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Aunque los indicadores oficiales muestran que la inflación en Colombia comenzó a desacelerarse al cierre de 2025, Ese alivio no se reflejará de inmediato en el bolsillo de las familias barranquilleras durante el primer trimestre de 2026.. Por el contrario, enero vuelve a concentrar los mayores ajustes del año, especialmente en gastos que pesan con fuerza en el presupuesto de las familias.
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Un análisis financiero elaborado por la firma de consultoría y auditoría Russell Bedford advierte que, entre enero y marzo, los hogares de clase media en la capital del Atlántico enfrentarán aumentos en rubros como educación, servicios, alimentos, vivienda y arriendosincluso en un contexto de desaceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Barranquilla, vista panorámica de un sector de la ciudad. Foto:iStock
Según el estudio, la inflación del primer trimestre se movería en un rango de entre 0,9% y 1,4%mientras que la inflación anual podría ubicarse hacia marzo entre 4,8 % y 5,0 %. Sin embargo, ese promedio es engañoso para muchas familias, pues no refleja la forma en que los incrementos se concentran en los primeros meses del año.Educación y servicios, los mayores ajustes
El informe señala que la educación será el rubro que más presione el gasto familiar en Barranquilla durante el arranque del año. Tras cerrar 2025 con una inflación anual superior al 7 %, este sector se registraría en el primer trimestre de 2026 aumentos acumulados de entre 2,0 % y 2,5 %.
A ese impacto se susman los servicios —un grupo que incluye salud, recreación, turismo y servicios personales—, cuyo variación trimestral se ubicaría entre 1,2 % y 1,6 %manteniendo una inflación anual que seguiría por encima del promedio general.
“Muchos de estos precios se actualizan con la inflación pasada y no con la actual”, explicó Olga Tapias, socia de Impuestos de Russell Bedford y autora del informe, “lo que retrasa la sensación de alivio para las familias, incluso cuando el IPC empieza a bajar”.
Alimentos y vivienda, un menor ritmo
En el caso de los alimentos, el estudio proyecta una variación acumulada de entre 1,0 % y 1,3 % en el primer trimestre, con una inflación anual convergiendo hacia el 5 %. Aunque se espera menor volatilidad frente a años anteriores, el informe aclara que una inflación más baja no implica una reducción de precios, sino incrementos más moderados sobre niveles que ya son altos.
El informe aclara que una inflación más baja no implica una reducción de precios. Foto:ARCHIVO EL TIEMPO
En vivienda, arriendos y servicios públicos, los aumentos seguirán siendo persistentes. Tras cerrar 2025 con una inflación cercana al 4,5 %–4,8 %este grupo tendría una variación trimestral de entre 0,8 % y 1,1 %impulsada por la indexación de cánones de arrendamiento y ajustes tarifarios.
El transporte, por su parte, sería el rubro con menor presión, con aumentos acumulados de entre 0,6 % y 0,9 % en el trimestre, apoyados en menores costos de combustibles y ajustes tarifarios más graduales.
Enero, el mes que marca el año
El análisis subraya que enero sigue siendo el mes más exigente para las finanzas de la clase media en Barranquillano solo por el nivel de los aumentos, sino porque la mayoría de estos gastos se cobran de forma simultánea. Matrículas, arriendos, cuotas de administración y servicios públicos suelen ajustarse al mismo tiempo, justo cuando los hogares aún se recuperan de los gastos de fin de año.
Enero corre con la mayoría de los gastos de inicio de la temporada escolar. Foto:colsubsidio
“Más que optimismo, el primer trimestre exige planeación. Las familias que anticipan estos ajustes desde enero tienen mayor capacidad para absorber el resto del año que aquellas que esperan que el descenso del IPC se traduzca automáticamente en alivio”, concluye el informe.
En ese sentido, el estudio plantea que el reto para los hogares barranquilleros no está tanto en la cifra general de inflación, sino en entender el orden y el momento en que se encarecen los gastos que no se pueden aplazar.
El estudio en contexto
El documento subraya que sus conclusiones corresponden a un análisis elaborado a partir del comportamiento histórico de precios, la estructura del gasto de los hogares urbanos y las dinámicas de indexación observadas al inicio de cada año. La firma aclara que se trata de una lectura financiera orientado a anticipar el impacto práctico de los aumentos sobre el flujo de caja familiar.
En ese sentido, el estudio plantea que la diferencia entre las cifras del IPC y la percepción de los hogares radica menos en el nivel de la inflación y más en el momento en que se hacen efectivos los cobros. “Una inflación más baja no significa necesariamente un mes más barato. Significa que los aumentos son menores, pero no que desaparezcan”, señala el informe.
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Para Russell Bedford, el primer trimestre del año se convierte así en un periodo clave para la planeación financiera de los hogares de clase media en Barranquilla, más allá de la tendencia general del indicador inflacionario.
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Visas de Estados Unidos en Colombia. Foto:
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