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Crítica de “¡La Novia!” (“The Bride”), película de Maggie Gyllenhaal con Jessie Buckley, Christian Bale y Penélope Cruz

Tras La hija oscura, su aclamada y multipremiada ópera prima como directora, Maggie Gyllenhaal regresó detrás de cámara con un ambiciosa, pretenciosa y bastante fallida remake de La novia de Frankenstein (1935), de James Whale.
Estreno
05/03/2026
Publicada el 06/03/2026
¡La Novia! (The Bride, Estados Unidos/2026). Guion y dirección: Maggie Gyllenhaal. Elenco: Jessie Buckley, Christian Bale, Penélope Cruz, Peter Sarsgaard, Annette Bening, Jake Gyllenhall, John Magaro, Jeannie Berlin, Matthew Maher y Linda Emond. Fotografía: Lawrence Sher. Edición: Dylan Tichenor. Música: Hildur Guðdnadóttir. Distribuidora: Warner Bros. Duración: 126 minutos. Apta para mayores de 16 años.
Luego de probarse con La hija oscura / The Lost Daughter (2021) y salir más que airosa de aquel debut como realizadora, Maggie Gyllenhaal se da todos los gustos con una película de muy generoso presupuesto (80 millones de dólares sin contar los gastos de lanzamiento) que constituye otra apuesta de riesgo de la “vieja” Warner luego de las concretadas con las hoy favoritas al Oscar Pecadores y Una batalla tras otra. Pero si los films de Ryan Coogler y Paul Thomas Anderson funcionaron muy bien con sus mixturas de géneros, aquí todo luce con un nivel de capricho y arbitrariedad que en varios pasajes llegan a la ridiculez.
Homenaje al terror clase B, al gore y a los clásicos de monstruos de la Universal, a las historias de amor épicas y trágicas que van desde Romeo y Julieta hasta Bonnie & Clyde, al musical paródico con estética camp con citas que incluyen a El joven Frankenstein, The Rocky Horror Picture Show y Cabaret, a las películas de gánsteres, al film noir (Pacto de sangre / Double Indemnity), a las screwball comedies (Ayuno de amor / His Girl Friday), a las road movies (Thelma & Louise), pero también con elementos que remiten de forma directa a la exitosa Guasón y al despliegue pop de Zack Snyder, la película de Gyllenhaal apuesta por la acumulación de citas cinéfilas, por el vértigo y el golpe de efecto, pero su oda punk y feminista termina siendo un cocoliche caótico, más espectacular en su envoltorio que sustancioso en su contenido.
Luego de su elogiada actuación en Hamnet, Jessie Buckley interpreta aquí a la autora Mary Shelley, pero sobre todo a Ida (La Novia del título), la dueña del punto de vista y la compañera de aventuras (desventuras) junto al Frank(enstein) de Christian Bale. Gracias a los servicios de la doctora Euphronius (Annette Bening), la pareja comenzará un sangriento derrotero mientras son perseguidos por dos detectives salidos del cine negro (Penélope Cruz y Peter Sarsgaard) y por enviados de la mafia. El juego del cine dentro del cine continúa con varias escenas rodadas en grandes salas, ya que los protagonistas van siguiendo las proyecciones de las películas de un astro y bailarín de moda en aquellos años ’30 como el Ronnie Reed de Jake Gyllenhaal.

Hay escenas de acción, musicales, de terror, fantásticas, de peleas cuerpo a cuerpo y de persecuciones automovilísticas que son imponentes si se las analiza por separado, pero que en muchos casos poco o nada aportan al conjunto y terminan siendo más un regodeo de estilización que un auténtico hallazgo narrativo.
Allí donde, por ejemplo, Guillermo del Toro puede hacer relecturas de géneros que resultan valiosas, Maggie Gyllenhaal parece no encontrar otro recurso que la permanente fuga hacia adelante y la propensión al impacto y la manipulación como forma de sostener la atención del espectador.
De todas maneras, y sin que esto sea leído como un intento por disimular o salvar los desniveles y hasta los desatinos de la propuesta, siempre es preferible una película desbordante y ambiciosa (incluso pretenciosa) como ¡La Novia! antes que tantos films prefabricados, pasteurizados, prolijos y previsibles de esos que abundan en Hollywood.







