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“El Enigma de la Nevera Llena: Reflexiones de Jenny Gámez”

No hay nada tan erróneo, ficticio e injusto como la noción de que en el fútbol se ‘gestiona la miseria’. Nadie lo hace porque en esta esfera siempre ha habido recursos. Lo que realmente ha faltado es administración.
Por esta razón, observamos hoy marcadas diferencias entre clubes con billones de pesos en deudas, a pesar de haber generado grandes sumas como el Deportivo Cali, y otros que, pese a haber estado en la segunda división o haber perdido costosas demandas ante el TAS, como América de Cali y Atlético Nacional, respectivamente, hoy disfrutan de una salud financiera que les permite ser protagonistas de los fichajes más onerosos de la temporada. Tener dinero no implica saber manejarlo correctamente.
Emiliano Rodríguez, incorporación uruguaya del Deportivo Cali Foto:Juan Pablo Rueda. EL TIEMPO
Del mismo modo, en el ámbito deportivo, administrar nóminas con retrasos en los salarios, inseguridades y preguntas es muy diferente a gestionar desde la abundancia, el lujo, la certeza de abrir la nevera y hallarla siempre llena. Por esta razón, es tan complicado exigir más a Pereira o Envigado, y por lo tanto, a Junior o América se les torna difícil no acorralarlos.
Los que saben jugar no requieren intermediarios
César Farías o Jorge ‘Polilla’ Da Silva no tienen derecho a solicitar paciencia fundamentados en que los refuerzos recién han llegado, que solo han disputado una media docena de partidos, que incluso los talentosos requieren adaptación. Falso. Aquellos que saben jugar no necesitan intermediarios, requieren gestores de recursos humanos que les ofrezcan apoyos para solventar necesidades en el campo, no más inconvenientes de ajustes a esquemas o ideas que no son más que demostraciones de arrogancia.
Jorge ‘Polilla’ Da Silva Foto:Juan Pablo Rueda. EL TIEMPO
No hay justificación para un equipo con Bacca, Enamorado, Chará o Teófilo, que no tenga una sola idea a la hora de atacar, o uno que, ante la llegada de una super estrella como Juan Fernando Quintero, termina eclipsando a otros fenómenos como Barrios y Vergara, porque entre todos se restan protagonismo. ¿Y cuál es entonces la función de los entrenadores? ¿No es su responsabilidad crear el ecosistema para que, en la abundancia de recursos de que disponen, encuentren herramientas que permitan a sus talentosos hacer lo que saben? No se les pide milagros, simplemente que distribuyan responsabilidades sin excesos y que manejen el cansancio de manera práctica. No es tan complicado.
César Farías, director técnico del Junior de Barranquilla Foto:Vanexa Romero/ El Tiempo
En el duelo por la Copa Sudamericana solo uno sobrevivirá entre Farías y Da Silva. Será aquel que invente menos y logre resolver más. El merecedor será el triunfador, pero no por demasiado tiempo, ya que la tarea apenas estará a medias y aún habrá que consolidarse en la fase de grupos. Para el perdedor, en cambio, el resultado no debería tardar en llegar. Hubo tiempo, garantías, apoyo y paciencia. Si no cumplen con eso, entonces carecerían de méritos para estar en dos de los clubes más grandes de Colombia. Otros han sido apartados por menos y con menos recursos. Por lo tanto, evitemos los discursos y preparemos la llegada del siguiente. La gran verdad del proceso es el resultado.
Opinión
Jenny Gámez
Editora de Futbolred
@JennyGamezA
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