Ernesto Revilla, economista jefe de Citi Research para América Latina, explicó Colombia tendría un repunte gradual de la economía en 2025 y 2026, siempre que se mantenga la disciplina fiscal, se incentive la inversión privada y se fortalezcan las instituciones.
El analista subrayó que las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos y la debilidad del dólar favorecen a los mercados emergentes. Sin embargo, advierte que Colombia debe enviar señales claras de responsabilidad fiscal, mantener la confianza de los inversionistas y proteger sus instituciones democráticas para consolidar ese crecimiento que se proyecta.
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¿Cómo ve el panorama global en este momento?
Sin duda atravesamos un periodo de enorme incertidumbre. Hay transformaciones geopolíticas y una reconfiguración del comercio internacional que generan preocupación en los mercados. Sin embargo, lo sorprendente es que, a pesar de todo, las economías se mantienen resilientes y los mercados optimistas. En América Latina, hemos escrito que la región está mostrando una fortaleza inesperada frente a la incertidumbre externa.
¿Qué explica esa resiliencia en América Latina?
Hay varios factores. El ciclo político regional genera optimismo, porque se anticipa que tras las elecciones podría haber un mejor ambiente para la inversión. Además, la región está relativamente alejada de los principales focos de conflicto geopolítico y de la atención comercial de Estados Unidos.
¿Qué papel juegan las decisiones de la Reserva Federal en este contexto?
Muy importante. La semana pasada inició un ciclo de reducción de tasas en Estados Unidos y nosotros esperamos que sea profundo. Eso siempre es un viento a favor para los mercados emergentes, incluida América Latina.
Ernesto Revilla Foto:Citi Research
También se ha visto un dólar más débil. ¿Qué significa eso para la región?
Es interesante porque ocurrió lo contrario a lo que predecían la mayoría de analistas. Normalmente, si Estados Unidos sube aranceles su moneda se fortalece, pero esta vez pasó lo contrario. El mercado está interpretando una mayor prima de riesgo en la economía estadounidense y la institucionalidad está bajo discusión. El resultado, es un dólar débil. Eso, combinado con tasas más bajas, es muy positivo para mercados como el colombiano.
En concreto, ¿qué esperan para la economía colombiana?
Nuestro pronóstico es que Colombia tendrá un mejor 2025 que 2024 y un mejor 2026 que 2025. La economía se acelerará de manera gradual. No serán tasas de crecimiento espectaculares, pero sí mejores a medida que se normaliza la macroeconomía y se recupera la confianza en la inversión.
¿Cuáles son los principales riesgos que ve en el horizonte?
El reto fiscal es quizá el más relevante. Y no es exclusivo de Colombia: desde Estados Unidos hasta Francia, muchos países enfrentan presiones sobre sus cuentas públicas. En el caso colombiano, la siguiente administración tendrá que priorizar ese tema.
Si tuviera que resumir tres claves para que Colombia crezca de manera sostenible, ¿cuáles serían?
Primero, disciplina fiscal: demostrar que las finanzas públicas están bajo control. Segundo, confianza en la inversión privada: sin ella no hay crecimiento, y hoy la mayor parte del capital proviene del sector privado. Y tercero, proteger las instituciones democráticas y el estado de derecho, que son la base del crecimiento de largo plazo.
Colombia Foto:iStock
En la región se vienen varios procesos electorales. ¿Qué impacto pueden tener?
El calendario político estará muy activo con elecciones en Bolivia, Argentina, Colombia, Perú, Chile y Brasil. Parece que el péndulo se moverá desde la izquierda hacia el centro o la centro-derecha. Eso está generando optimismo en los mercados. Ahora bien, cuando la marea global cambia, los inversionistas sí miran con lupa las particularidades de cada país. Por eso es clave mantener fundamentos sólidos.
¿Existen ejemplos recientes de cambios inesperados de rumbo en política económica?
Sí. Argentina es un caso claro: el presidente Javier Milei giró hacia una austeridad importante tras décadas de gasto expansivo. Incluso en Estados Unidos vemos paradigmas transformándose, con un giro hacia el proteccionismo y el nacionalismo económico. Son ejemplos de cómo pueden surgir consensos de cambio, incluso en contextos que parecían imposibles de reformar.
¿Qué tanto afectan a Colombia las decisiones de Estados Unidos?
Nos impactan de manera inmediata. Estados Unidos es la economía más grande del mundo. Cada decisión relevante allá se transfiere al resto del mundo, tanto a economías desarrolladas como a emergentes. Esto subraya la importancia de que países como Colombia mantengan fundamentos macroeconómicos sólidos.
¿Cómo convivir con la incertidumbre en este escenario?
La incertidumbre nunca desaparece, pero se puede manejar. Hay que fortalecer fundamentos internos, aprovechar las oportunidades del mercado y utilizar instrumentos de cobertura. Hemos visto a Colombia hacer operaciones de refinanciamiento de deuda en buenos momentos de mercado y eso es un ejemplo de cómo protegerse. Se trata de estar preparados para distintos escenarios, incluso los más difíciles.
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