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El fútbol aficionado no es un pasatiempo… (Opinión)

En Colombia hay más de tres millones de jugadores, de los cuales cerca de 291.000 están registrados oficialmente en el sistema Comet de la Federación Colombiana de Fútbol. El resto, millones de anónimos, juegan por puro amor. En los polideportivos, parques o potreros, el fútbol sigue siendo una práctica comunitaria que une generaciones y construye identidad. Mientras las luces de los estadios profesionales se apagan el domingo en la noche, miles de reflectores improvisados se encienden en pueblos y barrios para mantener viva la llama, pero no lo ven solo como un pasatiempo.
Parte de esa masa de jugadores tiene su vitrina: la Primera C, organizada por la Difutbol, es un campeonato nacional con méritos deportivos indiscutibles, pero con un techo institucional que le impide crecer. Se prometió que habría ascenso hacia la Primera B para el 2026 y ya están diciendo que sí, pero para el 2027. Así lo informó Álvaro González Alzate, vicepresidente de la Federación Colombiana de Fútbol y presidente de la Difutbol, en Despierta Win.
Alvaro Gonzalez, directivo de la Federación Colombiana de Futbol. 2011 Foto:Oscar Berrocal/ CEET
“El ascenso y el descenso en el fútbol nacional es necesario. Somos de los poquitísimos países del mundo que no tenemos mínimo cuatro categorías en el fútbol profesional colombiano, teniendo el potencial humano indispensable y dispuesto para eso”, explicó el dirigente.
Lo que hay detrás de eso es la apuesta de González Alzate por aumentar su poder en el fútbol nacional, ahora con el apoyo a la rama profesional y por tener votos reales en las asambleas de la Dimayor, cuando los equipos de la C sean profesionales. Algo que por ahora la Dimayor —integrada por los clubes de la A y la B— no parece dispuesta a permitir. Después de todo, abrir esa puerta implicaría el riesgo de descender frente a equipos de tercera categoría, esos mismos que tienen grandes jugadores, que de lunes a viernes son obreros, vendedores, psicólogos, peluqueros o constructores.
Habló hasta de una cuarta categoría y del retraso que se tiene en el país para ese proceso, pero si en algo tiene razón es que hay material humano para hacerlo. Parte de ese material se vio el domingo 19 de octubre en Villamaría (Caldas), allí se juega un torneo aficionado hace 22 anos. 20 equipos compitieron durante seis meses, con programación clara desde la primera fecha de la primera ronda. Nada de cambios, nada de fechas cruzadas, pura organización. Sí algo muy difícil de encontrar en la Dimayor.
Dimayor y Carlos Mario Zuluaga. Foto:ELTIEMPO
El campeón fue Forza, el subcampeón #SoyDeChinchi, pero más allá de eso, lo que se vivió fue una declaración: el fútbol aficionado no es un pasatiempo, es la raíz emocional del balompié, es allí donde se forjan las figuras del barrio. En Villamaría se reunieron más de siete mil almas en la final para ver a jóvenes promesas como Ronald Patiño (23 años), Cristian Moreno (19), Juan Simón Suárez (24), Eduardo Pulgar (26) o Jhonier Montaño (23), con otros jugadores de experiencia, como Daniel Cardona o Cristian Osorio, que lograron esa combinación perfecta para hacer de la disputa de un título algo emocionante.
Esos jugadores también lo hacen todo en espera de una oportunidad. Se preparan, concentran, entrenan, viajan por carretera en la madrugada para representar a sus equipos. La mayoría lo hacen sin sueldos ni contratos, sostenidos por la ilusión. Mientras el fútbol profesional se mide en cifras y derechos de televisión, ellos se miden en sacrificio. Ahí, repito, hay material humano.
En otros países, la pirámide está completa: tercera, cuarta o incluso quinta división, con sistemas de ascenso y descenso que transforman la cancha de barrio en un trampolín real. Inglaterra, España, Argentina o Brasil entienden que el fútbol de base no es gasto, es inversión. En Colombia, en cambio, se anuncian proyectos y promesas que no trascienden los titulares. Falta gestión, planificación, disposición de recursos y, sobre todo, decisión.
Posdata: una idea, pensar en la base antes del ascenso. La Primera C del 2026 jugarla como este año (185 equipos), los primeros 24 juegan la Primera C del 2027 (con ascenso y descenso para 2028), los segundos 24 equipos conforman la Primera D y el resto a ligas regionales, como la Copa Ciudad de Villamaría, con posibilidad de ascenso y descenso a la D.
Àlvaro González Alzate Foto:Federación Colombiana de Fútbol
CAMILA ESPINOSA ARISTIZÁBAL
Para EL TIEMPO
@Camilanoticia1







