Colombia se prepara para un nuevo año electoral y, como es habitual, la economía podría marcar el tono del discurso de quienes aspiran a la Casa de Nariño. Sin embargo, esta vez el ambiente es distinto: la polarización es tan fuerte que no parece haber punto medio sobre qué tan bien o mal le está yendo al país.
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Para ilustrar esta situación, mientras la candidata de derecha Vicky Dávila habla de un país al borde de “las puertas del infierno”, el aspirante de izquierda Gustavo Bolívar sostiene que la economía atraviesa un buen momento en el último semestre. Pero, ¿cuál es realmente el panorama al que se enfrentan?
Con esa premisa, el diario ‘The Economist’ analizó la evolución de algunos indicadores clave durante el gobierno de Gustavo Petro y el escenario que heredará su sucesor, sea cual sea su corriente política.
Economía Fuente: IStock
El estado de la economía
El medio destaca que si bien la economía estuvo estancada durante casi dos años desde que Petro asumió las riendas, esta se encuentra en un “estado aceptable”. En ese sentido, las cifras serían prueba de ello.
En lo referente al crecimiento, se prevé que este año cierre en un nivel del 2,4%; el desempleo, por su parte, logró ubicarse en 8,8% en julio, la tasa más baja para ese mes en casi un cuarto de siglo, y en cuanto al mercado bursátil, este es el cuarto con mejor desempeño del mundo durante el último año, con un aumento del 54 % en la moneda local.
Pese a estos resultados, el análisis destaca que el primer mandatario no puede “atribuirse mucho mérito”. No solo porque las áreas en las que ha centrado su agenda han registrado un menor progreso, sino también porque detrás de esos datos existen algunos reparos.
“Alrededor del 60% de los trabajadores colombianos trabajan en la economía informal, donde reciben menos beneficios, no pagan impuestos y son menos productivos. La inversión es baja, lo que plantea dudas sobre la sostenibilidad del crecimiento, impulsado principalmente por el consumo. La prohibición gubernamental de nuevas exploraciones de petróleo y gas está desalentando a los inversores extranjeros”, destaca el diario.
‘The Economist’ señala que la peor amenaza para la economía en este momento es el déficit fiscal impulsado por el elevado gasto público. De hecho, este indicador está por alcanzar un 7% del Producto Interno Bruto (PIB).
“Un desastre fiscal aguarda al próximo presidente. El Sr. Bolívar e Iván Cepeda, otro candidato presidencial de izquierda, afirman que se pueden encontrar recortes, pero al mismo tiempo prometen proteger los programas sociales. Incluso un ganador de derecha podría verse obligado a subir los impuestos; uno sensato podría intentar que los impuestos sean más progresivos y ampliar la cobertura”, resalta en el texto.
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PIB iStock
El medio cuestionó el éxito de la política de seguridad del gobierno Petro, señalando que la ‘Paz total’ no ha dado los resultados esperados. Esto se ha visto evidenciado en los recientes hechos de orden público que han tenido lugar a lo largo del país, incluyendo secuestros y atentados.
Los datos presentados por ‘The Economist’ muestran que los grupos armados en Colombia cuentan ahora con unos 22.000 miembros, un aumento del 45% desde que Petro está en la Presidencia y el número de personas desplazadas por la violencia ha aumentado en 230.000. No obstante, aclara que el problema no es único de esta administración, sino que esta tendencia viene en incremento desde tiempo atrás.
“La extorsión aumentó un 50% entre 2021 y 2024, y los secuestros, un 75%. Los ataques a las fuerzas armadas en los primeros siete meses de este año ya han superado el total de cualquier año completo en al menos una década. La tasa de homicidios se ha mantenido al menos estable, pero con alrededor de 25 por cada 100.000 personas, es más alta que la de cualquier otra democracia sudamericana, excepto Ecuador”, añade el medio.
Otro de los aspectos que se cuestiona en el reporte son los cambios constantes que se han dado en el gabinete de Gobierno, mencionando que “el Sr. Petro nombra a un ministro nuevo cada 20 días, en promedio”. A eso se le suman los constantes roces con el Legislativo y los enfrentamientos constantes con el sistema judicial.
“Las instituciones colombianas probablemente puedan soportar esto. Incluso los críticos de Petro admiten que sus pullas suelen ser para presumir. Que habla demasiado es una broma común. La buena noticia es que la Constitución limita a Petro a un solo mandato, y la mayoría de los candidatos de izquierda parecen menos volátiles”, dice el diario.
El análisis concluye que si bien es muy apresurado afirmar que Colombia está “al borde de un abismo”, el próximo presidente tendrá mucho por hacer.
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