Economia
Germán Ávila Plazas: Desentrañando el enredo fiscal como nuevo minHacienda.

El breve período del economista Diego Guevara en el Ministerio de Hacienda, quien apenas permaneció tres meses asignado en el puesto y solo uno y medio ya en funciones, aumenta la preocupación sobre el futuro de las finanzas públicas colombianas, que están en alerta debido a los elevados índices de déficit y deuda, pero que en los últimos días han recibido actualizaciones favorables, como el crecimiento del 2,6 por ciento en enero y la recuperación de las ventas del sector comercial.
Después de la apresurada salida del funcionario de 39 años, aparentemente por discrepancias con el presidente Gustavo Petro respecto a la conveniencia de aumentar el gasto este año, la atención está centrada ahora en los primeros movimientos que realice su sucesor, Germán Ávila Plazas. “Mi nombramiento no debe causar sobresaltos en la salud de la economía”, declaró justo después de subir su hoja de vida en el portal de Aspirantes de la Presidencia.
Germán Ávila y el exministro de Hacienda, Ricardo Bonilla. Foto:Archivo particular
Con su llegada, ya son cuatro los ministros que han ocupado ese cargo en los dos años y medio de esta administración presidencial, algo sin precedentes en la historia reciente del país. José Antonio Ocampo fue el primero en embarcarse en este desafío, pero tras su salida en abril de 2023, después de actuar en varias ocasiones como un muro de contención para mantener estables a los mercados frente a las declaraciones del Presidente, llegó Ricardo Bonilla. Su gestión al frente de la cartera económica finalizó en diciembre de 2024 para concentrarse en su defensa en el caso de corrupción de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), y su sucesor fue quien hasta ese momento había sido el viceministro, es decir, Guevara.
Con su llegada, ya son cuatro los ministros que han ocupado dicho cargo en los dos años y medio de este mandato presidencial, algo sin precedentes en la historia reciente del país.
Ahora Ávila, antiguo miembro de la guerrilla del M-19 de la que también formó parte el Presidente, enfrenta el desafío de equilibrar las finanzas para asegurar el cumplimiento de la denominada regla fiscal, que no es más que la norma que busca que el Gobierno no gaste más de lo que ingresa para evitar un endeudamiento desmedido.
El problema radica en que, por segundo año consecutivo, no se están cumpliendo las cuentas en el Presupuesto General de la Nación. Está desfinanciado y, a pesar de que el Ministerio de Hacienda ya llevó a cabo en enero un aplazamiento de 12 billones de pesos, el saliente ministro Guevara estaba contemplando uno adicional, algo que no habría sido bien recibido por el presidente.
En total, según información obtenida por este medio, la cartera proyectaba aplazar entre 10 y 13 billones de pesos de cara a abril, sumando un total de 25 billones de pesos para este año. Adicionalmente, diversas fuentes aseveran que el Presidente nunca estuvo al 100 por ciento convencido del nombramiento de Guevara, quien ha forjado su carrera como investigador en la Universidad Nacional.
Es importante recordar que el desfinanciamiento surgió porque el Gobierno presentó el año pasado un presupuesto de 523 billones de pesos, el cual estaba condicionado a la aprobación de una ley de financiamiento, más conocida como reforma tributaria, por 12 billones de pesos. Sin embargo, este no logró ser aprobado en el Congreso y a principios de este año se vio obligado a tocar
congelar ese importe.
En total, se pospusieron recursos en 43 categorías y el presupuesto se estableció en 511 billones de pesos. Esta resolución no fue bien recibida por las distintas carteras y alcaldes, como los de Bogotá y Medellín, debido a la inacción de recursos en proyectos esenciales, como la primera línea del metro de Bogotá, que sufrió la congelación de 770.000 millones de pesos, o el metro ligero de la 80 en la capital de Antioquia, que se vio afectado por un aplazamiento de más de 497.000 millones de pesos.
Diego Guevara, nombrado ministro de Hacienda Foto:Sergio Acero. EL TIEMPO
Con la finalidad de obtener más recursos para este año, Guevara ya estaba trabajando en una nueva reforma impositiva en la que proponía gravar con IVA a los juegos de suerte y azar, a las nuevas plataformas y a las iglesias, entre otras cosas. Sin embargo, dado que no hay clima favorable en el Congreso tras los sucesos relacionados con la reforma de la salud y la laboral, la estrategia sería presentar un proyecto que contara con apenas unos artículos y un paquete de incentivos fiscales.
No obstante, algunos especialistas advierten que la recaudación de 12 billones de pesos no sería suficiente para cubrir la brecha del presupuesto debido a la reducción en la recolección que podría experimentar este año la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian). Por ejemplo, para Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, los riesgos de financiamiento siguen presentes, ya que el déficit, según sus estimaciones, alcanza los 28 billones de pesos.
“El principal desafío de Ávila consistirá en llevar a cabo un recorte presupuestaria significativo de 28 billones de pesos. Si no lo logra, el Gobierno se verá obligado a enfrentar problemas de liquidez para cumplir con sus compromisos, y el costo del financiamiento para la Nación seguirá en aumento. Una vez realizado, el siguiente reto será asegurar una ejecución eficaz del presupuesto, especialmente en inversión, cuyo rendimiento el año anterior fue el más bajo en mucho tiempo”, afirmó.
En la misma sintonía, César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, estima que dicho recorte debería estar alrededor de 20 billones de pesos. Además, considera imperativo que el Gobierno cumpla con sus pagos atrasados. “Debería enviar señales de confianza para mantener la institucionalidad y reforzar la credibilidad de la política fiscal, monetaria y económica, con el objetivo de recuperar la inversión y consolidar la reactivación económica”, comentó.
Una situación análoga se presentó en 2024, cuando en el presupuesto se contemplaron ingresos por 10 billones de pesos que provenían del arbitraje de litigios de la Dian, conducida por el exdirector Luis Carlos Reyes, pero el proyecto nunca fue aprobado y, por lo tanto, tuvieron que recortar. Asimismo, los ingresos tributarios disminuyeron alrededor de 18,5 billones de pesos en términos nominales, algo sin precedentes, según los especialistas, debido al bajo crecimiento de la economía y una sobreestimación de las metas planteadas.
Todo esto provocó que el déficit fiscal cerrara en 2024 en 6,8 por ciento del producto interno bruto (PIB), una cifra superior al 4,3 por ciento registrado en 2023 y a la meta proyectada de 5,6 por ciento, lo que, de acuerdo con el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf), denota una “fragilidad” en las finanzas. Además, el nivel de deuda pública alcanzó el 60 por ciento del PIB, lo que revierte la tendencia de consolidación fiscal observada después de la pandemia y aumenta la vulnerabilidad del país.
La presidenta de Finagro,Alexandra Restrepo, junto al nuevo ministro Germán Ávila Plazas. Imagen:Finagro
Los números del cierre fiscal de 2024 fueron tan alarmantes que, semanas después de haber sido divulgados, Fitch Ratings comunicó que mantenía la calificación de Colombia en BB+, todavía por debajo del grado de inversión que el país perdió en el 2021; no obstante, redujo la perspectiva de estable a negativa debido a los retos fiscales existentes y las perspectivas inciertas de medidas correctivas.
“La calificación se ve limitada por los altos déficits fiscales y las incertidumbres respecto a la consolidación necesaria para estabilizar la deuda/PIB, una considerable carga de intereses y una elevada dependencia de las materias primas”, afirmó en un comunicado. Para el 2025, la agencia calificadora anticipó que sería complicado para el Gobierno cumplir con la regla fiscal, pues considera poco probable que se logren todos los ingresos adicionales que estima la Dian. También proyecta que el déficit fiscal cerrará en 6,2 por ciento y que la deuda continuará aumentando, alcanzando el 62 por ciento del PIB en 2026.
Por el momento, el año 2025 comenzó con cifras que inquietan a los especialistas, como el dato de déficit más elevado en 21 años en enero (-0,7 por ciento del PIB), debido a un gasto que crece a un ritmo del 35 por ciento y a unos ingresos que disminuyen. “La situación expuesta es crítica en la medida en que, para el primer mes, lo normal entre 2004 y 2022 fue un superávit fiscal de 0,2 por ciento del PIB. La Nación ya está violando la regla fiscal y solo ajustes en el gasto, o mejoras significativas en los ingresos, podrían dar un giro a la situación”, enfatizó el equipo de Investigaciones Económicas de Banco de Bogotá, liderado por Camilo Pérez.
¿Se atreverá a decir ‘no’ al Presidente?
Aunque el nuevo ministro Ávila aún no ha querido ofrecer entrevistas a los medios, sí quiso dejar el jueves por la noche un mensaje tranquilizador, especialmente para acallar las especulaciones sobre su capacidad para negarse al presidente Petro cuando sea necesario, como aparentemente hizo Guevara y tuvo que renunciar. “Los buenos resultados deben perseverar y consolidarse. Seguiremos cumpliendo con los compromisos de la deuda pública y realizaremos los ajustes necesarios para optimizar los ingresos tributarios que nos permitan hacer frente a la restricción fiscal de esta coyuntura”, afirmó.
Los buenos resultados deben perseverar y consolidarse. Seguiremos cumpliendo con los compromisos de la deuda pública y realizaremos los ajustes necesarios para optimizar los ingresos tributarios que nos permitan hacer frente a la restricción fiscal de esta coyuntura
Para el exministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo, su principal desafío será convencer al presidente de que Guevara tenía razón, es decir, que es “imperativo” realizar un ajuste en el gasto. “Si el Gobierno no corrige sus finanzas públicas, el ajuste lo efectuará el mercado, dolorosamente para el país”, manifestó.
Asimismo, el exministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, afirmó que su principal reto será hacer lo que probablemente su superior (Petro) no desea. “El jefe desea que le diga ‘sí’ a todo y que gaste más. El desafío consiste en que sea capaz de decir ‘no’”, aseguró.
Además de eso, el nuevo ministro Ávila destacó algunos de los últimos datos optimistas de la economía, como una inflación y una tasa de cambio controladas, un desempleo en “niveles razonables” y un crecimiento sostenido del PIB.
Piedad Urdinola, directora del Dane. Imagen:
En relación a este último aspecto, se resalta que el Dane dio a conocer esta semana que en enero la actividad económica experimentó un incremento del 2,65 por ciento anual en comparación con el mismo lapso del año previo, medido por el Índice de Seguimiento a la Economía (ISE), en medio de la polémica sobre la posibilidad de que se pierda la confianza en la entidad estadística.
La razón es que el presidente Petro se anticipó al Dane, y a través de su cuenta de X, comunicó dicho crecimiento, algo que fue objeto de críticas por parte de varios especialistas. José Ignacio López, presidente del Centro de Estudios Económicos Anif, manifestó que este comportamiento “menoscaba la confianza y la credibilidad” de dicha entidad. Incluso, el exdirector de la entidad, Juan Daniel Oviedo, afirmó que con esto se infringe el principio de transparencia.
A pesar de este tipo de declaraciones, la directora de la entidad estadística, Piedad Urdinola, salió a refutar tales aseveraciones. No solo afirmó que la información proporcionada por el Presidente no infringe la reserva estadística, sino que tampoco compromete la precisión de la cifra, que se elabora siempre de manera “independiente”.






