Economia
Colombia: La Revolución del Ensamble de Motos que Acelera el Futuro

Discutir acerca de la relevancia y expansión de las motocicletas en Colombia no es un asunto nuevo ni ajeno para nadie, ya que se repite cada fin de mes con unas estadísticas de ventas que este año superan por más de cuatro veces las de automóviles y, tristemente, casi a diario por sus cifras de accidentalidad todavía más alarmantes.
Manufactura de motocicletas en Colombia, una industria sin freno Foto:iStock
Dejando de lado esa preocupante realidad que el Gobierno y las entidades responsables parecen ignorar, continuando con campañas superficiales e iniciativas pasajeras sin impacto verificable, desde la perspectiva industrial esa relevancia y expansión de las motos se transforma también en un motor que aporta al país y a su economía una fuerza que no puede ser descartada.
No resulta complicado comprender por qué un número creciente de personas adquiere una moto. En primer lugar, el hecho de poder emplearla como herramienta de trabajo se convierte en la única fuente de ingresos para algunos.
De acuerdo con datos de la Cámara de la industria de motocicletas de la Andi, “Más del 90 % de los adquirentes de motocicletas provienen de los estratos 1, 2 y 3, lo que pone de manifiesto su función como un indicador de movilidad social en el país. Además, el 18 % de los nuevos motociclistas trabaja de manera autónoma con su vehículo”.
Esto se complementa con un segundo aspecto: la facilidad para comprarlas. Mientras que el automóvil nuevo más económico actualmente en Colombia es el Renault Kwid, que comienza en 54,2 millones de pesos, las motocicletas nuevas más asequibles inician en el rango de 5 a 5,5 millones.
Entrará en vigencia la resolución 20223040062115, publicada el 14 de octubre de 2022. Foto:iStock
Además, las opciones y facilidades de financiación hacen posible que prácticamente cualquier individuo pueda acceder a una. Iván García, director de la Cámara de la industria de motocicletas de la Andi, menciona que “las ensambladoras y concesionarios han fortalecido acuerdos con entidades financieras y fintechs para ofrecer planes de pago accesibles, con el objetivo de disminuir el impacto de las restricciones crediticias y mantener el dinamismo del mercado.”
De igual manera, es sencilla la obtención de licencias de conducción para aquellos que van a manejar por primera vez una moto, debido a irregularidades en los Centros de enseñanza que reportan ante el Runt clases que no fueron impartidas a los estudiantes, una situación que la Superintendencia de Transporte ha estado investigando.
Retomando nuestro tema principal, la gran mayoría de estas motocicletas que circulan por las calles del país provienen de 11 plantas de ensamblaje en Colombia y pertenecen a ocho empresas que suman 15 de las marcas que participan en elmercado nacional. En efecto, el 93 % de las motocicletas que se inscriben en el país son producidas por estas.
No obstante, estas motos acaban siendo productos esencialmente internacionales, dado que la integración nacional es al menos del 17 % según la normativa actual (aunque algunos modelos exceden el 23 %). El resto corresponde a kits de componentes (comúnmente llamados CKD, completely knocked down) que son importados por las compañías propietarias de las ensambladoras desde los países donde se ubican sus fábricas.
Uno de los aspectos que más se ve comprometido por esta situación es el de la seguridad. Foto:iStock
Grupo Uma, Hero y Royal Enfield, por ejemplo, nos informan que importan desde India todas las piezas fundamentales para armar sus motocicletas, así como una gran parte de los repuestos y componentes de cambio que comercializan a través de sus respectivas redes autorizadas.
La regulación legal para la integración nacional, junto con el veloz crecimiento que ha tenido la industria de la motocicleta en el país, ha permitido el establecimiento de un sector de pequeñas y medianas empresas de autopartes que suministran la mayoría de componentes de menor complejidad.
Las piezas más comunes producidas por estas empresas colombianas, muchas de ellas ubicadas en áreas cercanas a las ensambladoras, incluyen sillines, manillares, defensas, parrillas, pinturas, luces, amortiguadores, calcomanías, chasis, tanques de combustible, rines de inyección de aluminio, entre otros.
Este sector de autopartes es uno que continúa en expansión y que, como menciona García, todavía “enfrenta retos importantes en cuanto a infraestructura, tecnología avanzada y conocimientos técnicos especializados”. Además, en referencia a los componentes más complejos, añade que “es poco probable que puedan ser fabricados a corto o mediano plazo debido a las limitaciones tecnológicas y de costos. Según reportes del Dane, la manufactura nacional se centra principalmente en piezas de menor complejidad, lo que restringe su capacidad para reemplazar importaciones de componentes de alta precisión y calidad”.
La industria de motocicletas podría abarcar más del 62 % del total del parque automotor de Colombia. Foto:iStock
Aún más sorprendente es que apenas desde noviembre de 2024 se empezaron a incluir llantas certificadas en el ensamblaje, cumpliendo con el reglamento 75 de la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas (Cepe).
En cuanto a la implementación del CBS y el ABS, este año entrará en vigor la resolución 20223040062115, publicada el 14 de octubre de 2022 por el Ministerio de Transporte, que exige tales sistemas de asistencia de frenado. Según esta resolución, las motos con cilindrada entre 50 cm³ y 150 cm³, o con potencias entre 4 kW (5.3 caballos) y 11 kW (14.7 caballos) para eléctricas, deberán estar equipadas con CBS o ABS. Para aquellas que superen los 150 cm³ o los 11 kW de potencia, la exigencia será de ABS. Posteriormente, en abril de 2027, o 54 meses después de la publicación de la resolución, las motocicletas de más de 125 cm³ deberán contar con ABS.
Para prepararse para la entrada en vigor de esta normativa, las ensambladoras han estadoequipando una variedad de sus modelos con alguno de estos; actualmente, más del 70 % de las motocicletas que se venden cuentan con CBS o ABS.
La interrogante que persiste es si las fabricantes habrían comenzado a incorporarlos de manera voluntaria, y no porque lo exige una normativa. Al final, el rezago tecnológico y de seguridad sigue siendo un común denominador en este ámbito. Solo hay que observar que de las 10 motos más comercializadas en 2024, únicamente una incorpora ABS (y ninguna de las otras dispone siquiera de CBS), solo una tiene frenos de disco en ambas ruedas (¡y hay dos con freno de tambor en las dos!) y solo una posee motor con inyección.
Por fortuna, así como las ensambladoras y ‘motopartistas’ han promovido la industria de la motocicleta hasta convertirla en más del 62 % del total del parque automotor en Colombia, y gran parte de la población la ha considerado una herramienta laboral a la que puede acceder fácilmente gracias a planes financieros asequibles, no cabe duda de que existe potencial para que este sector continúe avanzando sin límites.
Y esperemos que no solo en cifras, sino en tecnología, seguridad, supervisiones realmente efectivas de las autoridades y entidades gubernamentales y, quizás lo más relevante, compromiso y cultura por parte de sus usuarios.
Producción de motos en Colombia, una industria en constante crecimiento Foto:iStock
De ellos depende que las motocicletas dejen de ser percibidas como un obstáculo y comiencen a ser reconocidas como la valiosa herramienta y alternativa de movilidad que realmente son.
Las motocicletas más comercializadas en Colombia: 2024
Las 815.601 unidades vendidas en 2024 representaron un incremento del 20,17 % comparado con 2023.
- AKT NKD 125: 60.630 unidades
- Yamaha Nmax 155: 34.376 unidades
- Bajaj CT100 KS Spoke: 30.574 unidades
- Suzuki GN125: 28.925 unidades
- Yamaha XTZ150: 28.159 unidades
- Suzuki DR150: 27.820 unidades
- Yamaha Crypton 115 FI: 22.598 unidades
- TVS Raider 125: 21.825 unidades
- Bajaj CT100 ES Spoke: 20.993 unidades
- Yamaha XTZ125: 17.614 unidades
DANIEL OTERO
REDACTOR REVISTA MOTOR.COM.CO






