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Barranquilla enfrenta situaciones críticas en términos de seguridad. En medio de un análisis de asesinatos que ya asciende a 41 homicidios en tan solo 18 días en el Atlántico, el ejército ha intensificado su presencia en las calles mediante patrullas preventivas y acompañamiento en áreas priorizadas de la ciudad.
El despliegue es coordinado por el Batallón de Policía Militar N°2 “Ciudad de Barranquilla”, perteneciente a la Segunda Brigada, como parte de las medidas urgentes para limitar la violencia.
Los recorridos son parte de la estrategia distrital para reforzar la seguridad urbana. Para el alcalde Alejandro Char, este asunto es una prioridad y ha promovido acciones conjuntas que faciliten un mayor apoyo institucional en puntos clave.
Áreas bajo minuciosa vigilancia militar
Los militares llevan a cabo patrullajes en vecindarios residenciales y zonas comerciales, pero también establecen puntos fijos en lugares considerados esenciales por su infraestructura crítica. Entre estos se encuentran el puente Pumarejo, el Gran Malecón, edificios gubernamentales, fuentes de agua del acueducto, subestaciones eléctricas y tuberías de gas. La presencia militar tiene como objetivo proteger estos espacios frente a posibles ataques o repercusiones derivadas de la confrontación entre grupos criminales.
Soldados del Batallón de Policía Militar No. 2 durante patrullajes. Foto:Alcaldía
El esfuerzo es complementario al de la Policía Metropolitana. Mientras el Ejército se enfoca en áreas críticas y de complicado control, las patrullas policiales pueden abarcar otros lugares donde también se requieren refuerzos. Este esquema, según las autoridades, optimiza la distribución de recursos y asegura vigilancia constante en la ciudad.
El fortalecimiento operativo fue factible gracias a la donación de 10 vehículos nuevos por parte de la Alcaldía de Barranquilla y la Gobernación del Atlántico, destinados a mejorar la movilidad de la Segunda Brigada en sus actividades de patrullaje.
El despliegue militar se produce en un periodo especialmente complejo. Noviembre se ha convertido en un indicador crítico para la seguridad en el Atlántico: 41 homicidios en apenas 18 días. De esos, 23 ocurrieron en Barranquilla, 7 en Soledad, 1 en Malambo y 2 en Galapa. Adicionalmente, se registraron 8 casos en diversos municipios del departamento.
El aumento coincide con la reconfiguración de las bandas. Los Costeños y Los Pepes, que meses atrás anunciaron una tregua para mitigar la violencia urbana. Sin embargo, según investigadores, los acontecimientos recientes demuestran la ruptura del acuerdo, sumada a ajustes de cuentas y disputas por el control territorial.
“Corresponde a la presencia de grupos que compiten por el control territorial ante las detenciones y bajas de otros elementos delictivos”, explicó un investigador que comprende el comportamiento criminal en la región. Analistas señalan que los ataques se concentran en barrios del suroccidente como Villa de Cordialidad y Loma Roja, donde operan redes asociadas al microtráfico y a la extorsión.
El fenómeno se ha extendido a municipios que anteriormente se consideraban seguros. En Baranoa y Sabanalarga se han reportado asesinatos de jóvenes, incluyendo a un menor de 16 años, lo cual evidencia que la violencia ya no se limita al área metropolitana.
Los datos detrás del deterioro
Janiel Melamed, director del Observatorio
de Protección garantiza que el sector enfrenta una etapa crítica. Barranquilla presenta un porcentaje de disminución del 8% en homicidios deliberados en comparación con el año anterior, sin embargo, el Atlántico en su totalidad exhibe un aumento que supera el 36%. Esta alza está relacionada con la proliferación del microtráfico y la presión de grupos criminales para dominar rutas estratégicas para la distribución de estupefacientes.
Operativo del Ejército en zonas clave de Barranquilla. Foto:Alcaldía
“Aun faltando mes y medio para que finalice el año, tener un aumento que ya sobrepasa el 36% en relación a las mediciones del año anterior es preocupante”, expresó Melamed.
Las autoridades locales han reaccionado con anuncios de refuerzo en las operaciones. El alcalde Char reveló la llegada de 350 nuevos agentes antes de que acabe el año y 150 adicionales en febrero de 2026, además de inversiones en tecnología, sistemas de vigilancia y movilidad para optimizar la respuesta de las fuerzas del orden.
No obstante, los especialistas coinciden en que el incremento de efectivos no es suficiente por sí solo. Es necesario reforzar la inteligencia criminal, el proceso judicial y la persecución de actividades ilícitas. que continúan siendo el motor de los conflictos.
“Esto no se limita a tener más policías, sino a disponer de mejores herramientas y una coordinación eficaz”, enfatizó el mandatario distrital.
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