La catedral de guadua, una obra arquitectónica singular que sirvió como templo provisional en Pereira, capital de Risaralda, tras el devastador terremoto de 1999, ha encontrado una segunda vida en la costa Caribe colombiana. Esta estructura, un ejemplo de arquitectura efímera y sostenible, fue desarmada pieza por pieza y reensamblada a unos mil kilómetros de su ubicación original, cerca de Cartagena, en Bolívar. Se trata de un proyecto que inicialmente funcionó como la Catedral Nuestra Señora de la Pobreza, mientras el templo principal era restaurado.
Diseñada por el reconocido arquitecto Simón Vélez a petición de Amparo Jaramillo Vélez, la catedral de guadua es una edificación construida con guadua angustifolia, una especie de bambú nativa de la región, que en Colombia se considera un material con alta resistencia sísmica y gran potencial constructivo. La estructura, con su nave central, dos laterales y arcos inspirados en los guaduales del Eje Cafetero, se destacó por la experiencia sensorial que ofrecía a los feligreses, con la luz natural y el aroma vegetal.
¿Qué representa la catedral de guadua para el patrimonio colombiano?
La historia de la catedral de guadua encierra valiosas lecciones para la conservación del patrimonio y el futuro de la arquitectura en Colombia. La obra demostró la viabilidad de construcciones innovadoras con materiales locales y renovables, capaces de responder eficazmente a emergencias como la que vivió Pereira el 25 de enero de 1999. Sin embargo, su carácter provisional llevó a su desmonte una vez la catedral original fue restaurada, generando una reflexión sobre la capacidad de las ciudades para integrar y preservar arquitecturas no tradicionales.
La capacidad de la guadua para construir estructuras impresionantes y funcionales se evidencia en sus características:
Material sostenible: La guadua es un recurso renovable que crece rápidamente y contribuye a la captura de carbono.
Resistencia estructural: Posee una alta relación resistencia-peso, ideal para construcciones en zonas sísmicas.
Potencial arquitectónico: Permite diseños ligeros y orgánicos, aprovechando su flexibilidad y belleza natural.
Valor patrimonial: Propone un debate sobre la inclusión de obras temporales o experimentales en el concepto de patrimonio urbano.
De Pereira a Cartagena: una segunda vida y una lección nacional
El desmonte y posterior reconstrucción de la catedral de guadua cerca de Cartagena, donde actualmente sirve como espacio para actividades culturales y ensayos del Colegio del Cuerpo, es un testimonio de su versatilidad y de la visión de sus creadores. Este traslado subraya cómo una obra puede trascender su propósito inicial y adquirir un nuevo significado en un contexto diferente, adaptándose incluso a un clima costero distinto al de los Andes. Para conocer más detalles de su diseño y proceso, se puede consultar la información disponible en arquisara.com.
La experiencia de la catedral de guadua interpela a las ciudades colombianas, y en particular a Pereira que en 2026 enfrenta nuevas decisiones sobre su patrimonio arquitectónico, a considerar la conservación no solo de edificaciones históricas tradicionales, sino también de aquellas que, por su innovación o materialidad, representan un hito cultural o técnico. El potencial de la guadua sigue siendo inmenso para Colombia, un país con una rica tradición en su uso y la necesidad de promover construcciones sostenibles que honren su identidad y paisaje.
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