De acuerdo con CEA Colombia, la desertificación afectaría la confianza inversionista, las calificaciones de riesgo y la reputación internacional del país. Esto podría comprometer el flujo de la inversión extranjera directa (IED) de EE. UU., que en 2024 alcanzó los 5.552 millones de dólares, impactando sectores clave como minería, petróleo, servicios financieros y manufacturas. Además, las exportaciones colombianas podrían enfrentar aranceles más altos.

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Asimismo, las más de 115 empresas afiliadas al CEA Colombia, que representan más del 7,3 % del PIB y generan más de 115.000 empleos formales, podrían experimentar ajustes en sus planes de expansión y en el desarrollo de nuevos proyectos. También se verían impactadas las cadenas de suministro, la transferencia de conocimiento, la innovación y las oportunidades de empleo y capacitación para el talento local.

“Es fundamental mantener una relación bilateral sólida con Estados Unidos para salvaguardar la inversión extranjera, preservar la competitividad del país y garantizar un entorno de negocios estable y predecible”, finalizó Triana.