El colapso mina Policarpa, un deslizamiento de tierra en una explotación artesanal de oro, cobró la vida de trece personas y dejó siete heridas el pasado 19 de agosto de 2026 en la vereda Puerto Rico del municipio de Policarpa, Nariño. Este lamentable incidente se produjo en una mina a cielo abierto, considerada ilegal por las autoridades locales, y subraya los peligros latentes en estas actividades sin supervisión.
La Dirección Administrativa de Gestión del Riesgo de Desastres de Nariño, a través de su director Gabriel Ocaña, confirmó que la emergencia fue causada por el desplome de un talud y no por una creciente del río Patía, como se especuló inicialmente. Cuerpos de Bomberos Voluntarios de Policarpa, Pasto y El Tambo, con el apoyo de la comunidad, lideraron las arduas labores de búsqueda y rescate, que se extendieron hasta las dos de la madrugada del 20 de agosto. De los siete heridos, cuatro fueron trasladados a centros médicos en Pasto y El Peñol, mientras que los tres restantes recibieron atención en Policarpa.
¿Qué implica el colapso mina Policarpa para la seguridad minera en Colombia?
Este colapso mina Policarpa no es un hecho aislado, sino un reflejo de la profunda problemática de la minería ilegal en Colombia. La ausencia de controles, estudios geológicos y medidas de seguridad adecuadas en estas explotaciones, particularmente en departamentos como Nariño, convierte el trabajo en una actividad de alto riesgo. Según datos de la Agencia Nacional de Minería (ANM), los accidentes en minería ilegal son una constante que deja decenas de víctimas cada año en el país.
Las principales causas que contribuyen a este tipo de tragedias en minas ilegales son:
Falta de soporte estructural: La ausencia de ingenierías y soportes adecuados para estabilizar el terreno.
Condiciones del terreno: Terrenos inestables y afectados por factores climáticos como lluvias intensas.
Ausencia de supervisión: La falta de control estatal que garantice el cumplimiento de normas de seguridad.
Manejo inadecuado de explosivos: El uso sin control que puede desestabilizar la estructura de la mina.
* Equipos obsoletos o improvisados: Maquinaria que no cumple con los estándares de seguridad mínimos.
La Gobernación de Nariño y el alcalde de Policarpa, Eduar Rojas López, expresaron su solidaridad con las familias de las víctimas y anunciaron seguimiento a la situación. Sin embargo, la minería ilegal en Colombia, además de sus costos humanos y ambientales, es a menudo un motor de financiación para grupos armados, complejizando los esfuerzos de formalización y control por parte del Estado, según ha señalado el Ministerio de Minas y Energía.
Este lamentable suceso resalta la urgencia de políticas más efectivas para formalizar y regular la minería artesanal, garantizando condiciones dignas y seguras para los trabajadores. Solo así se podrá evitar que tragedias como el colapso mina Policarpa sigan cobrando vidas en regiones vulnerables de Colombia. Para más información, puede consultar más noticias de Colombia.
