Colombia
El crudo testimonio de un hombre engañado por la compra-venta de carros AutoCedro

Durante más de dos meses, *Carlos Méndez recorrió, sin éxito, los pasillos de un reconocido centro comercial en el norte de Bogotá, para reclamar el dinero o el vehículo que entregó a la compra-venta de carros AutoCedro. La historia comenzó a principios de 2024, cuando decidió vender su vehículo, registró a su nombre y publicó el anuncio en plataformas como TuCarro y Marketplace de Facebook.
El 17 de febrero de 2024, recibió una llamada de un hombre identificado como Diego Carrilloquien dijo ser asesor de AutoCedro y manifestó estar interesado en comprar. Según relató Méndez, el supuesto asesor explicó que para concretar la negociación debía llevar el carro hasta el parqueadero del centro comercial, donde —aseguró— estaban ubicadas las oficinas de la compra-venta de carros.
El encuentro se realizó ese mismo día. En el lugar, el vehículo fue revisado por personal de la compra-venta y, al no encontrar irregularidades, procedieron a firmar un contrato de compraventa. El documento incluía el precio de venta, la forma de pago y los plazos: al momento de la firma se entregaría un millón de pesos, un mes después se pagaría el 70 % del valor, y el 30 % restante al momento de realizar el traspaso al comprador final.
Varios ciudadanos denunciaron haber sido víctimas de estafa. Foto:Fiscalía General de la Nación
Una vista simple, todo parecía legítimo. “La compra-venta no tenía ningún inconveniente aparente. Además, vimos que las oficinas estaban llenas de personas vendiendo o comprando otros vehículos”, relató Méndez.
Sin embargo, el negocio empezó a torcerse semanas más tarde. El 21 de marzo, fecha en que debía efectuarse el pago del 70 % del vehículo, Méndez acudió a las oficinas para verificar el cumplimiento del acuerdo. Días antes, había notado comentarios en redes sociales que señalaban presuntas irregularidades en AutoCedro.
La compra-venta no tenía ningún inconveniente aparente. Además, vimos que las oficinas estaban llenas de personas vendiendo o comprando otros vehículos.
Al llegar, los representantes de la compra-venta le dijeron que enfrentaban “problemas con los límites de transferencias impuestos por los bancos”, y que por esa razón no podían hacer los pagos. Esa respuesta despertó su desconfianza. Cuando preguntó por el vehículo, le informó que ya no se encontraba en el parqueadero de la compra-venta.
Siempre teníamos que esperar entre tres y cuatro horas para que nos atendieran. Algunas veces nos fuimos sin contacto o respuesta por parte de ellos
Ante esa situación, quiso retractarse del negocio, pero en el contrato se estipulaba una penalización del 10% del valor del carro en caso de desistir. En medio de su inconformidad, los empleados le pidieron redactar una carta dirigida al gerente de compras, Héctor Iván Quintero Santana, solicitando el pago correspondiente.
Desde entonces, comenzó una rutina desgastante: entre cuatro y cinco días a la semana, Méndez visitaba las oficinas de la compra-venta para pedir respuestas. “Siempre teníamos que esperar entre tres y cuatro horas para que nos atendieran. Algunas veces nos fuimos sin contacto o respuesta por parte de ellos”, contó. Cuando finalmente lograban hablar con alguien, era con Luis Felipe Rodríguez González, quien se presentaba en compañía de su esquema de seguridad y otros funcionarios del lugar.
Era toda una red delincuencial con apariencia de legalidad. Foto:Fiscalía General de la Nación
Las promesas de pago se repitieron durante semanas. Rodríguez y los demás empleados alegaban distintos motivos: cuentas bloqueadas, fallas bancarias o problemas administrativos. Pero el dinero nunca llegó. En una de las conversaciones, Rodríguez reconoció que el carro ya había sido vendido.
Había gente a la que le falsificaron la firma para hacer traspasos. En el RUNT, descubrieron algunos que sus carros ya no estaban a su nombre.
Con el paso de los días, el número de personas afectadas por la compra-venta aumentó. Méndez recuerda que cada vez llegaban más víctimas a las instalaciones de AutoCedro, tanto vendedores como compradores, denunciando situaciones similares. “Había gente a la que le falsificaron la firma para hacer traspasos. En el RUNT, algunos descubrieron que sus carros ya no estaban a su nombre”, aseguró.
En medio de esa situación, recibió una llamada de un hombre que se identificó como Óscar, quien dijo haber servido de intermediario entre la compra-venta y una familia que compró el carro. Gracias a esa comunicación, Méndez se reunió fuera del centro comercial con Manuel Rojas y su hija, quienes afirmaron haber pagado cerca de 50 millones de pesos por el vehículo. Sin embargo, ni la compra-venta ni sus representantes los atendieron para aclarar el conflicto.
En abril de 2024, las oficinas de AutoCedro cerraron de manera repentina, según le informó, por “motivos de seguridad”. Desde ese momento, Méndez perdió contacto con los tres hombres con los que había tenido trato: Diego Carrillo, Héctor Iván Quintero Santana y Luis Felipe Rodríguez González.
Tiempo después, Manuel Rojas y su hija lo buscaron nuevamente para intentar resolver el problema del vehículo. Ninguno de los dos tenía el carro ni los documentos. Finalmente, llegaron a un acuerdo directo entre ellos: Méndez vendió el carro y ellos lo compraron, pese a las pérdidas económicas de ambas partes.
El ciudadano decidió no interponer una denuncia formal ante la Fiscalía, pues parecía que sería un trámite infructuoso. “Era consciente de que no iban a resolverme nada, no iba a recuperar mi vehículo ni mi dinero. En cambio, iba a perder tiempo y dinero haciendo esfuerzos en vano”, dijo.
Hoy, al recordar lo ocurrido, asegura que contar su historia no le genera alegría, pero sí un cierre simbólico: “Fue un evento lleno de angustias, miedos, tristezas y sueños rotos”.
CAROL MALAVER
SUBEDITOR BOGOTÁ
Escríbanos a carmal@eltiempo.com
*Nombre cambiado por solicitud de la víctima.







