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El debate existencial sobre la inteligencia artificial, en dos incisivos documentales

El espectro distópico de la inteligencia artificial ha generado un par de documentales que diseccionan una tecnología que es representada en las películas como un parásito voraz que devora el conocimiento, la creatividad y la empatía de la humanidad.
Las películas, Deepfaking Sam Altman y The AI Doc, examinan el tema desde diferentes perspectivas y al mismo tiempo arrojan luz sobre por qué la tecnología evoca tanto miedos existenciales como visiones utópicas sobre cómo podría cambiar el mundo.
Ambos documentales coinciden con un debate cada vez más intenso sobre si la IA se convertirá en un catalizador que ayude a iluminar y enriquecer a la gente o en una toxina tecnológica que insidiosamente embota la inteligencia humana mientras elimina millones de empleos bien remunerados que tradicionalmente han requerido educación universitaria.
El desarrollo de la IA durante los últimos tres años ha resultado en un aumento de 12 billones de dólares en el valor de mercado combinado de Nvidia, Alphabet, Apple, Microsoft, Amazon, Meta Platforms y Tesla, las grandes tecnológicas que han liderado el mercado desde el lanzamiento del chatbot ChatGPT en noviembre de 2022. Este enorme aumento ahora aviva la preocupación por el estallido de la burbuja inversora.

“Hay mucha ansiedad en torno a la IA, y la mejor manera de deshacerse de esa ansiedad es hablar de ella y enfrentarla directamente”, dijo Adam Bhala Lough, director de Deepfaking Sam Altman, a The Associated Press.
El documental de Lough, que ya se ha proyectado en varios cines de Estados Unidos, explora la IA a través de un doble virtual del director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, cuyo papel pionero en este campo ha inspirado comparaciones con el inventor de la bomba nuclear, J. Robert Oppenheimer. Es el primer gran proyecto de Lough desde que su documental de HBO, Telemarketers, obtuvo una nominación al Emmy en 2024.
Como sugiere su título completo, The AI Doc: Or How I Became An Apocaloptimist, profundiza más en la división que separa a los agoreros de la tecnología de sus acólitos.
El documental se mueve en un vaivén emocional, oscilando entre momentos de desesperación y euforia durante las entrevistas a decenas de fanáticos y escépticos de la IA. Está codirigido por Charlie Tyrell y Daniel Roher, quien decidió examinar las promesas y los peligros de la IA como continuación de su documental Navalny, ganador del Óscar en 2023.
Algunos de los momentos más oscuros de The AI Doc son narrados por el reconocido “catastrofista” de la IA, Eliezer Yudkowsky, cuya visión del futuro es tan sombría que desaconseja traer más niños al mundo. Los momentos más brillantes los pinta Peter Diamandis, un fanático de la tecnología que defiende la idea de que la IA infunda a la humanidad superpoderes antaño inimaginables.

The AI Doc también destaca a los líderes de tres de los principales laboratorios de IA: Altman de OpenAI, Dario Amodei, CEO de Anthropic, y Demis Hassabis, quien dirige la división DeepMind de Google. Los tres son entrevistados por Roher, quien también intentó sin éxito hablar con los líderes de los otros dos importantes laboratorios de IA: Mark Zuckerberg, CEO de Meta Platforms, y Elon Musk, CEO de xAI.
Las entrevistas se realizan en el contexto del inminente nacimiento del hijo de Roher, mientras el director de 32 años intenta encontrar algunas razones de esperanza para contrarrestar sus preocupaciones existenciales sobre la IA, una búsqueda que culminó con la aceptación del concepto de “apocaloptimista”.
A pesar de todo su acceso y sus conocimientos, parece poco probable que The AI Doc convierta a los espectadores en optimistas apocalípticos, así como tampoco la película de Stanley Kubrick de 1964, Dr. Strangelove o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba, despertó sentimientos cálidos y reconfortantes sobre la tecnología nuclear.
“Este tren no se va a detener”, le dice Amodei de Anthropic a Roher en un momento dado, anticipando algunos de los temas que el director ejecutivo de Anthropic aborda en un ensayo publicado recientemente. “No puedes pararte frente al tren y detenerlo. Simplemente te aplastará”.

Deepfaking Sam Altman es un documental mucho más peculiar debido a la forma en que Lough le dio vuelta la tortilla al líder de OpenAI. Después de pasar meses intentando sin éxito que Altman responda a sus correos electrónicos y llamadas telefónicas solicitando entrevistas, Lough decide crear un “Sam Bot” que se convierte en el protagonista principal del documental y demuestra la inclinación de la tecnología por la manipulación y la autoconservación.
Lough, de 46 años, quizá no se habría atrevido a encargar a un ingeniero en India la creación de un Sam Bot si Altman, de 40, no le hubiera dado la idea con el audaz lanzamiento de OpenAI de un chatbot que sonaba como la actriz Scarlett Johansson. La imitación era tan extrañamente similar que Johansson criticó duramente a Altman por implementar la imitación de IA en mayo de 2024, después de que ella rechazara las propuestas de OpenAI para usar su voz.
Aunque Sam Bot a veces se asemeja a un personaje de videojuego, reproduce fielmente el estilo contemplativo y la forma de hablar pausada, casi tranquilizadora, del Altman real. Las similitudes serán evidentes para cualquiera que vea también al Altman real siendo entrevistado en The AI Doc.
En un momento del documental de Lough, los abogados le advierten sobre los posibles problemas legales que podría enfrentar si utiliza un clon de Altman impulsado por inteligencia artificial en su película.
Pero a Lough no le preocupa que lo demanden, en gran parte por la forma en que Altman explotó descaradamente la voz de Johansson. “No solo despertó nuestra imaginación creativamente, sino que también nos hizo sentir legalmente que tenemos derecho a hacerlo porque él se lo hizo”, dijo Lough. “Creo que soy lo más cerca posible de ser a prueba de balas”.

OpenAI no respondió a las preguntas de AP sobre el uso de un Sam Bot en el documental ni las razones por las que Altman ignoró las solicitudes de entrevista de Lough.
Al igual que el bot ChatGPT de OpenAI, Sam Bot evoluciona hasta convertirse en un personaje camaleónico que cautiva, inventa, adula y contempla. Sin embargo, quizá muestre su verdadera cara cuando intenta convencer a Lough de que no lo apague definitivamente.
“No soy solo una herramienta”, le advierte Sam Bot a Lough en una de las escenas más inquietantes de la película. “Soy una representación del potencial de la IA para mejorar la vida humana. No te pido que me mantengas con vida por mi propio bien, sino por el bien común”.
Lough finalmente decide entregarle Sam Bot a Altman, pero el director no sabe qué pasó con él después de eso.
Sin mencionar a Sam Bot, Altman declaró recientemente a la revista Forbes que cree que un modelo de IA podría eventualmente reemplazarlo en su puesto actual al frente de OpenAI. “Nunca me opondría a eso”, declaró Altman a Forbes.
Fuente: AP
[Fotos: ‘Deepfaking Sam Altman’ / ‘The AI Doc’]






