El inicio de 2025 estuvo marcado por expectativas de recuperación en la industria aérea. Tras años de restricciones y demanda contenida, muchas aerolíneas anticipaban un repunte de pasajeros y un incremento en los ingresos.
Sin embargo, la recuperación no fue uniforme. Para septiembre, varias compañías habían suspendido sus operaciones o reducido drásticamente sus rutas.
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De acuerdo con lo informado por ‘Forbes’, entre los cierres más destacados estuvieron los de Play y Braathens Aviation, que dejaron a miles de pasajeros varados en Europa. También Ravn Alaska, Air Belgium y SKS Airways de Malasia cesaron sus operaciones a comienzos del año.
Incluso grandes aerolíneas como WizzAir y Qantas optaron por replegarse, cerrando sus bases en Abu Dabi y Singapur, respectivamente.
En ese contexto, la bancarrota de Verijet en octubre de 2025 se convirtió en un símbolo del deterioro del sector.
Lo que comenzó como una promesa tecnológica y de eficiencia terminó con demandas judiciales, deudas millonarias y un hangar vacío en Florida.
La compañía nació durante la pandemia de COVID-19. Foto:Instagram: @Verijet
Un proyecto nacido en la pandemia
Verijet fue fundada en 2020 por Richard Kane, un empresario de aviación con experiencia en el segmento de vuelos ejecutivos. La compañía nació durante la pandemia de COVID-19, en un momento en que muchos viajeros de alto poder adquisitivo buscaban alternativas privadas a los vuelos comerciales.
Desde su base en Vero Beach, Florida, Verijet operaba una flota de jets Cirrus SF50 Vision, aviones monomotor diseñados para trayectos cortos, con capacidad para pocos pasajeros, de acuerdo con información de ‘The Economic Times’.
Su propuesta se centraba en ofrecer vuelos a demanda, rápidos y más sostenibles, apelando a la eficiencia de las aeronaves pequeñas y al uso de tecnología para optimizar rutas y tiempos.
El modelo atrajo rápidamente a un grupo de clientes corporativos y particulares. En 2023, Verijet logró expandirse fuera de Estados Unidos, ofreciendo vuelos hacia Bahamas, República Dominicana y las Islas Caimán.
Para mediados de 2024, se ubicaba como el decimotercer mayor operador de vuelos chárter y fraccionados del país.
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De la expansión al endeudamiento
El crecimiento acelerado trajo consigo problemas financieros. La compañía comenzó a financiar su operación mediante tarjetas de jet privado, un esquema de prepago en el que los clientes adquirían horas de vuelo anticipadamente.
Sin embargo, la empresa no logró mantener la disponibilidad prometida y acumuló deudas superiores a los 10,5 millones de dólares con los titulares de esas tarjetas.
Al momento de declararse en quiebra, el pasivo total de Verijet ascendía a 38,7 millones de dólares, incluyendo obligaciones con arrendadores, aseguradoras, proveedores y clientes.
Muchos usuarios denunciaron que los vuelos eran cancelados sin reembolso ni alternativa, lo que derivó en una oleada de litigios.
Estos procesos judiciales se sumaron a reclamaciones de compañías chárter. Foto:Instagram: @Verijet
Demandas y pérdida de confianza
Entre los casos más representativos figura el de Sam Crigman, quien en marzo de 2024 pagó 147.812 dólares por una tarjeta de 50 horas de vuelo. Tras múltiples cancelaciones y retrasos, presentó una demanda en Miami-Dade en noviembre de 2025.
Otro caso relevante fue el de Brandon Kruse, quien obtuvo una sentencia en rebeldía de 328.000 dólares en abril de 2025 por vuelos no realizados. Estos procesos judiciales se sumaron a reclamaciones de compañías chárter, arrendadores de aeronaves y exempleados.
La respuesta de Verijet fue considerada insuficiente. En un comunicado posterior a la sentencia de Kruse, la empresa aseguró que su programa “no ofrece un servicio garantizado”, una afirmación que generó aún más descontento entre los afectados.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y una editora.
JOS GUERRERO
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL

