Colombia
el rastro de un jefe criminal que desde prisión continúa liderando extorsiones, amenazas y redes delictivas organizadas

En el entramado de la violencia urbana y el crimen organizado en Barranquilla y el Caribe colombiano, pocas figuras han simbolizado la persistencia del delito desde el interior de una prisión como Ober Ricardo Martínez Gutiérrezmás conocido en los ambientes criminales como alias “Negro Ober”. La trayectoria delictiva de este hombre, condenado a décadas de cárcel, y su capacidad de influir en actividades delictivas desde su celda, han obligado a las autoridades a mantener un seguimiento permanente de sus acciones, tanto dentro como fuera de los penales del país.
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Alias Negro Ober es identificado por las autoridades como la cabecilla de la banda criminal ‘Los Rastrojos Costeños’, una organización implicada en delitos como la extorsión sistemática, homicidios, tráfico de estupefacientes y concierto para delinquir en zonas urbanas del Atlántico, especialmente en Barranquilla y municipios aledaños.
A pesar de estar recluido bajo medida de aseguramiento intramuralOber ha logrado, según informes oficiales, ejercer influencia sobre sus seguidores, dirigir actividades ilícitas y, de forma reiterada, grabar videos desde su celda con mensajes intimidatorios dirigidos tanto a sus víctimas como a autoridades judiciales y policiales.
Un líder criminal con amplio prontuario
‘El Negro Ober’ se encuentra cumpliendo una condena de cerca de 50 años Foto:suministrado
El Ober Ricardo Martínez Gutiérrez fue capturado en octubre de 2021 y desde entonces ha enfrentado múltiples procesos en la justicia colombiana. Con una condena cercana a los 50 años de prisión, su historial penal incluye cargos formales por concierto para delinquir, extorsión, homicidio, terrorismo y tráfico y porte ilegal de armas de fuego.
Antes de su captura, era considerada uno de los criminales más buscados por las autoridades en Barranquilla, con recompensa anunciada por su ubicación debido a la violencia e intimidación que generaba en comerciantes, transportadores y la comunidad en general.
Su organización, Los Rastrojos Costeños, se consolidó como una de las estructuras dedicadas a la extorsión urbana en el Atlánticomarcando presencia en barrios populares y corredores comerciales de Barranquilla, Soledad, Malambo y otras zonas del área metropolitana.
Alias el Negro Ober no solo fue jefe de esa banda, sino que ha tenido presencia en diferentes estructuras criminales del paísincluyendo vínculos con bandas tradicionales y temidas de la región desde antes de consolidarse como líder de su propia facción.
El capítulo de la “paz urbana” y el traslado que nunca fue
Por ahora, todo acerca del traslado está en pausa. Foto:suministrado
En enero de 2026, el nombre de alias Negro Ober ha vuelto a ocupar titularesno por un nuevo video amenazante desde prisión, sino por su inesperada aparición en la lista de cabecillas que el Gobierno nacional planeaba trasladar a Barranquilla como parte de la estrategia de paz urbana. La idea era simbólica y operativa: mover a los jefes de las principales estructuras criminales —Los Costeños, Los Pepes y los Rastrojos Costeños— a cárceles del Atlántico. para facilitar el diálogo y sostener la tregua que, según el Ejecutivo, había reducido la violencia en la ciudad.
El anuncio, hecho el 11 de enero por el ministro de Justicia (e) Andrés Idárraga, desató una tormenta política. En la lista aparecían Castor, Digno Palomino y, para sorpresa de muchos, Óber Ricardo Martínez Gutiérrez, el hombre que desde su celda se había convertido en simbolo de resiliencia criminal. “No van a un hotel, será estrictamente vigilado”, dijo Idárraga, intentando apagar las críticas que ya se encendían en Barranquilla. Pero la reacción fue inmediata: la Alcaldía, gremios y expertos advirtieron que traer a Ober y otros cabecillas a cárceles locales sin blindar el sistema penitenciario era abrir la puerta para que las prisiones se conviertan en centros de mando.
En medio del rifirrafe, el presidente Gustavo Petro defendió la decisión con un argumento que buscaba ser contundente: “Mi gobierno ha logrado bajar la tasa de homicidios de Barranquilla a la mitad, y lo hemos hecho a través de un proceso de paz entre bandas que estaban desangrando la ciudad”. Para el mandatario, el traslado era una pieza clave para consolidar esa tregua. pero las cifras oficiales y las voces expertas pronto desmontaron la narrativa triunfalista: entre agosto y enero, Barranquilla sumó 145 homicidios, el 78 % por sicariato, y dos masacres que sacudieron la ciudad.
El 12 de enero, la presión política y técnica hizo que el Ministerio suspendiera los traslados. Ese mismo día se confirmó que Digno Palomino quedaba fuera del proceso; Sobre Ober, la decisión quedó congelada. El ministro reiteró en redes que “por ahora” todo estaba en pausamientras la Procuraduría anunciaba seguimiento y los analistas advertían sobre la falta de marco jurídico y el riesgo de que la paz urbana se convierta en un espejismo.
Operación delictiva desde prisión: vídeos y amenazas
Desde su celda, ha emitido amenazas y exigencias de pago a comerciantes y agentes del Estado. Foto:tomada del video de redes
Una de las características que han llamado la atención de investigadores y autoridades penitenciarias es la forma en que alias Negro Ober ha continuado sus operaciones delictivas desde la cárcel. En múltiples videos grabados desde su celda, se han emitido mensajes intimidatorios y exigencias de pago a comerciantes y agentes del Estado, incluso en contextos relacionados con la captura de personas cercanas a su estructura.
En marzo de 2023, por ejemplo, difundió un vídeo desde la cárcel de Palogordo, en Girón (Santander), donde, según el registro oficial, amenazó de muerte a comerciantes, policías y fiscales, tras la captura de su pareja sentimental, señalada de manejar las finanzas del grupo criminal. Además, se hicieron públicos constantes irrespetos y abusos contra las autoridades que hoy son ecos entre los ciudadanos barranquilleros que mantienen temor por su nombre.
Este tipo de grabaciones no solo evidencian la persistencia de sus actividades, sino que han generado nuevas imputaciones judiciales, como la formulada por la Fiscalía General de la Nación en contra de Ober por el delito de amenazas contra servidores públicos y defensores de derechos humanos, después de que muchos videos se hicieron virales y trascendieron en los medios.
Celulares y logística criminal dentro de la cárcel
Allanamiento a la celda del negro Ober. Foto:Cortesía Policía Metropolitana de Barranquilla
Las investigaciones lideradas por el Grupo de Acción Unificada por la Libertad Personal (Gaula) y la Policía Metropolitana de Barranquilla han permitido desmantelar parte de las redes de apoyo que operaban bajo el mando de alias Negro Ober, incluso desde prisión.
En una operación reciente, las autoridades capturaron a nueve personas presuntamente vinculadas como emisarios de Obera quienes les incautaron teléfonos móviles, panfletos, libretas y elementos utilizados para coordinar extorsiones en Barranquilla y otras localidades del Atlántico.
Según la investigación, estas comunicaciones incluían exigencias de dinero que oscilaban entre dos y veinte millones de pesosque debían ser consignados en cuentas controladas por la organización, bajo amenazas explícitas de violencia si no se cumplían los pagos.
La existencia de libretas y cuadernos con registros de sus actividades hallados durante los allanamientos en su celda reflejan un nivel de organización logística que, según las autoridades, va más allá de simples mensajes grabadose incluye coordinación de emisarios y planificación de pagos y rutas de recolección.
Frente a la evidencia de actividades delictivas desde el interior de los penales, el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) ha adoptado medidas para intentar cortar la capacidad de Ober de seguir delinquiendo.
Entre las acciones se encuentran operativos de intervención en su celda, busca y allanamiento con apoyo del Gaula, y traslados a celdas unipersonales o de mayor seguridad en diferentes centros penitenciarios, con el fin de cortar canales de comunicación irregulares y reducir su capacidad de mando operativo.
el cierre de circuitos de comunicacióncomo la incautación de teléfonos celulares dentro de su celda, es una prioridad para las autoridades, que además han denunciado posibles casos de corrupción interna en la custodia de reclusos, lo que facilitaría el acceso de teléfonos a figuras de alto perfil delincuencial como el Negro Ober.
Un desafío para la justicia
Así aparece alias Negro Ober en un video en el que extorsiona a un comerciante. Foto:Captura de pantalla
La situación de alias Negro Ober plantea retos significativos para el sistema judicial y penitenciario colombiano. Su capacidad de seguir mensajes influyendo en actividades ilícitas desde prisión, grabar intimidatorios y dirigir redes de extorsión incluso tras múltiples traslados y medidas de control, evidencia las dificultades que enfrentar a las autoridades para limitar el alcance del crimen organizado cuando sus líderes siguen activos desde los penales.
Además, estas dinámicas generan preocupación en gremios como los comerciantes, transportadores y comunidades urbanas que han sido blancos de extorsión y violencia, y ponen de manifiesto la lucha contra la complejidad de las estructuras criminales que operan tanto dentro como fuera de las cárceles.
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De ahí que este episodio del traslado sea más que un movimiento logístico frustrado.: es la prueba de que su nombre sigue pesando en la ecuación criminal y política de Barranquilla. Que un hombre condenado a medio siglo de cárcel, señalado de liderar extorsiones desde prisión y expuesto irreverente contra la autoridad, estuviera en la mesa de la “paz total” dice tanto de su poder como de las grietas del sistema penitenciario. Después de todo, ¿Cómo negociar la paz cuando los cabecillas siguen haciendo la guerra tras los muros?
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La banda comercializaba drogas y coordinaba sicariatos. Foto:







