Colombia
dos adolescentes elevan la alarma en Barranquilla y su área metropolitana
la muerte de Glenis Patricia Rodríguez Ariza, de 18 años, en el barrio Villa Paraíso de Soledad, y el asesinato horas después de Luzdaris Maickell Guerrero Corrode 17, en Bajo Carrizal, sur de Barranquilla, elevaron a 13 la cifra de mujeres asesinadas en lo corrido del año en el Atlántico.
Ambos crímenes ocurrieron con pocas horas de diferencia y en sectores históricamente impactados por disputas entre estructuras delincuenciales. En el caso de Glenis, la Policía confirmó que había sido declarada “objetivo militar” por la banda ‘Los Costeños’. Su madre aseguró que la familia había recibido amenazas previas, lo que refuerza la hipótesis de un ataque relacionado con enfrentamientos criminales.
Testimonios recogidos por investigadores indican que la víctima y su entorno familiar estarían vinculados a la estructura ‘Los Pepes’, grupo enfrentado a ‘Los Costeños’, lo que apuntaría a un posible ajuste de cuentas.
Horas más tarde, en el sector de Bajo Carrizal, sicarios asesinaron a Luzdaris, una adolescente de 17 años. Las circunstancias del ataque siguen bajo investigación.
Una lista que crece
Con estos dos casos, ya son 13 las mujeres asesinadas este año en el departamento. El registro incluye a Carmen Andrea Hernández Pérez (23 años), Gladys María Reyes Mendoza (50), Linda Mireya Ordóñez (36), Yuliet Paola Camacho López (35), Maryory Magdalena Jiménez Pérez (42), Dayana Marcela Morales Meza (17), Yainis Contreras Acosta (22), Everledis —quien murió tras recibir un disparo y sufrir un accidente de tránsito—, Betania María Méndez Machado (24), Constanza Isabel Rivera. Salas (39), Leisis María Silvera Manotas (39), además de Glenis y Luzdaris.
La cifra ha generado preocupación en organizaciones sociales y colectivos de mujeres, que advierten un aumento sostenido de hechos violentos contra mujeres, muchas veces en contextos de criminalidad urbana.
Ruth Pareja encabeza el llamado a la justicia por los casos de violencia contra mujeres. Foto:redes sociales
Ruth Pareja, psicóloga y miembro del Movimiento Amplio de Mujeres, aseguró que la violencia contra mujeres en entornos dominados por estructuras delincuenciales requiere una intervención más profunda.
“Las mujeres cada vez están siendo objeto de estas bandas delincuenciales, pero ningún gobierno ha venido trabajando de manera estructural para intervenir estos casos. Cada historia tiene un contexto: relaciones con parejas involucradas en delitos, falta de oportunidades, presión social”, expresó.
Para la activista, más allá de la tipificación penal, existe un fenómeno de exposición creciente de mujeres jóvenes en escenarios de confrontación armada urbana.
La postura de la policía.
El comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, general de brigada Miguel Andrés Camelo Sánchezsostuvo que hasta el momento no se ha confirmado que los casos corresponden a feminicidios.
“Cada vez que se presenta un hecho violento contra una mujer, lo primero que hacemos es verificar si se trata de un feminicidio. Hasta ahora, en el área metropolitana no hemos detectado que estos casos corresponden a esa tipificación”, afirmó en declaraciones a Emisora Atlántico.
El comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, Miguel Andrés Camelo Sánchez. Foto:policia
El general explicó que, en varias investigaciones, las hipótesis apuntan a disputas entre estructuras criminales y que algunas víctimas podrían haber sido blanco directo o víctimas colaterales de estos enfrentamientos.
“En algunos casos se han encontrado anotaciones judiciales o vínculos con investigaciones en curso. Sin embargo, eso no disminuye la gravedad de los hechos. Toda violencia contra la mujer es una prioridad para nosotros”, agregó.
Entre el debate jurídico y la alarma social
Mientras la Policía insiste en que no hay confirmación de feminicidios, organizaciones de mujeres subrayan que el impacto social es el mismo: 13 vidas perdidas en menos de tres meses.
El debate ahora se centra en si la clasificación jurídica es suficiente para dimensionar el fenómeno o si el foco debe ampliarse hacia las condiciones estructurales que exponen a mujeres jóvenes a escenarios de violencia armada.
Lo cierto es que la cifra sigue creciendo y que el Atlántico enfrenta un desafío complejo: combatir la criminalidad organizada sin perder de vista la protección efectiva de las mujeres en contextos vulnerables.
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