El problema principal es ¿cómo se dio lugar a que se suspendiera el mismo día del partido y no se evitó antes?
Y el segundo gran problema es que no puede ser que presumamos (con razón) de ser una de las mejores ligas del mundo y no estén claras todas las normas sobre quien organiza la competición. El caso Rayo-Oviedo destapa las carencias de que no somos capaces de organizar ni un cumpleaños para dos, por hacer un cha