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Barranquilla suma un nuevo escenario a su vida nocturna con la apertura de barra de whisky de chocolate, un espacio que recrea la atmósfera de los bares clandestinos de la década de 1920 en Estados Unidos. El lugar, tubicado dentro del restaurante Varadero, propone una experiencia inmersiva que transporta a los visitantes a la época de la Ley Seca, cuando la venta y producción de alcohol fueron prohibidas por la Enmienda 18, y los bares secretos —conocidos como clandestino— se convirtieron en refugios de diversión y rebeldía.
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el concepto, liderado por Julio Oñate, empresario y conocedor del mundo del whisky, parte de una premisa sencilla pero ambiciosa: ofrecer algo más que una bebida. La intención, explica, es convertir cada copa en un viaje narrativo, en una forma de aprender y revivir un capítulo crucial de la historia contemporánea. “Queremos que las personas no solo vengan a tomar, sino que comprendan el contexto histórico del whisky y de la cultura que lo rodea”, señala Oñate.
La propuesta se construye sobre una sólida base histórica. A A comienzos del siglo XX, la Primera Guerra Mundial provocó una ola migratoria hacia Estados Unidos. Alemanes, irlandeses, italianos y judíos llegaron con sus costumbres, entre ellas, la de fabricar y consumir bebidas alcohólicas. Ese intercambio cultural coincidió con el auge del movimiento de La Templanza, que culpaba al alcohol de la violencia y la improductividad, impulsando la prohibición total.
Del contrabando al mito: la inspiración detrás del bar
Barra de whisky con chocolate Foto:cortesia
La historia cuenta que, pese a la prohibición, el consumo no desapareció. Por el contrario, surgieron millas de bares ocultos donde se servían tragos clandestinos a puerta cerrada. Era la época dorada de los bares clandestinos, con nombres en clave, contraseñas y puertas falsas. En ese contexto, personajes como Al Capone construyeron imperios criminales alrededor del contrabando de licor, mientras la sociedad estadounidense se debate entre la moral y la fiesta.
Ese espíritu es el que Oñate quiso revivir en Barranquilla. Al entrar a Chocolate Whiskey Bar, el visitante se encuentra con una ambiente cuidada hasta el último detalle: luces cálidas, mobiliario de madera oscura, música jazz y blues de los años 20 y un personal que encarna el estilo de la época con trajes de tirantes, sombreros y vestidos con flecos. “Queríamos rescatar la magia de lo prohibido, pero con un enfoque cultural y educativo”, dice el empresario.
Uno de los elementos más innovadores del lugar son los hielos personalizados con códigos QR, que al ser escaneados revelan fragmentos de la historia de la prohibición, curiosidades sobre las destilerías o anécdotas sobre la evolución del whisky. Es una forma moderna de fusionar tecnología y narrativa, sin romper la atmósfera vintage que define el espacio.
Una colección que cuenta historias
Barra de whisky con chocolate Foto:cortesia
El menú de Chocolate Whiskey Bar reúne más de 100 etiquetas internacionales, desde los escoceses y japoneses más atractivos hasta los bourbon y rye norteamericanos. Cada botella tiene su propio relato, cuidadosamente seleccionado por Oñate, quien también funge como anfitrión y guía. Su formación como experto en whisky le permite ofrecer explicaciones precisas sobre la procedencia, el proceso de destilación y los matices de cada trago.
La carta incluye cocteles clásicos reinterpretados, inspirados en recetas históricas de la era de la prohibición. Entre ellos destacan el Old Fashioned Prohibido, el Whisky Sour de Jazz y el Boulevardier 1920, bebidas que combinan tradición con un toque contemporáneo. Además, el espacio contará con sesiones guiadas, catas y charlas temáticas que buscan fortalecer el conocimiento cultural del público sobre esta bebida.
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Más allá de la estética, propuesta de Chocolate Whiskey Bary una experiencia educativa. Cada elemento de la decoración hasta la música busca recrear la atmósfera de los bares secretos de Chicago o Nueva York, sin caer en el artificio ni en la simple nostalgia. En palabras de Oñate, “es un homenaje a la historia del whisky ya la capacidad del ser humano de transformar la adversidad en arte y celebración”.
Un nuevo capítulo en la movida nocturna barranquillera
Barra de whisky con chocolate Foto:cortesia
La apertura del bar se inscribe dentro de una tendencia creciente en Barranquilla: la de combinar entretenimiento con experiencias culturales. Espacios como este aportan valor al circuito gastronómico local, diversificando la oferta y atrayendo a un público que busca más que solo consumo.
El reto, sin embargo, está en mantener el equilibrio entre exclusividad y autenticidad. Chocolate Whiskey Bar se presenta como una “cápsula del tiempo” que invita a conocer la historia del whisky sin convertirla en espectáculo comercial. Su apertura coincide, además, con un momento de auge turístico en la ciudad, impulsado por la reactivación de la agenda cultural y gastronómica.
Con su propuesta de inmersión histórica, respeto por el detalle y un guiño a la rebeldía de los años 20, este bar se perfila como uno de los puntos de encuentro más singulares del norte de Barranquilla. Un lugar donde el pasado se sirve en vaso corto y el conocimiento se comparte, trago a trago, al ritmo de un saxofón antiguo.
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