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de palos de golf a sándwiches

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de palos de golf a sándwiches


Hoy en día todo el mundo lleva su iPhone o el teléfono móvil que sea a todas partes. A nadie se le hace extraño encontrarse con estos dispositivos en cualquier circunstancia, sea lo que sea. ¿Pero un astronauta? ¿Imagináis a un piloto espacial haciendo fotos para el recuerdo? Pues eso mismo es lo que la NASA ha comunicado que sucederá en sus próximas misiones.

Lo han confirmado desde la propia agencia espacial norteamericana, en concreto Jared Isaacman, administrador de la NASA por medio de sus redes sociales. Se trata de todo un hito pero, según el responsable, también de un “paso en la dirección correcta”. Con todo, no es la primera vez que objetos personales se ponen en órbita. En algunos casos, algunos bastante más particulares.

La NASA permitirá llevar el iPhone al espacio

En palabras del propio Jared Isaacman, “los astronautas de la NASA pronto volarán con los smartphones más modernos, comenzando con Crew-12 y Artemis II”. Lo curioso del asunto es que no lo harán para trabajar en sus tareas espaciales, como podría entenderse, sino para dar a su iPhone el mismo uso que cualquier turista le daría: inmortalizar momentos especiales y compartirlos.

“Estamos brindando a nuestras tripulaciones las herramientas para capturar momentos especiales para sus familias y compartir imágenes y videos inspiradores con el mundo”, ha declarado Isaacman. De cierta manera, la intención pasa por adaptarse a los tiempos que corren, también fuera de la Tierra. En concreto, “en órbita y en la superficie lunar”.

Objetos personales que abandonan la Tierra

Con todo, quizás el objeto más extraño aceptado por la NASA siga siendo un palo de golf. ¿Qué pintaba un palo de golf en la Luna? Pues sí, ocurrió. Fue el astronauta Alan Shepard quien, en 1971 y durante la misión Apolo 14, llevó un palo de golf modificado y golpeó dos bolas en la superficie lunar. Para que luego digan que los científicos de la NASA no tienen su humor.

Otro de los casos más locos documentado se produjo en 1965. Durante la misión Gemini 3, el astronauta John Young llevó de contrabando un sándwich de pastrami. Lo cual fue una temeridad desde un punto de vista técnico. Las migas podrían flotar y dañar los equipos. Aún así, el episodio pasó a la historia como una de las anécdotas más humanas del espacio.

Algo más comprensibles fueron los casos de muchos astronautas que se decidieron a llevar muñecos pequeños, peluches o figuras como recuerdos personales o indicadores de gravedad cero. Según los expertos, estos objetos ayudan psicológicamente en misiones largas y sirven para recordar la vida en la Tierra. Se han visto en numerosos vídeos a lo largo de los años.

De hecho, no han sido los únicos. En la Estación Espacial Internacional se han visto guitarras, flautas y armónicas. El astronauta canadiense Chris Hadfield incluso grabó una versión de Space Oddity de David Bowie en el espacio. Aunque quizás lo más simbólico puesto nunca en órbita fueron las cenizas de Gene Roddenberry, creador de viaje a las estrellasaúnando de alguna forma de ciencia y ficción televisiva.

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