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Economia

“Proyecciones económicas de Argentina en 2025: Riesgos del FMI y su relación con las crecientes tensiones comerciales”

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Luis Cubeddu, el economista que lideró el equipo técnico del Fondo y coordinó la elaboración del “Acuerdo de Nivel de Personal” con Argentina
EFE/Leonardo Muñoz/Archivo

El documento del personal del Fondo Monetario Internacional acerca del pacto con Argentina prevé para 2025 un aumento del 5,5% del PBI, tras una contracción del 1,7% en 2024. Ese crecimiento, señala, estaría motivado “por una robusta demanda interna y los efectos estadísticos de arrastre de una dinámica de crecimiento subyacente más fuerte durante el segundo semestre de 2024″

Asimismo, indica que a mediano plazo el crecimiento convergería a “cerca del 3% a mediano plazo, a medida que la estabilidad y las reformas pro-mercado comiencen a dar sus frutos”. Este porcentaje está alejado de las expectativas que expuso el presidente Javier Milei en su alocución por cadena nacional la noche del viernes, pero es considerablemente superior al promedio de la última década, que fue de alrededor del 0%, subrayó un economista consultado por Infobae.

Conforme al informe del Fondo “fortalecer los fundamentos macroeconómicos de la economía es una condición necesaria para alcanzar un crecimiento sostenible”. En este sentido, resalta que el gobierno argentino “está decidido a complementar esto con la continuación de desafíos estructurales que han obstaculizado las mejoras en los estándares de vida, en contraste con sus pares regionales”. Y para ilustrar el rezago relativo del país en los últimos años presenta un gráfico que muestra el retraso de la economía argentina entre 2012 y 2023 en comparación con las de Colombia, Perú, Chile, México y Brasil.

Allí se puede observar que, efectivamente, el crecimiento promedio anual del PBI real (ajustado por inflación) de Argentina en ese intervalo fue cercano al 0%, frente a tasas anuales promedio cercanas al 3% en el caso de Colombia y Perú, y ligeramente más y menos respectivamente en los casos de Chile y México, mientras que en Brasil fue de poco menos del 1%. Adicionalmente, en el gráfico se evidencia que el “crecimiento” argentino, entre anémico e inexistente, se debió fundamentalmente a la falta de inversión, lo cual a su vez provocó que la “productividad total de los factores” actuara en contra. Es decir, la economía argentina se volvió cada vez menos eficiente y el escaso crecimiento logrado se debió principalmente a la incorporación de personas a la fuerza laboral, creciente en actividades informales y de baja productividad.

El Fondo resalta que el PBI per cápita de Argentina bajó un 10% entre ese año y 2023

Aún más preocupante, al extender un año la retrospectiva, a 2011, el Fondo resalta que el PBI por habitante de Argentina descendió un 10% entre ese año y 2023, un verdadero “milagro” al revés.

El gráfico en el que
El gráfico donde el FMI contrasta el estancamiento del PBI argentino con el crecimiento de otros países de la región, e identifica sus causas

El “escenario base” de crecimiento que el Fondo proyecta hacia adelante asume un superávit primario del 1,3% del PBI este año (que el gobierno indicó que se elevará a 1,6% del PBI, en anticipación del adverso contexto internacional) “coherente con el ancla fiscal de un saldo de caja global”.

Desde un ángulo optimista, el propio Fondo menciona que el superávit primario podría ser mayor si los ingresos superan las expectativas” o si se torna necesario enfrentar un incremento en la carga de intereses, argumenta que “la continua y estricta disciplina del gasto, acompañada de las reformas fiscales en las áreas tributaria, de coparticipación de ingresos y de pensiones, debería seguir consolidando el ancla fiscal” y llegaa proyectar un superávit primario corriente “del 2,5 % a mediano plazo, dado que se anticipa que los gastos generales por intereses incrementen en línea con una flexibilización gradual de las limitaciones cambiarias y la reestructuración prevista de los bonos en divisas”.

En cuanto a los factores favorables, una nota al pie del documento menciona que la inversión extranjera directa será impulsada por el Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones (RIGI) y aclara que este esquema de incentivos fiscales y regulatorios ya ha atraído USD 12.000 millones en compromisos de inversión.

Por otro lado, los intereses de la deuda y la mención de obligaciones contingentes como el posible pago o embargo de fondos debido a los fallos adversos en los litigios por la estatización de YPF y por los “cupones del PBI”, ambos señalados en el documento y atribuidos (aunque el organismo se cuida de hacerlo) a la ineptitud del exministro de Economía y actual gobernador bonaerense Axel Kicillof, se convierten en riesgos para el crecimiento argentino.

FILE PHOTO: U.S. President Donald
FILE PHOTO: El presidente de EE.UU., Donald Trump, ofrece declaraciones sobre aranceles en el Jardín de Rosas de la Casa Blanca en Washington, D.C., EE.UU., 2 de abril de 2025. REUTERS/Carlos Barria/File Photo

Un riesgo adicional, mencionado explícitamente por el Fondo, son las tensiones comerciales que surgen de las medidas arancelarias de EE.UU. El staff se protege advirtiendo que los riesgos “siguen siendo altos y sesgados hacia una tasa de crecimiento inferior”. Se explica que el marco externo derivado de las políticas de Trump “nubla el panorama” y que una intensificación de las tensiones comerciales podría afectar la demanda global, resultar en condiciones financieras más restrictivas y provocar caídas adicionales en los precios de las materias primas, lo que impactaría negativamente “en las perspectivas de crecimiento de Argentina y en su capacidad para volver a acceder a tiempo a los mercados internacionales de capital”.

Respecto al comercio bilateral, el documento especifica que las exportaciones argentinas a EE.UU. fueron de apenas USD 6.500 millones (alrededor del 1% del PBI) en 2024, por lo que el efecto directo del arancel del 10% impuesto por Washington a casi todos los países del mundo, incluida Argentina, sería inferior al 0,1% del PBI, “incluso teniendo en cuenta los aranceles que EE.UU. aplicó a las importaciones de aluminio y acero”.

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