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Juan Danilo Pinto estaba sentado junto a su papá cuando una llamada interrumpió la cena. Al otro lado de la línea le confirmaron que había sido uno de los ingenieros seleccionados para viajar a China. La emoción lo desbordó. Se levantó, abrazó a su papá y, casi de inmediato, compartió la noticia con su mamá y el resto de la familia por teléfono. “Fue sentir que ahí iniciaba un nuevo camino, un nuevo sueño”, recuerda.
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Pinto fue uno de los 40 profesionales colombianos escogidos para recibir formación en sistemas metroferroviarios en el Instituto Técnico y Vocacional del Ferrocarril, ubicado en Xi’an, China. Hizo parte del segundo grupo del programa Jóvenes Talentos (O&M Young Talents), una iniciativa académica del concesionario Metro Línea 1 para formar al talento humano que operará la primera línea del metro de Bogotá.
Jóvenes visitan China para aprender de sistemas ferroviarios. Foto:Empresa Metro de Bogotá
Llegó a China y lo primero que sintió apenas bajó del avión fue que todo era gigante: el aeropuerto, las vías, los edificios. Luego, esa sensación se intensificó cuando estuvo al frente de uno de los sistemas ferroviarios más complejos de China, en Xi’an. Hoy, 16 meses después de haber viajado casi al otro lado del mundo y tras regresar al país hace poco más de un mes, asegura que ya comenzó a aplicar lo aprendido.
“El proceso fue muy interesante. Aprendimos sobre control de flujos, tipos de estaciones, tráfico ferroviario y cómo optimizar la operación según las horas pico y la demanda de pasajeros”, explica Pinto, ingeniero electrónico de 24 años egresado de la Universidad Javeriana y actualmente integrante del área de operación y mantenimiento, en la sección de servicio a pasajeros.
Las capacitaciones de los profesionales se daban en mandarín. Foto:Empresa Metro de Bogotá
El joven cuenta que ya se han hecho estudios para definir la frecuencia de los trenes: en horas pico se estima que podría ser de 3 a 4 minutos y en horas valle de hasta 11. Sin embargo, resalta que justamente lo aprendido en China es que estos tiempos se pueden ajustar automáticamente según la demanda, la hora, la zona, el día y de si hay, por ejemplo, eventos especiales.
Pero para pisar ese territorio asiático tuvo que pasar varias rondas de filtros. Al programa se postularon más de 2.000 estudiantes y profesionales del país de áreas como gerencia de transporte, ingeniería eléctrica, mecánica, mecatrónica, telecomunicaciones y carreras afines. Tras un proceso de selección –que incluyó pruebas técnicas, psicotécnicas, exámenes de inglés y entrevistas– fueron escogidos 40 profesionales para esta segunda cohorte, luego de otros diez que ya habían sido formados en China.
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Ingenieros colombianos en China se capacitaron para aportar al metro de Bogotá. Foto:Empresa Metro de Bogotá
Otro de ellos fue Camilo Villota, ingeniero mecatrónico de 24 años, oriundo de Pasto, quien hoy completa cerca de 16 meses vinculado a Metro Línea 1. Cuenta que durante la formación, el grupo fue dividido por especialidades, de acuerdo con sus conocimientos y el rol que desempeñarán en el futuro. Villota hizo parte de los grupos de telecomunicaciones, electromecánica y señalización, un área clave para la operación automática de los trenes.
“Se encarga de los equipos de señalización que se pueden encontrar en la vía, algunos sensores, diferentes equipos que se comunican con los sistemas y que permiten controlar la velocidad y evitar que haya accidentes”, explica.
El choque cultural entre Colombia y China
Pruebas del metro en el patio taller Foto:Empresa Metro de Bogotá
Más allá del componente técnico, la experiencia implicó un profundo choque cultural. El primer día de las capacitaciones llegó cada uno a su salón, alrededor de 15 estudiantes se sentaron en hileras de pupitres distribuidos en el amplio espacio y con cartillas que llevaban dibujos del contenido, que podían ir siguiendo mientras el profesor explicaba la lección en mandarín. “La forma de leer, escribir y escuchar es completamente diferente. Un pequeño cambio en el tono puede modificar el significado de una palabra”, recuerda Villota.
Si bien ellos recibían clases para aprender el idioma y además tenían acceso a un dispositivo que traducía al inglés los contenidos de las capacitaciones, ambos participantes reconocen que la comunicación fue un reto.
Los profesionales vieron clases teóricas y prácticas. Foto:Empresa Metro de Bogotá
La metodología de estudio también fue nueva para ellos: “Recibimos muchos bancos de información, se realizan capacitaciones en conjunto, pero pude notar que los chinos son muy autónomos; entonces, a pesar de que recibimos la misma información era responsabilidad de cada uno profundizar”, explica Villota.
La experiencia académica se desarrolló principalmente en el campus de Xi’an, que cuenta con cerca de 100 centros de formación especializados. Allí, los ingenieros recibieron capacitación teórica y práctica sobre paneles de control, diagnóstico de fallas, vías férreas, locomotoras, material rodante y atención de emergencias, apoyados en modernos simuladores. Pero también visitaron otras ciudades y centros de práctica en empresas chinas del sector ferroviario.
Hicieron visitas a otros sistemas de metro en China. Foto:Empresa Metro de Bogotá
Uno de los momentos más destacados, cuenta Camilo, fue la capacitación en la ciudad de Changchun, en la empresa CRRC, que es la encargada de fabricar los trenes del metro de Bogotá y uno de los mayores centros de fabricación de este tipo de vehículos en el mundo.
“Pudimos conocer cómo se fabrican los trenes desde cero y observar proyectos que se desarrollan en paralelo para distintos países”, señala Villota. También realizaron prácticas en el metro de Shanghái y en Xi’an, metro que cuenta con una red superior a los 500 kilómetros distribuidos en 11 líneas.
Las prácticas incluyen un conocimiento de fondo sobre la automatización de los trenes. Foto:Empresa Metro de Bogotá
En comparación con otros sistemas ferroviarios del mundo, ambos ingenieros destacan que la primera línea del metro de Bogotá contará con la más moderna automatización, que es de grado cuatro (GOA4), lo que permitirá la operación sin conductorbajo supervisión desde un centro de control.
“Las estaciones también van a tener muchos sistemas electromecánicos para que el flujo de pasajeros dentro de ellas sea más controlado y organizado. Están involucradas las máquinas de ventas de tiquetes, torniquetes, las escaleras eléctricas, los ascensores, todo”, dice Villota.
Lo primero que quería hacer Juan Danilo al volver a Bogotá era comerse algo, lo que fuera, pero con sabor a hogar. Cuenta que pese a haber pasado unos 450 días en China nunca pudo acostumbrarse ni a uno de los platos más comunes en Xi’an: un hu la tang, un tipo de sopa muy picante y con muchas especias –dos características que, dice, no faltan en la cocina de ese país asiático–. “Nada se parece a lo que comemos en Colombia”, admite Juan Danilo.
Aun así, ambos coinciden en que la experiencia fue enriquecedora. “China es un país con una influencia mayúscula de la tecnología y casi todas las ciudades están conectadas por tren y sistemas de metro. Sus desarrollos son muy avanzados”, explica Villota.
Ese conocimiento es hoy una de las grandes apuestas del concesionario. De acuerdo con Metro Línea 1, la participación de estos jóvenes es clave para el megaproyecto, pues ahora tienen la misión de transferir lo aprendido a otros profesionales del proyecto. “El principal retoes se adapta a todo ese conocimiento al sistema específico que tendrá el metro de Bogotá, con sus propias necesidades, el clima de la ciudad, el número de estaciones y el volumen de pasajeros”, concluye Villota.
Paula Valentina Rodríguez
Redacción Impreso
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