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Crítica de la miniserie ‘El Cineclub’: cine clásico para combatir los “reels” de TikTok – Libertad Digital
Existen series monas, y El Cineclub pertenece sin duda a esa estirpe. Los (¡solo!) seis episodios de media hora que la componen y que ya están en Movistar+ suponen un notable ejercicio de comedia británica, lo que significa una cierta cuota de autenticidad incluso cuando no parece que haya nadie al volante.
La presencia de Aimee Lou Wood, descubrimiento de The White Lotus, es el centro de esta historia de amor y amistad a través del cine. Cocreadora del concepto junto a Ralph Davis, no es que nadie en la serie se haya roto excesivamente la cabeza (recordemos, por ejemplo, el libro del mismo título escrito por David Gilmour), pero el calor y timidez que desprende un guion repleto de homenajes cinéfilos que, sin embargo, no sostienen el tinglado romántico, acaban seduciendo extrañamente.
La historia, creada por Wood y Davis durante la pandemia, combina momentos divertidos con situaciones emotivas, mostrando cómo el cine se convierte en un refugio y una forma de conexión entre los personajes al tiempo que, como espectadores, vamos descubriendo la condición, enfermedad o daño que afecta a la protagonista, una joven universitaria recluida en casa.
Si es cierto que la discreción en ocasiones hace que se perdonen las faltas, El Cineclub podría ser la presidenta de, valga la redundancia, ese club. La tristeza que desprende Wood y el dicharachero espíritu de algunos secundarios dramatiza y dulcifica en la medida adecuada la fórmula, que por otro lado nunca pretende alejarse de los personajes, de un entorno afectivo tan cínico como cotidiano, y un carácter popular que aleja la serie de fórmulas pretenciosas.
Pero si hay algo que seduce al cinéfilo de El Cineclub es su capacidad, o voluntad, aunque sea interesada, de utilizar el cine no como elemento de deconstrucción o mecanismo de ironía, sino como herramienta social, como tema de conversación, como caballero andante de una cultura en decadencia, en tiempos donde el séptimo arte parece perder importancia frente a “reels” de TikTok y otras redes sociales.
El inusual porte de Aimee Lou Wood, su cálido carisma, representa perfectamente las virtudes (y también limitaciones) de la serie, que ilumina a los nuevos espectadores clásicos como Alien o El Mago de Oz. Que al final se trate de (otra) comedia romántica no debería resultar molesto para nadie, en tanto la antaño sobreabundancia de ellas se ha matizado y mucho con los años.
