La confianza empresarial México registra dieciséis meses consecutivos por debajo del umbral de 50 puntos, lo que indica una percepción de pesimismo en el sector privado. Esta situación persiste a pesar de algunos indicadores económicos positivos observados en el mes de abril, según reportes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). La confianza empresarial es un indicador que mide la percepción de los empresarios sobre la situación económica actual y futura de un país.
Según datos de Inegi, el Índice Global de Actividad Económica (IGAE) experimentó un crecimiento mensual del 1.2% en abril de 2026, su avance más significativo desde marzo de 2021. Anualmente, el indicador creció un 2.2%. Este impulso se atribuyó principalmente al avance de la inversión y la producción industrial durante ese periodo.
¿Qué implica la confianza empresarial negativa en México?
La confianza empresarial México estancada, ubicada en 48.2 puntos en junio, sugiere un entorno de inversión más débil. Este resultado, que mostró un descenso de 0.5 puntos respecto a mayo, es interpretado por especialistas del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) como una señal de que el repunte de abril no es una mejora significativa para los empresarios. El CEESP advirtió que esta cautela podría propiciar un entorno de inversión limitado en los próximos meses.
Diversos factores inciden en la percepción negativa del sector privado. El análisis del CEESP identifica elementos internos y externos que generan incertidumbre.
Incertidumbre local: Relacionada con la inseguridad y el debilitamiento del estado de derecho.
Factores externos: Preocupación por las revisiones anuales del T-MEC.
* Volatilidad en indicadores clave: La producción industrial de mayo mostró una caída mensual del 0.8%, tras el incremento de 2.1% en abril.
El secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Edgar Amador, destacó en semanas pasadas que los datos de crecimiento del IGAE y la Inversión Extranjera Directa reflejan la solidez económica. La presidenta Claudia Sheinbaum también ha manifestado optimismo, asegurando que “nos va a ir bien en el segundo semestre”. Sin embargo, el Gobierno mantiene una previsión de crecimiento del 2.3% para el cierre del año, que es casi el doble de la estimación más reciente del Fondo Monetario Internacional (FMI).
El FMI recortó a principios de mes su estimación de crecimiento para México del 1.6% al 1.2%. Amador defendió que este ajuste está ligado a un recorte global realizado por el organismo internacional. Pese a estas posturas oficiales, la confianza empresarial México no se ha contagiado del optimismo gubernamental. El sector privado prevé que las expectativas de crecimiento podrían mantenerse sin cambios o, incluso, ajustarse a la baja.
El CEESP señala, según El Tiempo, que “aún no hay señales claras de una mejora sustantiva en los siguientes meses”, lo que anticipa posibles nuevos signos de moderación en la economía. Además, el sector privado ha manifestado que la sobrerregulación y los costos laborales son factores que impulsan la informalidad, lo que también afecta la dinámica económica general y la percepción de estabilidad para la inversión.
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