Lejos de retirarse de la vida laboral, muchos de los adultos mayores colombianos siguen trabajando, lo que pone sobre la mesa la necesidad de aprovechar el potencial productivo de una población con experiencia y capital humano acumulado en medio de los retos del envejecimiento.
Este año la tasa de desempleo de los adultos mayores se ha ubicado en torno al 6 por ciento. Foto:iStock/Archivo El Tiempo
Así lo asegura un informe del centro de estudios económicos Anif, el cual indica que en lo corrido del año los adultos mayores representaron el 27,6 por ciento de los ocupados a nivel nacional, lo que supone alrededor de 6,5 millones de personas.
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“El aprovechamiento de la mano de obra de los adultos mayores se muestra como una alternativa interesante no solo por los beneficios económicos que genera sino también por el bienestar emocional de esta población”, indica.
En total, este año la tasa de desempleo promedio de los adultos mayores se ha ubicado en torno al 6 por ciento, lo que representa una diferencia de 3,1 puntos por debajo de la tasa nacional. Pese a ello, el documento advierte que esta población enfrenta con mayor frecuencia empleos informales o de baja calidad, en especial cuando no cuentan con una pensión.
“Esta participación se desarrolla en un contexto marcado por ingresos persistentemente bajos y alta prevalencia de jornadas parciales, lo que limita su capacidad de ahorro y acceso a protección social”, se puede leer.
ADN del adulto mayor trabajador
La mayor parte de los adultos mayores ocupados se encuentra en Bogotá (16,9 por ciento), seguido de Antioquia (13,1 por ciento), Valle del Cauca (9,2 por ciento), Cundinamarca (6,9 por ciento) y Atlántico (5,4 por ciento).
Estos, según los últimos datos, desarrollan sus actividades en locales fijos (33,0 por ciento de ellos) y en áreas rurales (30,0 por ciento), seguido por el trabajo en el lugar de residencia (26,8 por ciento).
Igualmente, Anif resalta que el 69,5 por ciento de ellos se desempeñó como jefe o jefa de hogar en lo corrido del 2025, lo que confirma su papel como principales proveedores de ingresos en sus familias. Además, destaca que esta proporción aumenta con la edad, al pasar de 67,2 por ciento entre quienes tienen 50 a 59 años, a 76,3 por ciento en los mayores de 70 años.
Adulto mayor. Foto:iStock
“Lejos de retirarse progresivamente del rol económico principal, una fracción importante de la población mayor mantiene su responsabilidad financiera con el hogar, probablemente ante la ausencia de una pensión o como fuente de ingresos adicionales”, se puede leer.
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En cuanto a la remuneración, Anif indica que su ingreso mediano ha permanecido por debajo del salario mínimo. En concreto, en la última década fue en promedio un 20 por ciento inferior.
“Esta situación no solo refleja la precariedad económica, sino que también se intensifica con la edad: dentro del grupo de mayores de 50 años, los ingresos decrecen conforme avanza la edad, lo que demuestra una vulnerabilidad creciente”, se puede leer.
Una de las causas de los menores ingresos, según el centro de estudios económicos, es el número de horas trabajadas en la semana pues más de la mitad de ellos laboran menos de la jornada laboral completa.
“Esta menor dedicación horaria pueda tener un componente voluntario asociado a la transición hacia el retiro, la búsqueda de un mayor equilibrio entre la vida laboral y personal o las necesidades de preservar la salud en edades avanzadas. No obstante, también puede responder a restricciones de la demanda laboral, donde los empleados ofrecen a este grupo principalmente trabajos de medio tiempo, por días o de carácter temporal”, aseguran.
No hay un sistema orientado al cuidado
Según el informe, para mejorar la empleabilidad de los adultos mayores la agenda pública ha promovido iniciativas orientadas a promover su estabilidad laboral. Además, se han propuesto medidas que involucren al sistema pensional y de salud, así como beneficios monetarios. Sin embargo, Anif destaca que el bienestar de esta población también depende del cuidado integral donde el sistema del cuidado está en un segundo plano.
Se necesita un sistema del cuidado Foto:iStock
“Colombia no cuenta con un sistema orientado a la formación de cuidadores y las personas que se dedican a estas labores lo hacen desde la informalidad. Además, casi siempre son miembros de las familias y especialmente mujeres”, denunció.
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Se estima que el cuidado de los adultos mayores de la región recae principalmente en familiares cercanos: el 56,8 por ciento está a cargo de las hijas, seguido por los hijos (21,8 por ciento) y las parejas (11,6 por ciento). También resalta que el 75,2 por ciento de las personas que cuidan a estos adultos mayores lo hacen sin recibir una remuneración.

