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Economia

Donald Trump y su despreocupación ante el aumento de precios en autos por aranceles del 25%

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Por: El Colombiano

El Colombiano es un consorcio editorial multiplataforma que cuenta con más de 110 años de trayectoria. Surgió en la ciudad de Medellín, Antioquia. Fundado el 6 de febrero de 1912 por Francisco de Paula Pérez, se ha orientado hacia la pesquisa y producción de contenidos informativos para diversas plataformas, proporcionando así a las audiencias piezas mult…

Este artículo fue elaborado por Leonardo Olaya


 
31 de marzo de 2025 – 4:55 am

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Al cierre del primer trimestre de 2025 “arancel” se establece como la palabra del año. El presidente Donald Trump informó que a partir del próximo miércoles, 2 de abril, implementaría aranceles del 25 %, además de los que ya existen, sobre las importaciones americanas de automóviles y, que a más tardar el 3 de mayo, las piezas automotrices fabricadas fuera de EE. UU. también deberán cumplir con esta exigencia.

Durante el fin de semana, Trump declaró a NBC News en una entrevista, que “no le importa en lo absoluto” si los fabricantes de vehículos incrementan los costos.

(Vea también: Medida severa de Trump en EE. UU. podría afectar a colombianos; ni en casa se libran)

Al ser cuestionado sobre cuál había sido su mensaje reciente a los ejecutivos de la industria automotriz y si les había advertido sobre el aumento de precios, Trump contestó: “El mensaje es: ¡felicitaciones! Si producen su auto en Estados Unidos, obtendrán grandes ganancias. Si no, probablemente tendrán que venir a Estados Unidos, porque si fabrican su auto aquí, no se aplican aranceles”.

Además, cuando se le inquirió si había advertido a los ejecutivos que no subieran los precios, como lo reportó The Wall Street Journal, Trump añadió: “No, nunca dije eso. Me es indiferente que suban los precios, porque la gente comenzará a adquirir coches fabricados en Estados Unidos”.

El líder estadounidense prosiguió: “No me importa. Deseo que aumenten los costos, porque si lo hacen, la gente adquirirá autos norteamericanos. Disponemos de muchos”.

Y cuando se le presionó sobre si le preocupaba el incremento en el costo de los vehículos, Trump respondió: “No, no me preocupa en lo más mínimo, porque si el precio de los vehículos importados crece, comprarán vehículos norteamericanos”.

Tras la entrevista, un colaborador del presidente se puso en contacto con NBC News para aclarar que Trump se refería de manera específica a los precios de los vehículos foráneos.

Expertos económicos de Bancolombia argumentaron que desde su primer período, el presidente Trump ha sido enérgico en cuanto a la implementación de tarifas como principal herramienta para alcanzar sus metas.

No obstante, en esencia, se trata de un complejo juego de negociación, como lo han evidenciado en estos primeros meses del año: anuncios sin decretos ejecutivos, aplazamiento de la fecha de inicio y espacio para respuestas y represalias.

“Aunque, en ocasiones, gran parte de lo que ha sucedido en este inicio de año parece más ruido que tendencia, la intensificación del tono en la guerra comercial empieza a incidir en la toma de decisiones en un contexto de reconfiguración del comercio internacional”, manifestaron.

Desde la perspectiva de Garrett Melson, estratega de Portafolio de Natixis Investment Managers, las tarifas de Trump son más una distracción que un enfoque principal.

Para este especialista, las recientes respuestas de los mercados ante los anuncios de nuevas tarifas han indicado que un grupo de empresas impactadas por esas obligaciones ha tenido un desempeño inferior al índice S&P 500 de la Bolsa de Nueva York en solo 0,5%, pero ha superado al indicador Nasdaq en un 3,7%.

En las caídas recientes observadas en la Bolsa, esos mismos nombres de empresas afectadas por tarifas superaron tanto al Nasdaq como al S&P 500 y eso “no es lo que uno esperaría si el problema central fueran las tarifas”, subrayó Melson.

Asimismo, mencionó que los mercados comenzaron el año con un optimismo desmedido respecto al crecimiento y un pesimismo extremo en relación con la inflación, y en la actualidad enfrentan un panorama que sugiere un enfriamiento tanto en el crecimiento como en la inflación.

“Para ser claros, es prematuro afirmar que están surgiendo dinámicas recesivas, pero los riesgos a la baja son evidentes y están incrementándose conforme el crecimiento se desacelera desde niveles altos. Los fundamentos que han respaldado el sólido crecimiento económico en EE. UU. en los últimos años se están debilitando”, comentó Melson, insistiendo en que los anuncios tarifarios de Trump son parte de una estrategia distractora.

Por su parte, los analistas económicos de Bancolombia resaltaron que ha perdido impulso el optimismo inicial que experimentaron los mercados financieros, frente a un gobierno de Trump que prometía recortes de impuestos corporativos, desregulación bancaria y fomento a sectores productivos (automotriz, petróleo), en medio de anuncios volátiles en el ámbito comercial y migratorio.

Se avecina una reconfiguración del comercio internacional y este hecho ya comienza a reflejarse en decisiones de inversión que se aplazan, redireccionan o cancelan, en medio de tanta incertidumbre.

“Como consecuencia, se nota el ajuste a la baja en las previsiones de crecimiento para EE. UU. que han llevado a cabo distintos bancos internacionales y autoridades (como la Reserva Federal, que rebajó su pronóstico de crecimiento del PIB de 2025 de 2,1% a 1,7%)”, señalaron los analistas.

A su vez, los analistas de Credicorp Capital apuntaron que la economía global enfrenta altos niveles de incertidumbre durante el segundo mandato presidencial.

de Trump.

Al principio, la elección de Trump fue bien recibida por los empresarios e inversores de Estados Unidos, ya que existía la expectativa de que su enfoque no fuese tan agresivo en políticas que pudieran impactar el crecimiento y, más bien, se centraría en la eliminación de regulaciones y la ampliación de recortes fiscales.

No obstante, en las primeras semanas de su administración , la oleada de acciones anunciadas en relación a aranceles, inmigración y gasto público ha ido mucho más allá de lo previsto.

Una prueba de ello es el hecho de que los índices bursátiles estadounidenses hayan perdido todos los avances logrados en el periodo posterior a las elecciones, y las tasas de los bonos del tesoro norteamericano cayeran significativamente en 8 semanas, indicando que los temores han cambiado de riesgos al alza en inflación a riesgos a la baja en el crecimiento. Por esta razón, ha aumentado la preocupación por una recesión en Estados Unidos.

José Manuel Corrales, economista y profesor de la Universidad Europea, señaló que Colombia es una economía abierta y susceptible a estos cambios en el comercio internacional.

“Aunque la guerra arancelaria puede significar un obstáculo para las exportaciones nacionales, también ofrece la posibilidad de convertirse en un socio comercial clave en ciertos sectores donde China y Estados Unidos han perdido presencia”, comentó el docente.

Añadió que el impacto para Colombia es de doble filo. Por un lado, la incertidumbre provocada por la guerra comercial puede detener el comercio internacional, perjudicando las exportaciones colombianas; además, la inestabilidad en los mercados financieros puede afectar negativamente la inversión y el crecimiento económico.

No obstante, la situación también brinda oportunidades. Colombia podría posicionarse como un proveedor alternativo para ambos mercados, ocupando los espacios dejados por la disputa arancelaria.

La reciente formalización de una alianza estratégica con China, incluyendo acuerdos para incrementar las exportaciones colombianas de productos como carne de res y quinua, es una muestra del potencial que existe.

Corrales destacó que “los tratados de libre comercio desempeñan un papel crucial en este contexto. Permiten diversificar mercados y disminuir la dependencia de Estados Unidos y China, atenuando los efectos negativos de la guerra comercial. Colombia debe aprovechar estos acuerdos para reforzar su competitividad”.

También añadió que “las guerras comerciales anteriores nos han enseñado que el proteccionismo puede tener efectos devastadores en la economía global. Es crucial que Colombia implemente estrategias de adaptación, promoviendo la innovación y el comercio justo para mantenerse a flote en este entorno dinámico”.

Y es que además de la confrontación entre Estados Unidos y China, las tensiones comerciales también se extienden a otras regiones. Recientemente, el presidente Trump anunció planes para imponer un arancel del 25% a cualquier nación que adquiera petróleo de Venezuela, citando la hostilidad de Venezuela hacia Estados Unidos.

Este tipo de acciones puede generar incertidumbre adicional en el comercio global y afectar a aquellos países que dependen del petróleo venezolano o mantienen relaciones comerciales con Estados Unidos.

Con las tensiones aún presentes, el porvenir del comercio global continúa siendo incierto. Colombiadebía estar lista para desenvolverse en este contexto inestable, ajustándose a las modificaciones y aprovechando las oportunidades que pudieran aparecer. La esencia estaría en la diversidad, la creatividad y el fomento de un comercio equitativo y sostenible.

Desde la presidencia de la Asociación del Sector Automotriz y sus Partes (Asopartes), Carlos Andrés Pineda, definió las medidas arancelarias de Estados Unidos como alarmantes, ya que representan restricciones al comercio libre y a la economía de mercado.

“En particular, el ámbito de los vehículos ligeros, pesados y motocicletas, es global, es decir, se trata de un mercado que opera con cadenas de suministro y producción globales. Una marca puede obtener vehículos de múltiples fábricas de ensamblaje en todo el mundo y puede recibir partes y piezas para ensamblar esos vehículos de diversas fuentes. Por eso, no podemos estar de acuerdo con las decisiones de Trump”, afirmó el líder gremial.

Para Pineda, ese tipo de restricciones, que incluso se pretendieron implementar por parte del gobierno del presidente Petro, sólo conducen a aumentar el costo final para los consumidores y afectar la inflación.

El presidente de Asopartes sugirió que en lo que respecta a los aranceles sobre vehículos en EE. UU., hay asociaciones de la industria automotriz en Norteamérica que reconocen que por mucho tiempo no dirigieron su atención hacia el sur del continente y opinan que ahora existen oportunidades para abrir mercados o reforzar lazos comerciales.

Es posible que surja una oportunidad para que los vehículos que no puedan comercializarse en el mercado norteamericano tengan la posibilidad de ser importados a otros destinos, incluyendo Sudamérica y, por supuesto, Colombia. A precios que podrían ser más competitivos”, dijo Pineda.

Dentro del conjunto de marcas se encuentran aquellas que ensamblan en México como Kia, Nissan, Volkswagen, Audi, BMW, Mercedes Benz, Hyundai, General Motors y Mazda.

Una situación similar podría presentarse con respecto a los repuestos y autopartes, dado que son muchos los productores que han establecido joint venture con fábricas en México, enfocándose en el ensamblaje de los vehículos y ante la posibilidad de imponer un 25% de aranceles a los repuestos destinados a Estados Unidos; sin duda, ellos buscarán otros destinos.

Mientras el tiempo avanza hacia la implementación de los aranceles a los automóviles en Estados Unidos, el Representante a la Cámara por Antioquia del Centro Democrático, Juan Espinal, advirtió sobre las posibles repercusiones de medidas semejantes para los productos colombianos.

Las proyecciones son desalentadoras, ya que 3.200 empresas en el país y 600.000 empleos estarían en riesgo, según información proporcionada por el Ministerio de Comercio, para un debate de control político, ante la preocupación por una posible imposición de aranceles del 25% por parte de Estados Unidos.

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Esta situación podría darse si el gobierno colombiano adquiriera hidrocarburos a la dictadura de Nicolás Maduro, en Venezuela.

En respuesta al cuestionario, el Ministerio de Comercio admitió que 57 productos pasarían a exportar un 0% a Estados Unidos, incluyendo bananos y café. También habría impacto en la exportación de flores (-49%), oro (-89%), azúcar (-93%) a ese país.

De igual forma, 111 productos analizados y que

Representaron US$14.336 millones en ventas al exterior en 2024, pasarán a US$5.369 millones con el impuesto, lo que implica una reducción del 62,5%.

De los 608.500 puestos de trabajo de las 3.211 firmas colombianas que hicieron exportaciones hacia Estados Unidos, estarían en peligro 134.130 en Antioquia, 255.284 en Bogotá, 67.575 en el Valle, 51.515 en Cundinamarca, 31.815 en Atlántico, 31.756 en Caldas, 12.074 en Risaralda, así como 4.276 en Santander y 1.215 en Huila.

Además, el MinComercio, de acuerdo a Espinal, reconoce que durante el 2024, las actividades económicas de las categorías arancelarias exportadas a Estados Unidos generaron empleo para un total de 4,6 millones de individuos, lo que representa el 20% del total de empleos en el país, por lo tanto, el impacto de un conjunto de tarifas arancelarias podría ser aún más grave.

El comercio global se recuperó en 2024, y se anticipa que en los próximos cinco años crecerá a un ritmo más acelerado que en la década previa.

Esto fue señalado por DHL y la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York, quienes publicaron el fin de semana el DHL Trade Atlas 2025, un documento que presenta un análisis profundo de las tendencias más relevantes del comercio internacional.

Según esta publicación, la incertidumbre rodea las futuras estrategias comerciales desde la reelección del presidente estadounidense Trump el año anterior.

No obstante, el análisis enfatiza que el crecimiento del comercio global ha mostrado una resiliencia sorprendente ante las perturbaciones recientes. Es probable que este patrón persista incluso con la implementación de una campaña de incrementos arancelarios, como la que comenzará el miércoles.

Exite un potencial de crecimiento significativo para el comercio en las economías desarrolladas y en desarrollo de todo el planeta. Es asombroso observar que el comercio internacional continúa resistiendo todos los desafíos imaginables, desde la crisis financiera de 2008 y la pandemia del covid-19 hasta los aranceles y los conflictos geopolíticos,” enfatizó John Pearson, director de DHL Express.

Asimismo, se resaltaron varios motivos para mantener una perspectiva optimista en torno al futuro del comercio global a pesar del giro hacia políticas más restrictivas en la estrategia comercial de Estados Unidos.

La mayoría de las naciones continúan confiando en el comercio como una oportunidad económica esencial, y las restricciones comerciales estadounidenses podrían fortalecer los lazos entre otros países.

Siguiendo lo mencionado por Garrett Melson, estratega de Portafolio de Natixis Investment Managers, el DHL Trade Atlas 2025 sugirió que muchas de las amenazas arancelarias de Trump podrían terminar siendo diferentes a lo que se planteó al principio o bien retrasarse, para evitar un aumento de la inflación interna.

Además, la participación de Estados Unidos en las importaciones globales se encuentra actualmente en el 13%, mientras que su proporción en las exportaciones es del 9%, lo cual es suficiente para que las políticas estadounidenses impacten de manera significativa a otros países, pero no como para determinar unilateralmente la dirección del comercio internacional.

“Aunque las amenazas al sistema de comercio mundial deben ser tomadas en serio, el comercio internacional ha mostrado una gran capacidad de recuperación debido a los importantes beneficios que aporta a las economías y a las sociedadas,” subrayó Steven A. Altman, académico e investigador y director de la Iniciativa de DHL sobre Globalización.

Por su parte, Oliver Blackbourn, del equipo de Janus Henderson Investors, mencionó que los aumentos arancelarios permanentes o a largo plazo podrían resultar más nocivos en términos de crecimiento e inflación que aquellos que se utilizan como instrumentos de negociación a corto plazo.

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Es posible que cualquier tarifa establecida incremente la inflación, aunque esto varía según las mercancías que se incluyan y aquellas que se omitan.

Por ejemplo, la elección de dirigirse a las importaciones energéticas de Canadá con un impuesto inferior al 10% probablemente fue considerada teniendo en cuenta el efecto inflacionario. Cualquier aumento en la inflación resultante de modificaciones en la política comercial también podría llevar a la Reserva Federal (FED) a mantener una pausa por más tiempo o a contemplar un posible incremento en las tasas en caso de que los aranceles resultaran en precios al consumidor más elevados. Un índice de inflación que comience en un 3 seguramente generaría preocupación entre las autoridades.

También podrían existir efectos en la producción industrial estadounidense como consecuencia de cualquier respuesta específica, y una inflación elevada podría limitar los ingresos reales de los consumidores, aunque una vez más, el alcance todavía está por determinarse.

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