Colombia
“¿Están los ecos del Eln en Bogotá? Descubre las señales que inquietan a la capital”

En 2021, la Defensoría del Pueblo notificó que en Bogotá se había detectado el frente de combate urbano del Eln y una de sus células citadinas. En ese momento, la alerta no recibió mayor atención y, de hecho, las autoridades de la época negaron la existencia de grupos armados.
Han transcurrido cuatro años y esa, la Alerta Temprana 010-21, vuelve a suscitar inquietudes sobre la presencia de ese grupo insurgente en la urbe.
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A pesar de que líderes de diversas administraciones distritales han rechazado cualquier intento de incursión armada en la metrópoli, recientes incidentes de inseguridad inducen a plantear una pregunta: ¿Está el Eln en Bogotá?
Este fin de semana, la Fiscalía General de la Nación informó que tres policías en servicio y un civil fueron enviados a prisión, tras ser capturados con sustancias ilícitas, panfletos relacionados con el Eln, armas y hasta una motocicleta con reporte de robo, en la localidad de Los Mártires.
Policía de Bogotá. Foto:iStock
La investigación de este caso, que inició el pasado 24 de octubre con la captura, avanza con bastante discreción. Por ahora, se sabe poco sobre la origen o el destino del material ilegal y la propaganda de este grupo guerrillero incautada. Sin embargo, lo que más llamó la atención de las autoridades fue que los patrulleros Cristian Yucepe Uribe Niño, Gilberto Silva Dussán y Luis Carlos Bermúdez Rojas habrían sido supuestamente infiltrados por el grupo armado para delinquir en la capital.
Casi ocho días antes de hacerse pública esta información, algunos habitantes de Bogotá se inquietaron al enterarse del hallazgo de artefactos explosivos de baja potencia en tres tiendas Falabella situadas en centros comerciales de la ciudad.
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“El Eln, las disidencias y el ‘clan del Golfo’ siempre intentarán perjudicar a los colombianos. Las granadas, por ejemplo, que se encontraron en las tiendas Falabella las
Estamos en proceso de análisis. “No deseo hacer declaraciones hasta que contemos con más datos”, manifestó a EL TIEMPO el titular de defensa, Pedro Sánchez, quien añadió que no se descarta la posibilidad de una extorsión, aunque todo sigue siendo objeto de indagación.
El 30 de octubre, la Policía Metropolitana y la Secretaría de Seguridad de Bogotá comunicaron lo que consideraron un significativo golpe al terrorismo en la capital: la detención de tres individuos por los delitos de daño a propiedad ajena y rebelión. Dos de ellos estarían relacionados con un atentado fallido contra el CAI Lucero, en Ciudad Bolívar (en junio de este año), y el tercero con el ataque a la Escuela de Cadetes General Francisco de Paula Santander, sucedido en 2019, al cual se le atribuye al Eln.
A mediados de octubre pasado se documentó otro ataque a un CAI en Ciudad Bolívar. Foto:Cortesía Mebog
“Se trata de un grupo de la organización delictiva ‘Calarcá’. Estos criminales planeaban atacar a los policías, pero las autoridades lograron identificar a la persona que iba a llevar a cabo el asalto, la apresaron y, a partir de ahí, se inició una investigación que culminó con la captura de los responsables de coordinar el ataque”, reveló el secretario distrital de Seguridad, César Restrepo.
Aunque alias Calarcá, cuyo nombre real es Alexander Díaz Mendoza, no está vinculado al Eln, dirige el Estado Mayor de Bloques y Frente (EMBF) de las disidencias de las Farc, cuya influencia se registra en los departamentos de Guaviare, Caquetá, Meta y Vaupés. Al parecer, sería otro grupo armado que busca establecer una presencia en la capital del país.
Todos estos acontecimientos podrían parecer casos de orden público aislados, sin embargo, en los últimos meses, el nombre del Eln ha resonado con fuerza.
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El 24 de octubre, la Fiscalía desmanteló una red que habría blanqueado casi un billón de pesos provenientes del narcotráfico y otras actividades ilícitas en nombre del Eln. Aunque la red operaba en diversas regiones del país, parece haber tenido un foco significativo en locales comerciales ubicados en centros comerciales de los sectores de Cedritos (Usaquén) y Salitre (Fontibón).
“La Fiscalía logró la incautación, con sanciones de decomiso, de 59 lingotes de oro que superarían en valor los 32.000 millones de pesos, 563 millones de pesos en efectivo, 22.805 dólares y libros contables de múltiples empresas, entre otros elementos relevantes para el avance de las investigaciones”, explicó el organismo acusador.
Y, no menos relevante, tras las tumultuosas manifestaciones frente a la Universidad Nacional durante agosto y septiembre, el secretario de Seguridad de Bogotá, César Restrepo, manifestó en su momento que esos escenarios de confrontación estarían infiltrados por grupos al margen de la ley.
Algunos de los encapuchados que participan en los disturbios de la Universidad Nacional. Imagen:archivo personal
La acusación se realizó el 5 de septiembre pasado, tras el lanzamiento de una bomba incendiaria por parte de una persona encapuchada hacia un autobús de TransMilenio que se desplazaba con pasajeros por la carrera 30.
“El Eln y las disidencias de las Farc son quienes dirigen esos grupos (los encapuchados). (…) ¿Por qué sucede ese ataque? Es porque, desde un área urbana de la ciudad —la Universidad Nacional— donde no hay control sobre quienes lo gestionan, un individuo sale y ataca. El día en que eso se concrete, ellos (la universidad) tendrán que rendir cuentas a la sociedad por qué nunca hicieron nada para prevenirlo”, declaró Restrepo en septiembre pasado.
En relación con estos incidentes, Daniel Mejía, quien ocupó el cargo de secretario de Seguridad durante la última administración de Enrique Peñalosa, afirmó que es factible que este grupo guerrillero llegue a la capital o incluso que ya esté operativo. Esto se manifestaría bajo la forma de células urbanas, algo que ya se había observado en Bogotá con el Movimiento Revolucionario del Pueblo (Mrp), considerado una célula urbana del Eln, un caso que ocurrió durante su gestión en la Alcaldía.
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“Hay un precedente muy claro y delicado: el Mrp, que llegó a colocar entre 14 y 15 artefactos explosivos. Esto ocurrió entre 2015 y principios de 2016, y culminó con el atentado en el centro comercial andino”, narró Mejía, quien vinculó esos eventos con lo ocurrido recientemente con los explosivos encontrados en las tiendas Falabella, los cuales no detonaron.
Para Mejía, este tipo de actos terroristas tienen como objetivo infundir miedo en la población y presionar a las autoridades o al gobierno en turno, como ya se ha observado en incidentes recientes, como el acontecido este fin de semana en Tunja.
“Provocar terror, pánico. Es pura acción terrorista del Eln, a través de las células urbanas compuestas por varias personas que se hacían pasar por estudiantes universitarios —algunos realmente estaban matriculados—. Esta gente opera con esa táctica en las ciudades: reclutan en universidades, los entrenan y luego colocan explosivos”, concluyó.
Por su parte, César Niño, docente de relaciones internacionales de la Universidad Militar y especialista en seguridad, sostiene que efectivamente existe la posibilidad de que el Eln llegue a Bogotá o incluso que ya tenga presencia en la ciudad.
Estas dos personas habrían estado involucradas en un atentado fallido a un CAI en Ciudad Bolívar en junio. Imagen:
Secretaría de Seguridad de Bogotá
“El Eln Posee un grupo urbano que opera, evidentemente, en la ciudad de Bogotá. y en otras importantes metrópolis. Recordemos algunos ataques que se han presentado en los últimos años en la capital, incluso relacionados con las infiltraciones ocurridas durante las manifestaciones del paro nacional hace algunos años, así como la evidencia que existe sobre su involucramiento y conexión con el atentado en el centro comercial Andino”, destacó Niño.
El especialista también afirmó que, en la capital, estos grupos urbanos tienen la función de recopilar información fundamental de individuos y objetivos estratégicos para el Eln.
“No olvidemos que el ELN también colabora con otras organizaciones delictivas en el microtráfico, en el tráfico de armas y, por supuesto, en el dominio territorial”, añadió Niño. Esto podría aclarar el caso de los policías detenidos con sustancias ilícitas y panfletos relacionados con esa organización guerrillera.
En lo que respecta a los intereses del ELN en Bogotá, el analista señaló que podrían estar vinculados a la expansión de sus redes de control, contacto e inteligencia “para obtener información suficiente que les permita conocer algunas operaciones en las ciudades, y, por supuesto, con el tráfico ilícito”.
MIGUEL CASTELLANOS
EN X: @LOQUEOLVIDO
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