En un desafío a la política comercial de Estados Unidos, hace unos días Brasil presentó una demanda ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por los aranceles del 50 por ciento que les impuso a sus exportaciones.
Este arancel aplica para el café y Brasil es el mayor productor y exportador del mundo, pero quedaron excluidos minerales como el oro, el carbón y el hierro, además del jugo de naranja y la fabricación de aeronaves, entre otros.
El Ministerio de Relaciones Exteriores aseguró que, al imponer estas medidas, Estados Unidos está “violando flagrantemente compromisos fundamentales asumidos en el marco de la OMC, incluido el principio de la nación más favorecida y las consolidaciones arancelarias negociadas en el marco de esa organización”.
Por lo tanto, el gobierno brasileño busca entablar negociaciones con Estados Unidos y espera que la solicitud de consultas en la OMC ayude a resolver este problema que amenaza con afectar su economía.
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Este nuevo pleito entre Brasil y Estados Unidos no solo marca un hito en la política comercial de América Latina, sino que también podría ser una hoja de ruta para que Colombia se libre del arancel del 10 por ciento que recibieron sus exportaciones.
Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones colombianas y en junio tuvo una participación de 33 por ciento en el valor total exportado. No obstante, este arancel no aplica a productos del sector minero-energético, como el petróleo, el carbón y el oro.
Para el exministro de Comercio, Carlos Ronderos, este proceso ante la OMC “es un saludo a la bandera” porque esta organización internacional ha perdido los “dientes” para resolver un caso de este tipo, pues la instancia de solución de diferencias no está operativa.
Específicamente se refiere al Órgano de Solución de Diferencias, que está bloqueado desde 2019 porque Estados Unidos lo hizo inoperante al no nombrar sus magistrados.
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Otro aspecto relevante es el tiempo que puede tomar una disputa de este tipo. De acuerdo con Daniela Lozada, asociada senior de CMS Rodríguez-Azuero, puede durar entre 18 meses y tres años, dependiendo de cómo evolucione.
Este proceso comienza con una etapa de consultas entre los dos países, que puede durar hasta 60 días para lograr una solución conjunta. Si no se alcanza un acuerdo, Brasil podría solicitar la conformación de un panel de la OMC para que estudie el caso y emita una decisión de fondo, lo cual podría tardar entre seis y nueve meses. Si alguno de los países queda inconforme, podría presentar una apelación.
Pero aquí es donde el proceso se complica porque el Órgano de Solución de Diferencias no está operando, lo que permitiría que un país —como Estados Unidos— aplique una apelación “al vacío”, es decir, sin que haya una instancia que la resuelva y, de esta manera, congelar el caso indefinidamente.
Como alternativa al bloqueo, Daniela Lozada detalló que el Acuerdo de Arbitraje Provisional de Apelación Multipartes (MPIA) permitiría someter la apelación a arbitraje, supliendo la inoperancia del Órgano de Apelación de la OMC, pero actualmente Estados Unidos no es parte del MPIA.
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No obstante, Estados Unidos podría acordar un arbitraje ad hoc con Brasil, o simplemente apelar “al vacío” e impedir una decisión vinculante.
“Aunque el proceso puede avanzar técnicamente, la falta de una apelación efectiva puede impedir que Brasil obtenga una solución vinculante, al menos en el corto plazo”, agregó la asociada senior de CMS Rodríguez-Azuero.
Pero también destacó que, a 30 años de su creación, la OMC enfrenta críticas sobre su efectividad, una opinión que comparte el exministro de Comercio, Industria y Turismo, Germán Umaña.
“Las decisiones son insulsas, no hay nada para hacerlas realidad. La OMC está en crisis. Trump, y antes Biden, desconocieron los aspectos vinculantes de sus decisiones”, manifestó.
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Por lo tanto, este litigio de Brasil contra Estados Unidos podría ser una prueba de que esta organización internacional sigue siendo capaz de moldear conductas comerciales.
Aunque también es cierto que una organización como la OMC “no tiene capacidad de hacer cumplir forzosamente sus decisiones y también depende mucho del ambiente político que haya para ese momento”, según comentó Luis Ramírez, docente de la Universidad Sergio Arboleda.
Bajo este contexto, el presidente de la firma Araújo Ibarra, Martín Gustavo Ibarra, afirmó que la solución al pleito entre Brasil y Estados Unidos está en una negociación directa, ya que “los brasileños tienen un Ministerio de Relaciones Exteriores que es muy profesional y efectivo”.
Además, considera que “hay muchos productos sensibles para Brasil que tienen que ser un gesto de una negociación directa y esa negociación directa es abriéndole el mercado a productos norteamericanos”.
