Economia
¿Es el fin de la usura: una solución necesaria o un riesgo latente?

Con la intención de integrar a más colombianos en el sistema de financiamiento formal, las asociaciones financieras están impulsando la propuesta de ajustar la tasa de usura. A continuación, se presentan las posibles repercusiones, tanto positivas como negativas, de incrementar o eliminar el límite del costo del crédito.
La inclusión de todos los colombianos en el sistema financiero es el objetivo primordial del sector. Si bien en productos de ahorro la labor ha sido exitosa, alcanzando que más del 90% de los adultos dispongan al menos de una cuenta de ahorro, en cuanto al acceso a crédito aún no se ha logrado ni la mitad de la meta. Lo que anteriormente era un crecimiento lento pero continuo se ha transformado en un retroceso debido a la situación económica de años previos.
Durante el año 2023, el acceso al crédito disminuyó en 0,9 puntos porcentuales, situándose en 35,3%. Esta cifra ha encendido las alarmas en el sector, que ya empieza a buscar alternativas para que un mayor número de colombianos pueda obtener financiamiento a través de las entidades reguladas por la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC).
Una de las iniciativas que ha cobrado mayor relevancia es la que encabezan Colombia Fintech y la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) para modificar la tasa de usura. Los sindicatos argumentan que la limitación del interés impide que los bancos asuman mayores riesgos con personas de la economía popular, excluyéndolas del financiamiento formal y llevándolas a buscar créditos informales como el ‘gota a gota’.
El límite de usura se establece para proteger al consumidor financiero de elevados costos en los créditos; sin embargo, la manera en que se calcula actualmente está provocando una exclusión financiera.
Gabriel Santos y José Ignacio López, presidentes de Colombia Fintech y Anif, respectivamente, han publicado un estudio que evalúa hasta dónde alcanzan las tasas de interés en el financiamiento informal, demostrando que son considerablemente más altas que en el crédito regulado. Los líderes enfatizan en esta diferencia y sostienen que aunque los usureros aplican precios desmesurados, la tasa regulada no es suficiente para cubrir el verdadero riesgo de todos los colombianos.
Así se determina la usura
Uno de los aspectos que más llama la atención en la discusión es la metodología para calcular la tasa regulada en Colombia. Se considera usura cualquier tasa que sobrepase 1.5 veces el interés bancario corriente (IBC), que a su vez se calcula de manera ponderada según los montos desembolsados.
En el caso de la usura establecida en 26,30%, que es la más habitual en el mercado, los créditos de consumo, que incluyen las tarjetas de crédito, y los créditos ordinarios, dirigidos a medianas y grandes empresas, se calculan en la misma proporción.
Los especialistas afirman que combinar los desembolsos de las personas con los de las empresas produce un cálculo distorsionado del riesgo que afecta especialmente a la base de la pirámide y a las microempresas. Igualmente, las demás modalidades crediticias se calculan de acuerdo a los préstamos que se incluyan en ese segmento, y en el caso del crédito productivo rural se critica que se consideran las operaciones de redescuento que poseen tasas subsidiadas, donde el riesgo es mínimo.
La iniciativa
En un primer paso, los gremios solicitan a la SFC que replantee el cálculo del IBC para segmentar las cuentas, principalmente de los créditos ordinarios y de consumo, así como separar las operaciones de redescuento del segmento de crédito productivo rural.
Si el cálculode consumo excluyera los créditos comerciales, cuyas tasas son históricamente más reducidas, el porcentaje de usura se incrementaría. Esto, a su vez, provocaría una ampliación de hasta $10 billones en el total de la cartera, al facilitar la concesión de créditos a perfiles de mayor riesgo, de acuerdo con el análisis de los gremios.
Adicionalmente, no se descarta que el debate se intensifique y llegue al Congreso de la República, por donde debe transitar si se desea modificar la tasa de usura contemplada en el Código de Comercio y la Ley 45 de 1990, en caso de buscar su eliminación definitiva.
UNA DISMINUCIÓN DE UN PUNTO PORCENTUAL EN LA TASA DE USURA CONDUCE A UNA REDUCCIÓN DE 0,73 PUNTOS PORCENTUALES EN EL CRECIMIENTO ANUAL DE LA CARTERA.
Los peligros
Concesiones de crédito irresponsables
No todos los gremios coinciden con la liberación total de la tasa de usura. Asomicrofinanzas ha manifestado su inquietud por que la iniciativa origine concesiones de crédito irresponsables por parte de los bancos de mayor tamaño y que esto se traduzca en un sobreendeudamiento para los usuarios, junto con reportes negativos que los obliguen a regresar al gota a gota.
“Las entidades que carecen de una metodología microfinanciera pueden incurrir en una colocación irresponsable. Con la metodología microfinanciera, que es más relacional, se realizan colocaciones responsables porque la entidad visita el lugar donde opera el microempresario, entrevista a su círculo social, y más, para tener información que genere un puntaje crediticio mucho más preciso”, comentó Felipe Clavijo Ramírez, gerente de investigación del gremio.
Por otro lado, Gabriel Santos señala que es factible reducir este riesgo mediante la tecnología que algunas de las empresas asociadas a Colombia Fintech ya utilizan para crear puntajes crediticios más exactos.
Información errónea
Por sorprendente que parezca, algunas personas en Colombia piensan que la financiación ilegal resulta más asequible que la de las entidades reguladas. Hay individuos inescrupulosos que mencionan porcentajes de cobro sin especificar el tiempo en el cual son aplicables. Por ejemplo, mientras un banco puede cobrar un 20% efectivo anual, un gota a gota puede cobrar un 15% diario o semanal; quienes no están familiarizados con el tema pueden fijarse únicamente en la cifra y desconocer el período.
Un incremento en las tasas de interés puede terminar siendo un argumento que los ilegales utilicen para promocionar aún más sus créditos. Si se lleva a cabo un ajuste, la educación financiera se vuelve crucial para evitar confusiones entre los usuarios de todo el país.
Politización del asunto
“Aumentar las tasas de interés para los créditos” no es una propuesta que por sí sola suene atractiva. Quien apoye esta opinión debe poseer una educación financiera que le permita comprender el contexto. Para avanzar con la iniciativa y presentarla en el Congreso, es necesario un representante político que adopte el proyecto y esté dispuesto a defenderlo para que su modificación se realice de la mejor manera posible, sin que en el camino se convierta en una medida populista que termine empeorando el panorama del acceso al crédito en Colombia.
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