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En Colombia, el fútbol sala no solo enfrenta a sus rivales en la cancha, también pelea contra la indiferencia de quienes deberían protegerlo. La reciente situación de la Fundación Inter Cartagena, obligada a disputar un partido en el que la Federación Colombiana de Fútbol no respetó las condiciones de que sea viernes, sábado o domingo, sino que lo dispuso para un lunes a las 10:00 a.m., deja al descubierto una verdad incómoda: los clubes no tienen voz ni voto en el diseño de los calendarios, los formatos de competencia o las condiciones logísticas que hacen viable la participación en ese torneo.
¿De qué sirve hablar de desarrollo del futsal si los equipos son tratados como actores secundarios dentro de su propio campeonato? Los dirigentes programan partidos en horarios y fechas que desconocen la realidad de los escenarios disponibles, ignoran los comunicados oficiales de los clubes y, peor aún, se respaldan en un reglamento que ellos mismos incumplen. Todo esto sin tener en cuenta que detrás de cada equipo hay jugadores, familias y dirigentes que sacrifican tiempo, dinero y esfuerzo por mantener vivo un deporte que todavía no goza de las luces mediáticas ni del músculo económico de otras disciplinas.
El panorama se vuelve más desolador cuando se revisa el soporte financiero. No hay viáticos dignos para cubrir los traslados, no existe un plan de patrocinio que alivie las cargas de los clubes, y los premios por avanzar de ronda son inexistentes. En pocas palabras: se exige competir con profesionalismo, pero se entrega una organización de aficionados. Así, ¿qué incentivo real puede tener un equipo para sostenerse en una liga que no retribuye nada más allá del desgaste?
Foto:EFE
El futsal ha demostrado ser un semillero de talento en Colombia. Muchos jugadores que hoy brillan en escenarios internacionales nacieron en estas canchas pequeñas donde el balón rueda a toda velocidad. Sin embargo, parece que las autoridades no entienden que, si no se respalda de manera seria y estructurada a los clubes, el talento se perderá y el campeonato se convertirá en un trámite sin competitividad.
Liga de Futsal. Foto:Liga de Futsal
Es hora de preguntar si la Federación Colombiana de Fútbol está realmente comprometida con el crecimiento del futsal, o si solo lo sostiene por cumplir con el calendario y con las exigencias de la Conmebol, pero de relleno. Mientras tanto, los equipos siguen jugando contra la burocracia, contra la falta de recursos y contra un sistema que los margina. Y así, el verdadero rival del futsal colombiano no es otro club, sino la falta de respaldo que lo condena a la invisibilidad.
CAMILA ESPINOSA ARISTIZÁBAL
Para EL TIEMPO
@Camilanoticia1
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