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Economia

El misterio detrás de las llaves de transferencia: Cómo funcionan en Colombia.

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En Colombia, el sector financiero ha progresado considerablemente en términos de seguridad y accesibilidad para los usuarios.

Una de las herramientas fundamentales empleadas para salvaguardar las transacciones electrónicas, particularmente las transferencias de fondos, es el sistema de “llaves” o “claves”.

Cada institución dispone de diversas metodologías de autentificación para el uso de estas llaves. | Foto: Getty Images

A través de la página de la Superintendencia Financiera de Colombia se pueden consultar las especificaciones de estos elementos.

Estas llaves, ya sean físicas o digitales, permiten verificar la identidad del usuario y aseguran que las transacciones se efectúen de manera segura.

Existen variados tipos de llaves que utilizan las entidades bancarias y financieras en Colombia, y cada una cumple un propósito particular en el proceso de validación. A continuación, se describen las más frecuentes:

Clave personal (PIN o contraseña): Representa la forma más elemental de autentificación. Se compone de un número o combinación de caracteres que el usuario establece al momento de crear su cuenta o registrarse en la plataforma del banco.

 Esta clave es necesaria para acceder a la banca en línea o móvil y, en muchas ocasiones, para aprobar determinadas operaciones.

Llave dinámica (token): Se trata de una herramienta que genera códigos de uso único (OTP, por sus siglas en inglés). Puede ser un dispositivo físico o una app instalada en el móvil.

 Cada código tiene una duración breve, normalmente de 30 a 60 segundos. Su finalidad es añadir una capa adicional de seguridad al momento de ejecutar una transferencia, dado que quien no cuente con el token no podrá finalizar la transacción.

Llave digital o biométrica: Numerosos bancos han adoptado sistemas de reconocimiento facial, huella dactilar o verificación por voz para autenticar al usuario.

Para realizar una transferencia bancaria electrónica, generalmente se sigue un proceso sencillo pero detallado.

Para llevar a cabo una transferencia bancaria electrónica, por lo general se sigue un proceso sencillo pero preciso. | Foto: Getty Images

Estas tecnologías se integran con las aplicaciones móviles y posibilitan validar transacciones sin necesidad de recordar contraseñas. Aunque su uso aún no es universal, están avanzando rápidamente gracias a su funcionalidad y nivel de seguridad.

Claves de verificación por SMS o correo electrónico: Si bien son menos seguras que las anteriores, todavía son ampliamente utilizadas. Consisten en el envío de un código temporal al móvil o al correo registrado del usuario.

 Este código debe ser introducido en la plataforma para confirmar la transferencia. Su uso es habitual en transacciones de montos moderados o cuando el usuario no ha establecido una llave más segura.

El funcionamiento combinado de estas llaves permite a los bancos adherirse a los estándares de seguridad solicitados por la Superintendencia Financiera de Colombia. Asimismo, estas medidas tienen como objetivo proteger a los usuarios de fraudes electrónicos, suplantaciones de identidad y accesos no autorizados.

Para llevar a cabo una transferencia, el procedimiento habitual implica acceder a la banca digital, autenticar la identidad con la clave personal, seleccionar el tipo de operación, ingresar los datos del destinatario y, finalmente, validar la transacción con alguna de las llaves dinámicas o digitales mencionadas.

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