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Doomsday enfrenta dudas ¿Debería retrasarse?

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¿Se avecina un terremoto en el calendario de Marvel?
Vengadores: Doomsday no solo llega siete años
después de la última gran reunión de héroes, sino que ahora se
enfrenta a un enemigo inesperado fuera de la pantalla. Y no, no
lleva capa ni martillo. Hablamos de una batalla mucho más fría… la
de las salas IMAX.

La pregunta está sobre la mesa: Vengadores: Doomsday enfrenta
dudas sobre su estreno: ¿Debería retrasarse? Porque lo que parecía
una jugada estratégica de Disney podría haberse convertido en un
pequeño dolor de cabeza intergaláctico.


Un estreno marcado por retrasos y movimientos estratégicos
para Vengadores: Doomsday

Desde el principio, Vengadores: Doomsday no lo ha tenido fácil.
Inicialmente prevista para 2025, la película terminó retrasándose
en parte por las huelgas de guionistas que paralizaron Hollywood.
Marvel tuvo que reorganizar todo su calendario y decidió moverla a
diciembre, abandonando la tradicional ventana de mayo que tantas
alegrías dio al UCM.

A simple vista, el cambio parecía inteligente. Alejar
Vengadores: Doomsday de The Mandalorian and Grogu
evitaba que dos producciones de Disney compitieran entre sí. Nadie
quiere que su propio blockbuster le robe espectadores en taquilla.
Era un movimiento defensivo lógico.

Pero el problema no estaba en una galaxia muy lejana, sino en el
desierto de Arrakis. Porque diciembre también es territorio de
Dune: Part Three, la nueva entrega dirigida por
Denis Villeneuve. Y ahí empezó el murmullo incómodo.

timothée chalamet

Timothée
Chalamet en Dune

Robert Downey Jr. incluso bromeó llamando al duelo
“Dunesday”, en referencia al fenómeno
Barbenheimer. La diferencia es que aquello fue una fiesta
compartida; aquí muchos temen que la coincidencia sea menos
simpática y más competitiva.

El golpe
inesperado: la batalla por las salas IMAX

Aquí es donde la cosa se pone seria para Vengadores: Doomsday.
IMAX no es solo una pantalla más grande; es un multiplicador de
ingresos. En Estados Unidos hay unas 360 salas IMAX, pero aportan
una parte desproporcionada de la recaudación gracias a sus precios
premium.

En los últimos años, los estudios han convertido IMAX en parte
del marketing. “Tienes que verla en la pantalla más grande
posible”
. Esa frase vende entradas, y muchas. Cuando dos
gigantes coinciden en fecha, la pelea por esas pantallas se vuelve
feroz.

Y según el último informe para inversores, Dune: Part
Three tendrá prioridad en IMAX en territorio estadounidense durante
diciembre.
Mientras tanto, Vengadores: Doomsday
quedaría relegada a “mercados internacionales
seleccionados”
. No suena precisamente a victoria.

Esto significa menos pantallas premium, menos sesiones
exclusivas y potencialmente menos ingresos en su primer mes. Y
cuando hablamos de una superproducción de Marvel, cada millón
cuenta.

Dune jugó mejor sus
cartas

Si miramos los números, la ventaja de Dune tiene lógica. Dune:
Part Two recaudó 715 millones de dólares en todo el mundo, y más de
145 millones provinieron de IMAX. Más del 20% del total. Una
barbaridad.

Villeneuve ha rodado partes de Dune: Part Three con cámaras
IMAX, diseñando la experiencia específicamente para ese formato. Es
cine pensado para verse gigante, con el sonido retumbando en el
pecho. Warner Bros. necesitaba esas salas como el agua en el
desierto.

En cambio, no hay confirmación de que los hermanos Russo hayan
filmado Vengadores: Doomsday con cámaras IMAX como hicieron con
Infinity War y Endgame. Han mostrado entusiasmo por el formato, sí,
pero no parece que haya sido un pilar técnico del rodaje.

La diferencia es clara: una película fue concebida para IMAX; la
otra lo contemplaba como un plus. IMAX ha elegido al proyecto que
más depende de su tecnología.

¿Debería
retrasarse Vengadores: Doomsday?

Aquí viene el debate. Con este escenario, algunos analistas
sostienen que Vengadores: Doomsday debería moverse otra vez. Evitar
el choque directo con Dune podría maximizar ingresos y garantizar
más salas premium.

Pero la realidad es más compleja. Disney ya ha invertido
muchísimo en posicionar diciembre como la fecha definitiva. Incluso
han instalado un “Doomsday Clock” en sus webs
promocionales, generando expectación a largo plazo. Cambiar ahora
sería como tirar un castillo de cartas al viento.

Además, el marketing ya está en marcha. Hubo nada menos que
cuatro tráilers de Vengadores: Doomsday acompañando a
Avatar: Fuego y ceniza. Disney aprovechó el
público más generalista de Avatar para recordar que el próximo gran
evento Marvel está en camino.

Mover la fecha significaría rehacer campañas, renegociar
ventanas internacionales y recalibrar toda la maquinaria
promocional. No es tan sencillo como cambiar un número en un
calendario.

La estrategia de
aguantar el golpe

La opción más probable no es el retraso, sino resistir. Disney
podría apostar por que Vengadores: Doomsday tenga “piernas largas”
en taquilla, manteniéndose fuerte en enero y febrero cuando Dune
abandone parte de las salas IMAX.

Es una estrategia arriesgada, pero no descabellada. Marvel ha
demostrado en el pasado que sus grandes eventos generan
conversación durante semanas. Si la película cumple, el boca a boca
podría sostenerla incluso con menos IMAX iniciales.

También hay que tener en cuenta que no todo el público de Dune
es necesariamente el mismo que el de Vengadores: Doomsday. Sí, hay
solapamiento, pero hablamos de dos experiencias muy distintas:
épica política de ciencia ficción frente a espectáculo coral
superheroico.

logo vengadores: doomsday (2026)

Vengadores: Doomsday (2026)

Y aquí entra el factor emocional. Siete años después del último
gran evento vengador, hay ganas acumuladas. Mucha gente quiere
volver a sentir esa energía de sala llena, aplausos y momentos que
se graban en la memoria colectiva.

Un duelo
de titanes que puede beneficiar a ambos

Aunque el panorama suene tenso, tampoco estamos ante un
apocalipsis seguro para Vengadores: Doomsday. La historia ha
demostrado que dos grandes estrenos pueden convivir si el interés
es alto.

La comparación con Barbie y Oppenheimer sigue flotando en el
aire. No será lo mismo, pero el ruido mediático puede jugar a favor
de ambos. Cuando la conversación se convierte en evento cultural,
la curiosidad empuja a la gente al cine.

Al final, retrasar Vengadores: Doomsday sería admitir debilidad
antes de tiempo. Y Marvel no suele hacer eso. Todo apunta a que
mantendrán diciembre como territorio de guerra y confiarán en la
fuerza de su marca.

¿Será suficiente para imponerse al poder de Arrakis en IMAX? Eso
lo decidirá el público con su entrada en la mano y las palomitas en
la otra. Pero está claro que el 18 de diciembre de 2026,
cuando ambas películas lleguen al cine, será un día
épico.

Porque aquí no hablamos solo de fechas, hablamos de orgullo
industrial, de estrategia y de quién quiere dominar la conversación
cinematográfica del invierno. Y tú, cuando llegue diciembre, ¿Qué
vas a elegir primero?

Sea
como sea, el duelo está servido. Y nosotros estaremos atentos a
cada movimiento. Cuéntanos qué harías tú y síguenos en Google News,
que el reloj del juicio final ya está haciendo tic-tac.

david larrad

David Larrad

ISNI: 0000 0005 1791 9555 | Estudió Realización
Audiovisual de Espectáculos y televisión en Fundación para la
enseñanza Audiovisual. Realizó Master de Diseño gráfico y de
3D.



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