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Cuando mi padre y yo consumíamos drogas juntos, era como si él intentara expresar su amor por mí de la única manera que sabía
La historia de la vida de Robert Downey Jr. es un relato complejo sobre un chico malo de Hollywood al borde del abismo, una saga de condenación y redención, y la historia de un auténtico superhéroe. En 1999, Downey vestía un uniforme naranja de preso y chanclas de ducha, y suplicaba a un juez de California que lo enviara a rehabilitación en lugar de a la cárcel: “Es como si tuviera una escopeta en la boca, con el dedo en el gatillo, y me gustara el sabor del metal del arma”.
Fue una caída espectacular para el nominado al Óscar, pero todo el mundo, incluido, al parecer, el propio Robert Downey Jr., lo vio venir. Después de haber engañado en seis programas de rehabilitación y haber incumplido la libertad condicional tres veces, el actor admitió que posiblemente “llegó cinco minutos tarde al milagro”. Fue condenado a tres años de prisión y liberado antes de tiempo. Sorprendentemente, pero este solo uno de los muchos momentos cruciales en la increíble vida e infancia de Robert Downey Jr., también conocido como Tony Stark, también conocido como Iron Man.
Las drogas siempre estaban por todas partes en la casa familiar de Greenwich Village, un enclave bohemio de Manhattan. Downey nació en 1965 en el seno de una familia de artistas. Su padre, Bob Downey Sr., era un cineasta vanguardista en una época en la que prosperaban las películas y el teatro underground de la contracultura. Su madre, la actriz Elsie Downey, que en su día fue la musa de Bob Sr., se enfrentaba a su propia espiral descendente de adicción al alcohol, que acabaría provocando el divorcio de sus padres en 1978.
Robert tenía cinco años cuando protagonizó su primera película, Pound, en 1970. A los seis años, ya bebía vino blanco y fumaba marihuana en casa, animado por su padre. A los ocho, Robert era adicto a las drogas. Era el único tipo de amor infantil que entendía. “Cuando mi padre y yo consumíamos drogas juntos, era como si él intentara expresar su amor por mí de la única manera que sabía”, explicó Downey en una entrevista publicada en The New Breed. Robert idolatraba a su padre. “Recuerdo pasear por el Village con mi padre, que llevaba una camiseta de Superman”, recordó Downey Jr. en Vanity Fair. “También teníamos una silla de rey, un trono, en el que él se sentaba… Era un tipo grande, alto, moreno, guapo… todo eso. Quiero decir, crecí con gente que decía que era el hijo de Bob Downey, y es comprensible… Era un gran innovador y un cineasta increíble”.
Joaquín Gasca es experto en deportes de competición, tecnología y motor. Hace un tiempo que colgó las botas de tacos para centrarse en el pádel y el running… cosas de la edad, se queja. Pero también se apunta a cualquier bombardeo que tenga que ver con poner su cuerpo al límite, sea al volante de un Aston Martin o yendo a la oficina en patinete.
Es muy del Atlético de Madrid, así que cuando futbolistas como Marcos Llorente o Álvaro Morata han protagonizado la portada de Men’s Health, allí estaba él para escribirlas. Acaba de correr su primer maratón para Runner’s World, y como pasa en este universo, ya está buscando el siguiente para bajar de las 3 horas. Si hay que testear cualquier tipo de pala de pádel, vehículo o reloj, no pone problema. Incluso zapatillas. Lo que haga falta en equipación deportiva.
Joaquín se graduó en periodismo por la USP-CEU en 2013, pero desde 2009, cuando entró en el periódico de la Universidad, ya comenzó a ejercer de “periodista” 360 en digital y papel. Los siguientes pasos de sus casi 15 años de carrera los dio haciendo cultura y deporte en la revista Shangay, hasta que entró en Hearst una semana antes del inicio de la pandemia en 2020. También es profesor de redes sociales y nuevas tecnologías en la Universitas Senioribvs CEU y forma parte del Innovation HUB de Hearst para investigar sobre nuevas tendencias.
