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La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) puso en marcha la primera planta de compostaje del país que transforma el buchón (Eichhornia crassipes), una de las especies invasoras más agresivas del mundo, en fertilizante orgánico mineral 100 por ciento natural.
Ubicada en el sector Guantancuy, en inmediaciones de la laguna de Fúquene, la planta abarca más de 6.500 metros cuadrados y representa una inversión superior a 12 mil millones de pesos. Según la CAR, se espera que en los primeros 15 meses de operación se produzcan más de 5.200 toneladas de fertilizante, equivalentes a unos 130.000 bultos, que se destinarán a la recuperación de suelos degradados, actividades agrícolas, pecuarias y proyectos de restauración ecológica.
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El director de Infraestructura Ambiental de la CAR, Yacir Ramírez, destacó que “esta infraestructura de más de 6.500 metros cuadrados, contó con una inversión superior a los 12 mil millones de pesossin duda un proyecto innovador y sostenible para el país y Sudamérica”.
La iniciativa representó una inversión de más de 12 mil millones de pesos. Foto:AUTO
El proceso incluye fases de secado, picado, mezcla con microorganismos eficientes y control de parámetros como temperatura, humedad y pH, hasta obtener un compost. Certificado por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA).
El fertilizante también funciona como hidroretenedor natural, gracias a la alta concentración de agua del buchón, lo que mejora la estructura y productividad del suelo, especialmente en zonas afectadas por la sequía.
El producto final fue certificado por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) a finales de 2024 Foto:AUTO
Ramírez mencionó que “gracias a este proceso, la planta producirá en sus primeros 15 meses de operación más de 5.200 toneladas de fertilizante, equivale a 130.000 bultos, unos 600 diarios, que serán utilizados en la recuperación de suelos degradados, actividades agrícolas, pecuarias y de restauración ecológica, consolidando así un proyecto pionero de economía circular”.
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Esta iniciativa hace parte del Plan de Acción Cuatrienal 2024–2027 de la CAR y se integra al modelo de recuperación del complejo lagunar Fúquene–Cucunubá–Palacio, que ya ha intervenido más de 1.400 hectáreas en beneficio de 650.000 habitantes.
El buchón es una planta invasora que contiene hasta un 90 por ciento de agua en su composición. Foto:AUTO
Con este proyecto, la CAR impulsa el uso de alternativas que aprovechan los recursos naturales para restaurar los suelos dañados y promueven prácticas agrícolas sostenibles, integrando principios de economía circular en sus acciones ambientales.
Sthepanie Roman Pardo, bióloga y asesora de la Dirección de Infraestructura Ambiental de la CAR en entrevista con EL TIEMPO explicó que este proyecto surge de la estrategia ‘Por Fúquene todos de corazón’, enmarcada en la recuperación hidráulica y ambiental del complejo lagunar.
“Debido a las condiciones de contaminación de la laguna ya los factores que han afectado sus servicios ecosistémicos, hacia el año 2000 la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) realizó un estudio que identificó las especies más problemáticas del ecosistema, entre ellas el buchón, producto del proceso de eutrofización de las aguas”, señaló.
Entre las recomendaciones del estudio se incluye la remoción de sedimentos y material vegetal, así como el aprovechamiento de ese material mediante procesos de tratamiento. “De esa manera surgió la planta piloto de valorización de material vegetal que inició en 2022 y finalizó en 2024”, comentó la bióloga.
El proceso incluye fases de secado, picado, mezcla con microorganismos eficientes. Foto:AUTO
La asesora también destacó que durante el proceso fue clave garantizar la inocuidad y calidad del producto, dadas las condiciones del material extraído. “Era fundamental asegurar las condiciones para obtener el registro del Impuesto de Industria y Comercio (ICA), no con multas comerciales, sino para garantizar que el producto fuera seguro y de alta calidad”, precisó.
“El mayor valor de este proyecto es que convertimos una especie exótica invasora, que representaba un problema ambiental, en una oportunidad para mejorar los suelos y avanzar en la recuperación ecológica de la laguna de Fúquene. Es un ejemplo claro de economía circular aplicada a la sostenibilidad”, concluyó Román.
SARA MALAVER
Escuela de Periodismo MultimediaEL TIEMPO
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