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“Entre goles y encantos: ¿Es Édinson Cavani la próxima víctima de la magia del fútbol?”

Edinson Cavani se enfrenta a la portería, la ve enorme y sin defensa, solo necesita colocar el pie y listo, gol adentro, lo ha realizado centenares de veces en situaciones más complejas, así que la afición de Boca Juniors, confiando en su delantero, ya celebra el tanto, pero Cavani se complica, realiza un disparo incompleto y la esfera, como si fuera desviada por una fuerza misteriosa, se va fuera, posteriormente el equipo es eliminado de la Copa Libertadores por penales contra Alianza Lima.
Los aficionados se cuestionan cómo fue posible que Cavani erró, y nadie tiene una respuesta. El asunto podría haber quedado ahí, hasta que un astrólogo popular en Argentina brindó una respuesta perturbadora: “fue brujería”.
‘¿Hechicería negra?’, ese fue el encabezado en letras amarillas, junto a una sombra oscura del perfil de Cavani, en el periódico Olé, uno de los más relevantes en Argentina. El astrólogo Giorgio Armas, quien colabora con Boca, ofreció razones místicas para explicar por qué Cavani falló. “Ahora hay que realizar una limpieza más intensa, no astrológica, sino más natural. Necesitamos elevar su energía. ¡Es brujería!”, afirmó. Y la noticia, como suele suceder en estos casos, se difundió rápidamente. Quizá fue la propia afición de Boca la que, al no encontrar explicaciones razonables a la falla de su goleador, prefirió considerar que sí, que Cavani estaba bajo un hechizo, que era un encantamiento, que la magia negra impidió que se convirtiera en gol.
Hechicería y fútbol
El fútbol, se sabe, es un juego inesperado, lleno de azar, un deporte sin certeza en el que lo inesperado acecha. Eso podría justificar, sin ir muy lejos, el error de Cavani. Pero en un deporte colmado de misterio, de conjuros y de creencias, no es raro que si alguien menciona que hay brujería, al menos genere dudas.
El caso de Cavani parece ficticio, algo creado, podría ser un oscuro relato de fútbol, como cuando Roberto Bolaño narró el de Buba, un atacante africano que era suplente y tras realizar un ritual con sangre, comenzó a jugar, a destacar y fue campeón. Eso era ficción. El caso Cavani, no se sabe. “Invención”, dirán algunos. “Falsedades”, gritarán otros. Pero hay quienes desconfían de los misterios detrás del fútbol. Tienen razones para hacerlo, ya que los casos son abundantes: la red está repleta de informes sobre rituales para ganar partidos, brujería para perjudicar al adversario, collares o joyas que poseen poderes místicos, objetos mágicos enterrados en el terreno de juego, amuletos que benefician al goleador, muñecos de trapo atados que lo afectan… Brujos, adivinos y chamanes también tienen su lugar en la enigmática esfera del fútbol.
Otros notorios casos de brujería y deporte
Si de brujería se habla, África nos ha presentado los casos más sorprendentes. En Ruanda tuvieron que prohibir por reglamento que los equipos llevaran a cabo hechizos, como si fuera algo tan cotidiano, como si discutieran sobre tácticas. En 2016, el delantero Moussa Camara, que jugaba en el Rayon Sports, falló un remate de cabeza que se estrelló contra el palo (no peor que el disparo incompleto que erró Cavani), entonces se acercó a la portería, realizó con sus manos un movimiento misterioso con un objeto y luego emprendió su huida, perseguido por sus rivales que sospechaban que algo planeaba. “Atrapen al brujo”, debieron gritar, angustiados. En su siguiente oportunidad, oh sorpresa, el delantero sin precisión anotó. ¿Había realizado un hechizo? Esa fue la versión que se propaló. El jugador fue sancionado y multado. En Zambia, un equipo protestó cuando llegó al vestuario visitante y encontró un huevo roto en el suelo. “Brujería”, gritaron los futbolistas, indignados. Se negaron a cambiarse allí e improvisaron un vestidor al aire libre. Jugaron bajo protesta, seguros de que la magia negra los amenazaba.
Los futbolistas no acostumbrados a estas prácticas se sorprenden, pero certifican que existen, que no son ficción, que en muchos equipos ronda algún Buba real. El
El mexicano Diego Franco, quien ha competido durante varios años en Sudáfrica, narró en una ocasión: “Existen determinadas culturas, ciertos futbolistas, que realizan este tipo de hechicería que ellos denominan ‘muti’. Tienen diferentes elementos: llevan amuletos colgados a la cintura, poseen marcas en el torso. Hay deportistas que cargan una bolsa de sal y antes de comenzar el encuentro, durante la inspección, la van esparciendo en el terreno de juego”, explicó Franco. Pero añadió más: “Tuve la oportunidad de ver cómo llevaban unas hojas parecidas al bambú y las comenzaron a quemar en el vestidor, de repente se generó un humeante; estaban cantando alrededor, parecía un ritual, yo me quedaba al margen y únicamente rezaba para que no me sucediera nada”, comentó.
El caso de Sadio Mané fue ampliamente conocido. Mané, figura de Senegal, sufrió una lesión antes de la Copa Mundial de Catar 2022 y un grupo de chamanes locales desafiaron a la medicina y llevaron a cabo todos sus rituales con el supuesto fin de recuperarlo. Mané fue preconvocado y ellos se sintieron orgullosos, pero el hechizo no tuvo el efecto esperado o quedó incompleto. Finalmente, Mané no logró participar.
Sadio Mané Foto:EFE
Argentina, nación ferviente del fútbol, apasionada como ninguna otra, donde la auténtica magia emerge del talento, es un caldo de cultivo ideal para nutrir estas supersticiones. Quizás por ello el asunto de Cavani ha causado tanto revuelo. Se recuerda que antes del Mundial de Catar se produjo un escándalo cuando el jugador Papu Gómez fue acusado por un periodista de realizar brujería contra Giovani Lo Celso para que se lesionara y así Papu pudiera estar en la selección. Así ocurrió. El periodista reveló que Papu visitaba regularmente a una bruja que incluso le profetizó que serían campeones.
Giovani Lo Celso Foto:Efe
Un caso notable fue el de un grupo de chamanes peruanos que realizaron rituales para elimnar a Neymar antes de un encuentro contra Brasil. Levantaron un altar repleto de amuletos, colocaron una imagen del astro brasileño junto a un muñeco de trapo al que le ataron la pierna izquierda. “Lo hemos neutralizado atándole los pies”, afirmó uno de ellos.
Neymar. Foto:AFP
Y así como los hechiceros del fútbol acechan, también existen sus opositores, quienes prefieren recurrir a la fe, a las oraciones y a los sacerdotes, como si el fútbol fuera una lucha entre el bien y el mal.
¿Qué tendrá que hacer Cavani para regresar a su mejor forma? ¿Luchar contra la supuesta brujería con más hechicería, como un ritual de tambores y lamentos? ¿Jugar en el otro equipo y encomendarse a los santos? ¿Bañarse en agua bendita o en sangre? ¿Buscar ayuda del astrólogo de Boca o de un sacerdote que lo exorcice? ¿Y si mejor se dedica a afinar su puntería? El fútbol tiene sus enigmas y quizás invoca aquel refrán que dice: las brujas no existen, pero de que las hay, las hay, y aparentemente evitan los goles…
Pablo Romero
Redactor de EL TIEMPO
@PabloRomeroET
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