Colombia
El Parque Tayrona podría no abrir los próximos días: comunidades indígenas anuncian protestas por desalojos y demoliciones
El cierre del Parque Nacional Natural Tayrona entre el 1 y el 15 de febrero, que normalmente suele transcurrir en silencio para permitir la recuperación ambiental y los pagos indígenas, terminó esta vez en tensión, caos y anuncios de protestas.
LEA TAMBIÉN
En el sector de Cañaveral, a cinco kilómetros de El Zaino y en cercanías del hotel Tequendamaunidades de la Policía y el Ejército acompañaron a funcionarios de Parques Nacionales en un operativo que incluyó el desalojo y la demolición de estructuras que habían sido adecuadas por la comunidad para reactivar servicios turísticos.
Lo que para la autoridad ambiental fue un procedimiento legal para controlar una ocupación indebida, para los indígenas kogui fue un atropello en el “corazón del mundo”.
La reacción no se hizo esperar: líderes y mamos anunciaron que podrían impedir la reapertura del parque este luego del 15 de febrero si no hay una respuesta del Gobierno.
El operativo que cambió el ambiente
En Cañaveral existía una plazoleta donde funcionaba un restaurante y una edificación de dos niveles que operó como museo. A finales de 2025, la Junta de Acción Comunal de El Zaino y la comunidad kogui estudiaron la posibilidad de recuperar esos inmuebles para prestar servicios al turismo creciente.
A través de la asociación muñkuawinmakulas autoridades tradicionales aseguran que enviaron un oficio al Ministerio de Ambiente solicitando acompañamiento institucional. Con donaciones y préstamos comenzaron las adecuaciones. La terraza y el bohío —convertido nuevamente en restaurante— estaban listos para operar tras el cierre temporal.
Parques Nacionales señaló que todo el procedimiento era legal. Foto:Cortesia Miguel Manjarrez
Pero el lunes 9 de febrero, según relatan los líderes, recibió un operativo como respuesta. El parque fue acordonado y en cuestión de horas las construcciones fueron desmontadas. Un procedimiento riguroso de las autoridades redujo a escombros lo que la comunidad consideró una oportunidad económica y un símbolo de gestión compartida.
Parques Nacionales sostiene que las edificaciones estaban siendo ampliadas sin autorización y que la intervención se realizó bajo orden administrativa, en cumplimiento de los lineamientos de conservación y de la llamada. Línea Negraque delimita el territorio ancestral de los pueblos de la Sierra Nevada.
“Vamos a cerrar el parque”
La indignacion indigena Quedó registrado en un vídeo que circuló tras el operativo. Allí, el mamo José Martín Pinto Zalabata —quien se identifica como autoridad espiritual del sector— cuestiona con dureza la actuación estatal.
Campesinos y Koguis aseguraron que la demolición y desalojo fue un abuso de autoridad. Foto:Cortesia Miguel Manjarrez
“Tumbaron toda la carguilla, todos los baños que eso costó mucho dinero. A nadie le interesó eso. Yo soy mamo del parque y pienso que está haciendo mucho daño. Eso es mal hecho, eso no es bueno”, afirmó.
El líder fue más allá y lanzó una advertencia: “Mejor vamos a cerrar el parque Tayrona. No lo vamos a abrir. Ningún gobierno va a abrir esto”. Sus palabras reflejan el malestar de una comunidad que reclama respeto por sus inversiones y mayor participación en la administración del área protegida.
Julián Nolavita, Santiago Nolavita y el líder comunal Paulo Sánchez también denunciaron falta de concertación y pidieron al Gobierno una rendición de cuentas sobre la gestión del parque en la última década.
Turismo comunitario versus control ambiental
Detrás del choque hay dos visiones. Por un lado, la comunidad sostiene que viene consolidando un modelo de turismo comunitario alineado con las políticas de paz y desarrollo del Gobierno Nacionalcon el objetivo de generar ingresos para campesinos e indígenas, impulsar la restauración de corales y proteger manglares. “Somos guardianes del territorio. Estamos trabajando por el resarcimiento ambiental”señalaron voces.
En la zona, luego del operativo solo quedaron escombros. Foto:Cortesia Miguel Manjarrez
Por otro, la Unidad de Parques argumenta que se trataba de una Ocupación irregular en un área protegida y que era necesario frenar la expansión de estructuras sin autorización. Hablan de invasión y de un procedimiento respaldado por la normatividad vigente.
Mientras tanto, el parque permanece cerrado y no hay certeza si el domingo 15 de febreroque culmina las restricciones al turismo, Podrá rehabilitarse el ingreso normal a visitantes.
A la controversia se suman las lluvias persistentes que han afectado senderos y que, según fuentes oficiales, podrían retrasar la reapertura hasta que se hagan adecuaciones de seguridad.
Un pulso que trasciende Cañaveral
El Tayrona no es solo uno de los destinos turísticos más visitados del país; es también territorio ancestral de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta. Cada intervención en su interior toca fibras culturales y espirituales profundas.
La amenaza de impedir da lugar a un escenario delicado: el impacto económico sobre operadores turísticos y comunidades locales sería inmediatopero también lo sería el costo político de una confrontación prolongada con los pueblos originarios.
LEA TAMBIÉN

Por ahora no hay anuncio oficial que confirme o descarte la apertura este fin de semana. Lo cierto es que el ambiente que debía ser de reapertura y reactivación económica se transformó en un pulso institucional que mantiene tensiones fuertes en uno de los parques más emblemáticos de Colombia.
También te podría interesar:
¿Recibirá menos dinero? ¿Qué hará el presidente Petro? Foto:
Por Roger Urieles, para EL TIEMPO Santa Marta. En X @rogeruv
