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dos bofetadas a las carretas del ‘ADN’, ‘la identidad’ y ‘el fútbol moderno’ (Meluk le cuenta, opinión)

Por años nos han vendido la historia del “ADN del fútbol colombiano”, como si fuera una cadena genética mística en una retórica hueca, digna de un libro de autoayuda futbolera, que repite como mantra palabras como “identidad”, “tenencia”, “volumen de juego” y “propuesta ofensiva”. Puro PowerPoint técnico con aroma a café recalentado.
Las Selecciones Colombia juvenil y de mayores cometieron ‘la herejía’ de ganar sin la pelota. Y lo imperdonable: fueron eficaces al máximo. La sub-20 clasificó a la semifinal del Mundial de la categoría eliminando a España 3-2 con apenas un 35 por ciento de posesión. Y la de mayores, le propinó su mayor goleada histórica a México con solo el 41 por ciento de tenencia.
Mexico v Colombia Foto:Getty Images via AFP
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Las grande y la chiquita ganaron sin la pelota, compitiendo con firmeza, en largo, en contragolpe, a toda velocidad y con efectividad de poder. Insisto: el fútbol no es único ni absoluto en eso de la posesión y el volumen de pases y…
Se identifica ese ‘supuesto ADN’, con la manera como jugó la Colombia que clasificó a los mundiales de Italia 90 y Estados Unidos 94, dirigida por Francisco Maturana. En dos brochazos, ese equipo partía de un principio táctico defensivo y de un fundamento estratégico: tener la pelota. En consecuencia, jugaba a defenderse con la pelota. Así, en el famoso “toque-toque”, esperaba a que el rival en su afán de recuperar la bola dejara espacios que atacaba en asalto generalmente con los pases de Valderrama, el cambio de ritmo de Rincón, y la velocidad y la definición de Asprilla o Valencia o Valenciano. Un “fútbol de desgaste con el que ganamos 1-0 o 2-1”, decían los técnicos. Como la memoria es selectiva, muchos olvidan que el famoso 5-0 a Argentina fue por cinco contragolpes…
El triunfazo de la Sub-20 contra España
Colombia vs. España Foto:AFP
Lo de la Sub-20 fue una clase de orden, transición y efectividad. Los españoles tocaron hasta el cansancio.: 473 pases contra 266. Colombia, en cambio, eligió cuándo correr, cómo hacerlo, y dónde golpear. No necesitó la pelota para tener el partido. No buscó volumen de juego; buscó profundidad. Y la encontró de manera demoledora.
La goleada de la Selección de Mayores, una bofetada
Lo de la Selección mayor fue una bofetada: un 4-0 sin despeinarse, contra una México que creyó no supo que hacer con la pelota. Los goles llegaron con una facilidad incómoda para los teóricos del pase. En dos toques, Colombia pasaba de área a área. Sin vértigo de más, sin adornos. Fútbol funcional, directo, letal.
Hoy nos quieren vender la nueva y única retórica del que llaman “fútbol moderno”, como si fuera una secta de dogmas incuestionables: pelota, posesión, posición, pase, presión, pasillos…
James Rodríguez Foto:OMAR VEGA
Aquí ya se vivió. Después de la generación dorada de Maturana y ‘Bolillo’ Gómez, su primer alumno, vino una larga noche de 16 años sin Mundiales, con técnicos nacionales aferrados a esa supuesta “identidad”. Hasta que llegó José Pékerman, rompió ese molde y Colombia volvió al mapa mundi del fútbol con un juego vertical, más directo, menos posesivo y más goleador. ¡Hace 11 años ya jugábamos fútbol moderno! Y cuando se fue Pékerman, otra vez con un entrenador local con el cuento del ADN, Colombia fue eliminada de Catar 2022.
Colombia puede ser muchas cosas. Puede tocar, claro. Pero también puede competir, correr, apretar, morder, esperar, golpear y golear. Puede no tener la pelota, pero sí, el partido. Puede no tener volumen, pero sí, goles.
Lo que la Sub-20 y la mayor hicieron fue dar dos bofetadas a narrativas interesadas. El supuesto ADN es un cuento El fútbol no es único, ni absoluto. El supuesto ADN es un discurso de presión. La posesión, el volumen, es solo una herramienta, no un dogma. Y el llamado dizque al nuevo ‘futbol moderno’ ahora la forma moderna de coaccionar…
Meluk le cuenta…
Gabriel Meluk
Editor de Deportes
@MelukLeCuenta
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