La Gobernación de Cundinamarca ordenó hoy el cierre definitivo y la cancelación de la licencia de funcionamiento del Gimnasio Campestre Los Laureles Bilingüe. Esta drástica medida se toma tras la conclusión de un proceso administrativo sancionatorio que declaró al establecimiento educativo administrativamente responsable por presuntas omisiones en el deber de cuidado y protección de la estudiante Valeria Afanador, cuya desaparición y posterior hallazgo sin vida conmovió al país.
La decisión, notificada al colegio este 14 de agosto de 2026, marca un hito en el caso de la menor, quien padecía síndrome de Down y desapareció de las instalaciones educativas hace poco más de un año, el 12 de agosto de 2025. La directora de Buen Gobierno Educativo de Cundinamarca, Karen Milena León, fue la encargada de emitir esta resolución que pone fin a las operaciones del reconocido gimnasio campestre en el departamento.
Gimnasio Los Laureles: ¿Qué llevó a la decisión de cierre?
La resolución de la Gobernación de Cundinamarca se fundamenta en una exhaustiva investigación administrativa que encontró al Gimnasio Campestre Los Laureles Bilingüe culpable de graves deficiencias y fallas en sus protocolos. Específicamente, el colegio fue declarado responsable por la “presunta omisión en el deber de cuidado y protección de la estudiante”, así como por “deficiencias en los mecanismos institucionales para responder ante la desaparición de un alumno” y “fallas en los protocolos de seguridad” que debían garantizar la integridad de sus estudiantes.
El proceso administrativo sancionatorio, que se extendió por varios meses, analizó cada aspecto de la actuación del colegio antes y después de la desaparición de Valeria Afanador. Entre los hallazgos más contundentes, se determinó que la institución carecía de una ruta operativa definida y clara para la búsqueda inmediata de estudiantes en caso de desaparición. Esta falta de un plan estructurado se tradujo en una reacción inicial “improvisada y desarticulada” por parte del personal del colegio, lo que comprometió seriamente las primeras horas cruciales tras la ausencia de la menor.
Adicionalmente, la investigación reveló que las medidas de vigilancia y seguridad dentro del plantel no operaron con la eficacia esperada. Se constató que Valeria Afanador pudo salir de su aula antes del horario de descanso sin que ningún miembro del personal docente o de seguridad advirtiera su ausencia en un tiempo razonable. Esta desatención inicial fue un factor crítico que permitió que la menor se alejara de las zonas seguras del colegio sin ser detectada.
Otro punto crucial señalado por la Gobernación fue la evaluación de riesgos del entorno. A pesar de la cercanía del Río Frío a las instalaciones del gimnasio, este cuerpo de agua solo estaba contemplado dentro de los protocolos de seguridad del colegio como un riesgo potencial de inundación. Sin embargo, no se había considerado ni implementado ninguna medida o protocolo que lo identificara como una amenaza directa para la integridad física de los alumnos, especialmente aquellos con necesidades especiales que pudieran extraviarse.
Cronología de una tragedia: El caso Valeria Afanador
La historia que hoy culmina con el cierre del Gimnasio Campestre Los Laureles inició el 12 de agosto de 2025, cuando Valeria Afanador, una niña con síndrome de Down, desapareció de las instalaciones del colegio. Su ausencia desató una intensa búsqueda que mantuvo en vilo a Colombia durante semanas.
Lamentablemente, la esperanza de encontrarla con vida se desvaneció el 29 de agosto de 2025, diecisiete días después de su desaparición, cuando su cuerpo fue hallado sin vida en un río cercano a la institución educativa. Este trágico desenlace puso en el centro del debate la responsabilidad de las instituciones educativas en la protección de sus estudiantes, especialmente aquellos en condiciones de vulnerabilidad.
Paralelamente al proceso administrativo que hoy concluye, la Fiscalía General de la Nación inició su propia investigación penal. En el marco de esta pesquisa, una docente del Gimnasio Campestre Los Laureles Bilingüe y el responsable del área de vigilancia y seguridad del colegio fueron imputados por estos hechos, enfrentando cargos relacionados con la muerte de la menor. La Gobernación de Cundinamarca, al emitir su decisión, compulsó copias a la Fiscalía para que evalúe los hechos y las pruebas recolectadas, de acuerdo con sus competencias y la naturaleza de la investigación penal en curso.
¿Qué sigue para el Gimnasio y sus estudiantes?
Aunque la orden de cierre definitivo ha sido emitida, el Gimnasio Campestre Los Laureles Bilingüe no detendrá sus operaciones de manera inmediata. La Gobernación de Cundinamarca ha dispuesto que el cierre se haga efectivo una vez concluya el calendario académico correspondiente al año lectivo 2026. Esta medida busca garantizar una transición ordenada y minimizar el impacto en los estudiantes que actualmente cursan sus estudios en la institución.
En este sentido, la rectora del colegio, Sonia Ochoa Daza, tiene la obligación de presentar un Plan de Reubicación de Estudiantes ante la Secretaría de Educación de Cundinamarca. Este plan deberá ser entregado antes del 31 de octubre de 2026 y detallar cómo se garantizará la continuidad educativa de los alumnos afectados, facilitando su traslado a otras instituciones y asegurando que su proceso de aprendizaje no se vea interrumpido. La Secretaría de Educación de Cundinamarca será la entidad encargada de supervisar y aprobar este plan, velando por el bienestar de la comunidad estudiantil.
La decisión de hoy reitera la importancia de la rigurosidad en los protocolos de seguridad y protección en todos los centros educativos del país, especialmente cuando se trata de la integridad de los menores. El caso de Valeria Afanador deja una profunda huella y un precedente significativo en la legislación y la supervisión educativa colombiana.