: El componente que nos compete a todos. De acuerdo con la Encuesta de Percepción Ciudadana de Bogotá Cómo Vamos, solo el 13% de las personas considera que los demás bogotanos tienen un buen comportamiento frente a las normas de tránsito. Aún no existe confianza en las vías bogotanas, pero la seguridad vial se construye a partir de las actitudes cotidianas en las vías de la ciudad. Debemos aprender a interactuar pacíficamente, respetando las normas y las responsabilidades de otros con nuestra vida y la de los demás.
Cada muerte en la vía es evitable; trabajemos juntos para prevenir más tragedias.
Felipe Mariño, Director de Bogotá Cómo Vamos
Especial para El Tiempo

